lunes, abril 10, 2017

Buscando la constante










Llevo varios días que estoy desubicada, como si no tuviera los chakras alineados, o como si me levantara cada día con el pie izquierdo. Una cosa rara, o no tanto, por aquí ya estuve antes. Debatiéndome siempre entre el debo, el quiero y el puedo.
Y con todo así, y algunos contratiempos de última hora, pues eso, que estoy fuera de plano.
Por momentos me creo que soy Alicia y que estoy bajando sin freno en caída libre, por el agujero del árbol, corriendo detrás de un conejo.
Lo que te digo: desubicada.
Cuando me encuentro así, me acuerdo de los protagonistas de Lost, ¿te acuerdas?. Y la solución a este desenfoque es buscar una constante.
Y como estamos en Semana Santa, la constante que primero ha venido a mi mente, son los Semlor.
Así que ayer sin demora, reuní los ingredientes y me puse manos a la obra.
Una de las maneras más fáciles de ir haciendo hogar de una casa, es machacar cardamomo. No sé por qué no hay un ambientador de cardamomo, yo lo consumiría locamente.
Metí en el mortero unas cuantas semillas, y a juntar ingredientes. Luego amasar, luego esperar.
Ya parecía que estaba medio ubicada, pero necesité de otra constante más. En este caso, recurrí a la música, una canción viejita, que me viene a la mente con una facilidad pasmosa casi cada domingo, y sin darme cuenta me descubro tarareándola sin descanso.
Y mientras tarareo y leo, los semlor van levando. Murakami hace camino.
Enciendo el horno, mientras preparo el mazapán y la nata montada. Y todo al horno.
Y empieza a oler, y el corazón se va poniendo en su sitio, con la contentura que da el deleite de saborear el dulce, la suave miga con sabor a cardamomo y el placer de saber que ha salido de mis manos.
Me doy una vuelta, y aún caliente, una niña viene y me roba uno. Y se lo come a mordiscos, porque a ella le gusta llenarse la boca de nata, y la nariz de azúcar glas.
Yo prefiero atorrijarlo. Llenar un bol de leche, y dejar el semla dentro. Esperar a que se atorrije, y comerlo a cucharadas.
Y sí, casi ya me siento en mi sitio, todo encaja, incluso yo.

3 comentarios:

Chitin dijo...

A mí también me ayuda a relajarme cocinar...

Anónimo dijo...

Me encanta leerte, me das una paz que no te puedes imaginar... Y me has dado hambre también jajaja. Yo he hecho hoy bizcocho integral de manzana, llevaba días queriendo hacerlo y me he quitado esa ansiedad. Ahora me queda la de hornear un pan, en ello andamos. Que tengas buen día guapa!
CARMEN

Adijirja dijo...

Madre... Paco cifuentes... ;)
Me pirra el cardamomo, aunque te reconozco que no me he metido en el mundo de las masas levadas. Hasta ahora. He venido completamente enganchada a las caracolas de canela. Me flipan. Tengo que hacerlas. Y zampármelas de tres en tres...