viernes, septiembre 01, 2017

El Puchero





Es 1 de Septiembre. Para los que hemos pasado casi la mitad de nuestra vida enredados en los libros, este día es cuando realmente empieza el año. He intentado ser una personal normal y adulta, y transformar mis biorritmos. Entender realmente que el año empieza en Enero, pero oye, los hábitos arraigados cuestan mucho de erradicar. Y cuando va llegando Septiembre a mi me entra prisa y ansia. Por poner a punto la mesa de estudio, por ponerme a hacer ejercicio, por empezar a leer, vamos, lo que viene siendo una lista intensa y enorme de nuevos propósitos. Ya no lucho por evitarlo. Es más, me deleito en estos momentos.
A esta hora ya he hecho una planificación minuciosa del mes, que probablemente la semana que viene me la esté pasando por la peineta, y ande corriendo de un lado a otro para llegar a todo. Pero hasta ese momento, aquí estoy, contenta e inspirada.
Estoy aprovechando un descanso para actualizar mi bloguito. Que como no puede ser menos, también está en mis propósitos: actualizar más a menudo. Veremos.
Acabo de poner el nuevo disco de Marwan, que por fin ha salido. Ya había agotado el número de reproducciones posibles del único single que salió antes del disco. Si no lo has oído, corre a Spotify!
Me he puesto a ver fotos, y me encontré con las fotos del Puchero. Y me he dado cuenta de que nunca he hablado del puchero. Nuestro puchero.
El puchero es el plato típico de fiestas de pueblo. Es decir, cuando se celebra el día del Patrón o la Patrona del pueblo, de cualquier pueblo, del tuyo, por ejemplo; la comida de celebración es el Puchero. Y da igual que sea una comida hipercalórica y grasa, típica de los días fríos. Si la fiesta es en Agosto, se mata una cabra, se prepara el caldero y se hace un puchero, porque así se celebraba antes, y ahora se celebra de igual manera.
Mi pueblo, es MiNorte, ya todo el mundo lo sabe. La Patrona de MiNorte es la Virgen del Buen Viaje. Aquí te lo voy a decir, es una coincidencia (o tal vez no, tendría que investigar sobre este hecho), que el pueblo con gente más viajera, tenga de patrona a la Virgen del Buen Viaje. Y es curioso, porque la mayor parte del pueblo, de los nativos en él, han salido. Se van, y se seguirán yendo en algún momento de sus vidas. Pero el tercer domingo de Agosto, da igual donde residas, donde te encuentres, o que planes tengas. Ese día vuelas, o nadas, para estar allí.
Y si has llegado a tiempo, esto es, el viernes, es probable que el domingo sobre las 12, estés en la terraza del Antiguo Bar Playa (ahora El Callao), de la Vaca Azul, o la del Mirador... pasando la resaca de la acumulación fiestera de dos noches seguidas de verbena y playa. 
Previamente, el sábado a la tarde noche, en casa se ha preparado un montón de verdura: calabaza, zanahoria, calabacín, col, habichuelas, papas. Se ponen los garbanzos en remojo. Y se sala la carne de cabra. Sobre las 5-6 de la mañana, se enciende el fogón grande, que en la mayoría de las casas se encuentra en el garaje, donde se establece el centro de operaciones. Se pone el gran caldero al fuego con la carne y los garbanzos primero, y algunos condimentos (una cabeza de ajos, una cebolla con clavos, un puerro). Cuando estén los garbanzos sacando el ombligo (así le decía mi abuela), se añade más agua si hiciera falta, y toda la verdura. Cuando ya esté cerca de estar terminado de guisarse, se saca caldo, mucho caldo, y se hace la sopa. A esta hora, rondará el medio día, y a quien se ha encargado de hacer todo este trabajo, le da tiempo justo para apagar el fuego, darse una duchita rápida y salir corriendo a rendir homenaje a la Patrona, en solemne función religiosa.
La función consiste en ir a la iglesia, y acompañar a la Virgen al muelle. Allí, se reúnen resacosos, visitantes, los que hicieron el puchero, y todos los invitados que van a comérselo.
Se sube a la Virgen a un barco, y se le da un paseo por el muelle chico y el grande. Algunos aprovechan el paseo para darse un baño refrescante, que el calor y el puchero de después no hacen más que multiplicar el calor ya de por sí, normal en pleno Agosto. 
Y mientras suben la Virgen al barco, Yolanda, se encarga de dar su típico grito: Viva la Virgen del Buen Viaje, y todo el mundo le contesta: Viva. Tres veces seguidas, siempre igual, desde hace, no sé... probablemente desde antes de los años que yo tengo. Y fíjate que MiNorte no es un pueblo especialmente católico, ni cristiano, más bien todo lo contrario, pero a la Virgen del Buen Viaje, no hay gato que no la vitoree.
Y se hace el silencio, en el que supongo que todos hacen lo que yo: pensar bajito y para dentro. Y Yolanda vuelve a gritar. El barquillo zarpa, y da su recorrido por la bahía. 30 minutos más o menos dura la travesía, momento aprovechado para refrescar gargantas y cuerpos.  Y el barquillo vuelve, y la Virgen con él. Se repite el mismo ritual. Yolanda volverá a gritar tres series de tres gritos. Y los presentes responderán. Luego se genera un aplauso largo, y continuo, que dura hasta que la procesión sale del puerto, de camino de nuevo a la Iglesia.
Todos los presentes empiezan a dispersarse. Se dirigen todos a la tarea ahora de degustar el puchero, que ha reposado y estará en su punto.
En mi casa este año comieron 17 personas, y fue uno de los años que menos. Hasta 25 han llegado algunos años. La terraza es el sitio perfecto para degustar este suculento almuerzo. Con una sobremesa que pasa entre licores, aguas con gas, y anécdotas varias. Se empata con el café y los dulces de media tarde, y así hasta las 7-8 de la noche, en que la gente se va retirando. Los invitados vuelven a sus casas, y los anfitriones ponen al fuego el puchero otra vez para hervirlo, y preservarlo.
Los que nos quedamos, rezamos fuerte para que el puchero haya sido bien calculado, y no sobre demasiado. Porque eso significa estar comiendo tumbito tres días. Por suerte, mi madre, que ya tiene harta práctica haciendo puchero, tiene la medida cogida, y solo un día más para tumbo nos dio.
Y se lavan los calderos, se guarda el fogón, y hasta el año que viene.

3 comentarios:

Chitin dijo...

Cuando he visto las fotos he pensado ¿cocido en agosto? mi hija sería feliz en las fiestas de tu tierra, su plato favorito es la sopa, pero la sopa de cocido, no vale otra, aunque aquí no lo hacemos con cabra ;-) ni con calabaza, pero en el fondo es lo mismo, garbanzos, carne y verdura cociendo lentamente y luego unos fideos con el caldo.
¡Me alegro q hayáis disfrutado de las fiestas!
Yo también soy de las de hacer planes con el comienzo de curso, lo "perdí" un poco al terminar de estudiar, pero lo he retomado con fuerza al empezar mis hijos el cole.
¡Un abrazo!

glaramknits dijo...

Aquí (en mi pueblo-vila adoptivo) el patrón se celebra el penúltimo dia de Agosto y en casi todas las casa se comen canelones, haga el calor que haga. La tradición manda.

Anónimo dijo...

Qué gran embajadora de tu tierra eres. Si no la conociera, querría hacerlo...