miércoles, marzo 21, 2018

Primavera, vienes o qué?






Ya sé que la primavera llegó ayer, pero para mí, que soy un espíritu libre que va a su aire, la primavera siempre viene con el cumpleaños de MiGurú aka MiHermano, y eso es hoy. Así que: welcome spring!!
Pero a la spring, le ha parecido bien hacerse la interesante, y hoy ha amanecido un día de lo más invernal: viento y nubes a partes iguales. Y frío, mucho frío. Tanto, que hoy he vuelto a sacar mi Stasis Pullover, que casi tenía ya guardado hasta el invierno que viene.
Habrá que esperar a mejores días, con sol y manga corta.
Mientras me pongo un desayuno típico de fin de semana, con lemon pie y té, y libro. Y hago un aparte de responsabilidades y dejo las cosas ir. Que qué manía esto de estar siempre con la lengua afuera apagando fuegos.
Ayer, haciendo un descanso de mis rutinas laborales, me di una vuelta por el blog de albis, y me puse a hacer inventario de las labores de punto que también tengo a medias. Me pareció una buenísima idea copiarme vilmente de su post, y a ello voy.
Nueve proyectos empezados, no está mal, eh?
1. Domino Knitting Square, está hecha con todos los restos de los calcetines que he tejido a lo largo de mi vida tejedora. Tenía hechos 177 grannies, y los estoy deshaciendo para hacer esta manta. La idea era hacer una manta de restos, y en su momento, allá por el 2014, me pareció buena idea hacerla de ganchillo. Cuando se me empezaron a acumular los grannies, vi un ligerillo problema a la hora de unirlos, pero dejé apartada esa decisión para más adelante. Hace unos meses, cuando vi en IG la manta que Lolita hizo usando esta técnica del domino knitting, vi la luz, y no me pesó nada tirar de la hebra. Ahora mismo tiene ya 73 cuadrados, y va a buen ritmo.
2. Medias a rayas, patrón de calcetines básico, hasta la rodilla, y a rayas. Sin misterio y sin ciencia. Los voy trabajando mientras Emma baila.
3. Umaro blanket, no he gastado ni un ovillo, con esto te quiero decir, que está recién empezada. Solo que ese recién fue allá por el 2012. Está entre mis prioridades de este año.
4. Baby Romper, estoy diseñando un patrón de pelele, y esta es la test sample, lo empecé hace unos días, así que espero que esté listo estos días. Si doy con el patrón, claro.
5. Big Granny Square, otra manta de restos. En este caso, algodones. Tampoco podría saber desde cuando la tengo ahí, yo le calculo el 2014 más o menos. Ya tiene un tamaño considerable, y cubre complemente un colchón de 1.35m. Me quedan pocos restos, así que desde que termine definitivamente con ellos, se acabó la manta. Pesa como un quintal.
6. Permafrost Shawl, va por el segundo gráfico, y también data del 2014-2015. No sé por qué lo aparqué, pero de momento tampoco es que tenga demasiadas de seguir con él. Volverá a mis manos en algún momento.
7. Arch Shape Socks, tejido casi el primero entero, y a punto de tirar de la hebra. No me termina de convencer la combinación fibra-patrón. Voy a ver qué hago con ellos este fin de semana, si tiro de la hebra o monto el otro.
8 y 9. Pinwheel Sweater  para Emma y para mí. Las dos están hechas con restos de ovillos, u ovillos sueltos que tenía por aquí. Son las típicas chaquetas de asadero, porque la combinación de colores no es la más acertada. Con esto quiero decir que no he puesto ningún cuidado al ir escogiendo los tonos, más bien, meter la mano en la caja donde están guardados y decir: este mismo. A la mía le falta la mitad de una manga, a la de Emma están justo a la altura de la separación de las mangas.
Lo que más estoy tejiendo estos días son justamente estas dos chaquetas, y creo que probablemente sea de lo primero que termine.

viernes, marzo 16, 2018

Olivo Corso








El sábado pasado asistimos a un gran acontecimiento. Se inauguraba el Olivo Corso, que tu puedes pensar, ¡bues! ¡vaya cosa, otro bar más!.
Pues no, no es otro bar más, y no lo es por muchos motivos. Resulta que allá por principios del siglo pasado, como te lo cuento, por 1935, mi abuelo Silvestre, con sus propias manos, hizo una casa. Una casa grande que albergó 6 hijos, una esposa y a él mismo. No tengo ni una duda de que también mi abuela puso alguna piedra en esos muros. Tengo recuerdos claros de mis veranos en aquella casa, de mi abuela manejándola, y de cómo nos movíamos en ella.
Han pasado muchísimas cosas desde entonces, cosas como que diferentes materiales han ido cubriendo las piedras de esos muros. Hasta estos días, en los que a mi primo se le ocurrió la brillante idea de eliminar todas esas capas de mortero y escayola, para volver a descubrir las piedras que puso mi abuelo. El resultado ha sido totalmente espectacular, y aunque aún no está como va a quedar al 100%, tiene ya toda la esencia de lo que va a convertirse, o dicho de otro modo, de recuperar lo que algún día fue.
El Olivo Corso es un sitio distinto, en lo que ofrece para degustar, y en la energía que tiene para compartir. Y no voy a contarte mucho más de él, porque será mucho mejor que te encamines a su encuentro.
Emma y yo dimos buena cuenta de unos pintxos riquísimos y también de un rato de buena música y conversación. Aprovechamos para estrenar nuestras Louise Light Cardigans, un patrón muy fácil y resultón. He usado esta vez lanas katia, de la línea Concept, y tengo que decir que me han encantado. Seguramente repetiré con ellas. Han resultado unas rebecas de lo más ponibles.
Y ya de camino al coche nos hemos maravillado mirando a nuestro Charco. La mar estaba brava, poderosa y temible. Una vez más siento atracción y miedo a partes iguales.
Hoy estoy soñando con los pintxos que me voy a tomar dentro de muy poco, y rezando para que la bravura del Atlántico amaine un poco y me permita darme un el baño que voy necesitando.

lunes, marzo 05, 2018

Alerta por tormenta







Hemos pasado las últimas semanas activando y desactivando la alerta meteorológica. Alerta por lluvia. Alerta por viento. Alerta por fenómenos costeros adversos.. De amarilla a naranja, y viceversa. Actividades extraescolares al aire libre canceladas, indicaciones, precauciones, advertencias.
Cuando ya parecía que íbamos a superar este mes sin incidencias, se hundieron unas gabarras en el muelle de Gran Tarajal, y aún está por verse el alcance del desastre.
Mientras, como siempre, mi protocolo de alerta se activa a la perfección. Básicamente consiste en atrincherarse en casa.
Yo no sé ciertamente si ser casero, se nace o se hace. Pero la realidad es que aquí somos muy caseras las dos. El viernes por la tarde, al término de la última obligación semanal, volvemos a casa contentas y cantando, pensando en que ya no tendremos que salir de casa más hasta el lunes.
No estamos acostumbradas a tanto frío, al viento sí, pero al frío no. Y salir de casa supone un esfuerzo considerable, con este aire helado dándote en la cara.
Así las cosas, con alerta de por medio, el fin de semana empieza el viernes por la noche, con la compra recién hecha, y con el propósito de darnos calor y amor.
También tengo que decirte, que algunas de estas alertas por tormentas, han sido una auténtica estafa.
Anyway, una vez metidas en el protocolo de tormenta, lo primero es encender la crockpot y preparar un buen caldo. Esta vez y rizando un poco el rizo, lo he hecho de diferente manera. Antes (y digo antes, porque después de esto ya no hay vuelta atrás), metía todo en crudo en la crockpot y a darle candela. Pero en esta ocasión metí la carcasa de pollo con una cebolla partida en cuartos en el horno. Y lo asé todo durante un ratito. Con el resto de las verduras, hice lo mismo, más o menos, y las salteé en el fuego. Y ya sí que lo metí todo en baja durante 12 horas. Lo que salió de allí, juro que es el caldo más maravilloso que he comido jamás. De verdad te lo digo. Tanto así que no le hice nada, solo lo serví en un bol y me lo tomé de cena. Reconfortante, y sabroso. Vaya, un auténtico "caldo de pollo para el alma".
El segundo paso del protocolo tormenta, es tener un dulce para merendar. No tenía ganas yo de improvisar, así que fui sobre seguro. Nudos de cardamomo del libro Pan Casero de Ibán Yarza. Si no tienes este libro, no sé a qué estás esperando para hacerte con una copia. Es un básico.
En este punto de la vida cocinera, he logrado encontrar el tamaño exacto del bollo, así como la proporción de relleno. Otro detalle importante: no pasarse con el tiempo de horneado. Si te pasas, los bollos están buenos recién horneados, pero se pondrán duros en unas horas. Quedándote justo o corto de este tiempo de horneado, te aseguras unos bollos ricos más allá del día. Si es que llegan a superar las 24h desde que los sacas del horno. Aquí se comen solos prácticamente.
Y los últimos dos pasos del protocolo tormenta, se conjugan juntos: proyecto y serie.
Estoy en un momento histérico de rebajar stash, así que estos días he buscado un proyecto para acabar con todos los merinos classic, cascade yarn, rowan dk.. un montón de medios ovillos que tenía por aquí. Encontré el trabajo perfecto en una rebeca para estar en casa. El patrón es la cosa más sencilla del mundo, y como desde el principio me la imaginé para estar en casa, no he tenido muy en cuenta la mezcla de colores. El único objetivo que tengo en mente es acabar con todos esos ovillos huérfanos.
Y esta rebeca la he ido tejiendo viendo This Is Us. ¿Por qué nadie me había hablado de esta serie? ¿Por qué?. He terminado de verla justo anoche, y vaya. Me ha encantado, maravillado y hasta obsesionado.
Es dulce, y cotidiana, y me ha revuelto un montón de cosas e ideas que tenía vagando debajo del pelo.
Es harto probable que vuelva a verla en breve, así de corrido, otra vez. Anotando algunas cosas tal vez.
Hazte un regalo, y dale una oportunidad.