viernes, agosto 04, 2017

Tejer, coser, leer









¿Te acuerdas de la película de Julia Roberts?, pues la estoy versionando.
Aquí cada una se busca sus vías de escape, o sus momentos zen, porque si no, la vida te arrastra por lugares poco recomendables, en donde manda el señor dinero, dirigido por el señor reloj, y controlado todo por el señor estrés. Y como ya he estado ahí, y no me ha gustado nada el paseo por cierto, ando poniendo muy en claro los caminos que recorro.
Cuando voy acercándome a un agujero negro de esos de ansiedad y agobio, respiro pausadamente y ATPC.
Tengo que reconocer que es una de las técnicas más efectivas que conozco. Te voy a explicar cómo hay que hacerlo, porque todo requiere su técnica. Imagina uno de esos momentos en los que el plano que estás terminando, está casi listo, y te llama el cliente, y te dice que mejor el baño en la otra esquina, y que la entrada.. que no sabe aún, que la dejes pendiente. Y todo lo que has hecho no vale para nada. Y caes en la cuenta de que es viernes, que son las 11 de la mañana y que llevas tres horas delante del ordenador que no han servido para mucho. Bien, ese es el momento. Cierras todo lo relacionado con el trabajo. Abres el spotify. Respiras profundo. Mantienes. Y cuando sueltas el aire, lo haces diciendo: atomarporculo. 100% efectivo. Te lo aseguro.
Cada vez que venga un pensamiento relacionado con el estrés laboral a tu cabeza, repites esta depurada técnica.
El lunes va a estar todo en el mismo sitio que lo dejaste, y total, te habrás llevado un fin de semana tranquilo y relajado.
¿Y qué voy a hacer el fin de semana?. Bueno, este no me sirve de ejemplo porque tenemos planes.. pla-nes, que ya te contaré el lunes. Pero te puedo contar lo que he hecho los anteriores, porque te voy a decir, cada viernes repito lo mismo.
Como te cuento, estoy con mi tejer, coser, leer. Que debería ir a partes iguales, pero últimamente es mucho leer, poco tejer, y poquitisimo coser. Pero estoy trabajando en equilibrar las partes.
Me he comprado unas telas africanas maravillosas, que se convertirán en un vestido y una falda en algún momento de este año. Espero, y deseo que sea pronto. También he sacado de su bolsa del reposo mi building blocs. Lo dejé parado porque le cogí miedo al brioche stitch. Y ahí estuvo, durmiendo el sueño de los justos. Hace unos días lo pillé por banda, después de un gran ATPC y oye, ni tan mal. Hasta me ha gustado la técnica, y no descarto volver a coger algún proyecto que la tenga.
También me he hecho con unos ovillos para unas chaquetas para mí y para Emma, y también calcetines. 
Y leer. Parece que todo el tiempo que saco libre lo estoy dedicando a leer. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto leyendo. Leyendo en general, de todo. En mis propósitos de año nuevo, esta acción ocupaba un lugar de privilegio. Y voy cumpliendo con lo que me propuse en aquel momento. Me he hecho un perfil en goodreads  que me ayuda a llevar un control y curiosear. Sí, curiosear mucho.
Estos seis son los que me gustaría leer este verano. Aunque ya he acabado con alguno de los que están ahí. Y seguro, añadiré alguno más.
Y nos vamos corriendo, que mañana una niña cumple 6 años, y hay mucho que organizar.