miércoles, marzo 30, 2016

Historia corta de un jersey deforme








Hace ya más de un mes que disfruto de mi último jersey tejido.
Es el Outer space de Stephen West. Me encanta este diseñador loquísimo.
Estos diseños son un ejercicio increíble para mi necesidad de saber siempre hacia donde voy y querer controlarlo casi todo. Meter las agujas en uno de sus diseños, significa tener que leer mucho las indicaciones y confiar. Dejarte llevar (a ciegas) por las instrucciones que te va dando sin cuestionar ni una coma.
Estuvo prácticamente un año en la cesta de las lanas a medias. Esa cesta que tiene un montón de lanas con agujas, en un estado intermedio entre seguir siendo un ovillo o convertirse en algo estupendioso.
No recuerdo por qué lo aparté, pero a finales de enero lo cogí y en un par de tardes le di finiquito.
Está hecho de sobras. Merinos, cashwool, pure yarn,.. De Katia, Rowan, Manos del Uruguay y Cascade yarn.
Con este jersey he reducido mi stash en 9 ovillos!. Ha sido todo ventajas.
Pero lo mejor, sin duda alguna, es usarlo.
Es calentito, vistoso, y  genera esa satisfacción interna de usar algo que ha salido de tus manos.
Como digo, hace más de un mes que lo estoy usando, y quería un sitio bonito para sacarme unas buenas fotos y poderlo lucir.
Nunca voy a encontrar un sitio mejor para sacar fotos, para pensar, para respirar y para sentirme a salvo como ese risco.
En medio entre el Charco y Piedra Playa, entre el Castillo y los Hornos de Cal.
Sin duda alguna, ese es mi rincón en el mundo.

martes, marzo 08, 2016

Encadenando cosas








Solo estamos a martes, y yo ya estoy agotada.
No sé qué pasa algunos días, que tengo la sensación de haber levantado yo sola el país, y apenas he hecho gran cosa. Lo curioso es que me suele pasar después de un fin de semana de hacer nada, y teóricamente debería estar descansada y con la energía a tope. Pero no.
La conclusión es que hacer nada también cansa.
Este fin de semana, hice cosas estupendas que me alegran el espíritu.
Hice mermelada de frutos rojos, que casi me la como a cucharadas, para evitarlo, también hice pan.
Me senté en mis dos sillas nuevas, mientras esperaba a que levara el pan.
No son nuevas, eso ya lo sabes, pero ahora lo parecen. Les di una manita de chalkpaint, y oye! qué descubrimiento. Ha sido totalmente terapéutico.
Cuando ya estaba el pan horneado, me preparé un buen almuerzo, para tener algo con lo que acompañar el pan.
He vuelto a hacer chucrut en vista de que las reservas van mermando. Esta vez con hinojo y alcaravea. Me parece que el proceso de fermentado es más rápido con el hinojo, a pesar de las bajas temperaturas.
La temperatura y el tiempo. Ese tema de tertulia inevitable. Que hartura.
¡¡Estamos en invierno!! Y lo normal es esto, coñoya!
Y como el aire está fresco y violento, nos hemos quedado en casa, echando unas partidas al juego de Emma, en el que siempre sale triunfante. No sé cómo lo hace que me gana en cualquier circunstancia.
Y la victoria suele dar hambre, y también deseos caprichosos. Pero como ganó todas las rondas, no me quedó otra que satisfacer sus deseos: tortilla para almorzar.
Estoy pensando, que tal vez, esto concretamente tiene poco de nada, y que el cansancio que acumulo, igual es más real que imaginario. La cosa es que no me queda otra que seguir acumulándolo en la bolsa que llevo colgada a la espalda, hasta encontrar otro sitio donde poder dejarlo descansar.


jueves, marzo 03, 2016

Sueña conmigo









Tengo un trabajo tedioso, pero con muchas cosas buenas.
No tengo horario, ni tampoco tengo obligaciones más allá, del trabajo hecho en tiempo y forma. Cómo me gestiono el tiempo y cómo me organizo, es cuestión mía solamente.
Así, puede que esté trabajando un sábado por la noche, o cosiendo un lunes por la mañana.
Como todo en esta vida, tiene bueno y malo.
Yo hace tiempo que decidí ponerme las gafas de medio lleno, así que me gusta mucho mi trabajo.
Bueno, mucho.. tampoco nos volvamos locas. Me gusta. Punto.
Ayer martes, tenía la posibilidad de pasarme toda la mañana delante del ordenador, o salir a hacer una visita. Me desperté con el culo inquieto, así que fue fácil la elección.
Esta visita que tenía que hacer, no dependía de mí exclusivamente, así que me puse a hacer tiempo mientras llegaban los demás.
Me puse a dar vueltas por las calles que me traen recuerdos de una niñez no tan lejana (o sí?), de mano de mis abuelos, y mis primas. La Iglesia, el kiosko, la tienda de Carmencita, que ya no está.. Y de pronto me encuentro frente a esta maravilla.
Maldita sea, no tengo la cámara en el bolso. Me conformaré con el teléfono.
Es probable que le diera cuatro vueltas a la redonda, y que le hiciera 30 fotos, tal vez alguna más.
¿Podría ser más estupendiosa?
Es una construcción perfecta. Pura. Auténtica.
Todos mis anhelos de casa grande, jardín, huerto, y zona donde hacer grandes comidas e invitar a los que me quieren, estarían cubiertos.
Solo que ésta, es una Biblioteca Municipal.
Y en cuanto me di cuenta, quise ser bibliotecaria. Aquí, en esta biblioteca.
En lo que esperaba, construí cuatro o cinco posibles sueños en los que la casa era protagonista, y yo su afortunada habitante.
Sueño con una casa así, con una gran biblioteca, con un patio en el centro y una gran palmera, varios rosales y un trocito de huerto. Una cocina amplia con una mesa redonda, y una gran ventana por donde me entre la luz de la tarde, esa que todo lo pone dorado.
Un día, abriré una puerta como alguna de éstas, y detrás estará mi sueño.
Sueño.. Sueña conmigo.