sábado, junio 18, 2016

12 años y una escoba




Tal día como hoy, hacen exactamente 12 años, decidí abrir esta ventana.
Y mira, probablemente sea una de las cosas de las que más orgullosa me siento. Vengo aquí cuando me apetece, cuando siento la necesidad, y cuando quiero dejar algo en un sitio seguro, por si se me olvida. Sin obligaciones y sin expectativas.
Me encanta sentarme, y mirar atrás. Para mí es un ejercicio de toma de conciencia.
Porque con el día a día, a veces se me olvida por lo que pasé, por lo que reí, y todo lo que canté.
Han cambiado un montón de cosas, pero la esencia sigue aquí.
Sigo floreciendo cada primavera, sigo enredándome en ovillos de lana que terminan quitándonos el frío, y sigo volando en las notas de las canciones que escucho.
Como decía aquel libro que leí: ya no sufro por amor. Claro que, tuve que sufrir todo lo anterior para poder llegar a este estado, y como suelo pensar: benditos todos los fantasmas que me trajeron hasta aquí.
Ya no siento miedo, ya no me escondo.. Voy de frente, aceptándome como estoy y lo que soy. La comida ya no me quita el sueño, y los años y los kilos tampoco. Sigo teniendo un montón de proyectos a medias, otro buen montón de sueños, y un camino claro y definido.
Y en esta calma real, ha sido cuando por fin, he encontrado la escoba.

sábado, junio 11, 2016

WWKIPD







Hoy es el día internacional de tejer en público (wwkipd o lo que es lo mismo world wide knit in public day). Recuerdo aquellos años cuando vivía en Gran Canaria, y este día lo celebraba en Las Canteras con mis amigas tejedoras. Saboreando la playa con gazpacho fresquito, ensalada griega y té con hielo.. Qué grandes veladas pasé así.
Desde que estoy aquí estas celebraciones son escasas, aunque siempre le pongo intención.
Hoy el día no ha dado para estar mucho por fuera, ni tampoco con compañía tejedora, así que me he traído a la mente el trabajo de campo que tuve que hacer esta semana.
Se avecinan nuevos e interesantes proyectos, que me han dado la oportunidad de volverme a calzar las botas, y próximamente el casco. No te voy a engañar, de vez en cuanto me entran ataques de nostalgia, y lo echo mucho de menos. Así que cuando salen proyectos de este tipo me pongo a saltar en una pata.
Estos días atrás hizo calor, un montón de calor. De ese que deja a todo el mundo lamentándose de lo malamente que se está con 30º. Yo hasta los 45º no empiezo a quejarme, así que estos días he estado perfectamente.
Me fui tierra adentro, subiendo media montaña y ubicándome en las coordenadas exactas donde debo emplazar mi nuevo proyecto. Desde esa poquita altura que subí, fui capaz de divisar un montón de costa, y de maravillarme de lo mucho que me gusta esta tierra, y de lo muy adentro que la tengo.
Y hoy, como no estaba en público ni tampoco afuera, me he puesto las fotos y he sacado las agujas.
Estoy a solo una manga de terminar mi Bloomsbury y ahora estoy con prisas porque, estos días me he hecho con un montón de patrones que quiero empezar a tejer ya mismo. Así que esta noche es probable que me haga un buen té y me ponga la última temporada completa de The Americans, y lo termine.
Mientras yo he estado tejiendo, Emma se ha dado a la lectura. Es lo que suele hacer mientras yo le doy a las manos.
Este libro fue un completo flechazo. Fuimos a nuestra librería habitual y al verlo Emma se tiró a él. Las plantas preferidas de Emma son los cactus. No me preguntes por qué. Pero lleva casi toda su vida diciéndolo. Le encantan los cactus, en cualquier variedad. Y encontrar en la librería un libro con cactus, le llegó al corazón. No me pude resistir a no comprárselo.
La sorpresa fue el cuento en sí. Es estupendo. Te recomiendo lo totalmente.

domingo, junio 05, 2016

Tal que así..



Más o menos este video podría resumir lo que me ha pasado durante este tiempo.
Mayo me estornudó encima, y salí volando en un vuelo con trayectoria desconocida y de complicado aterrizaje.
Pero una vez más, debe ser ya por la práctica, he caído de pie y sobre suelo firme.
En este mes, la cocina ha seguido echando humo, mis manos han hecho cosas estupendas para mi nueva sobrina (que ya está aquí), y por fin estamos dando paseos al sol.
Parece que ahora que la primavera se está despidiendo, yo vuelvo a mi huso normal.