viernes, julio 31, 2015

Adiós Julio.. adiós






Adiós Julio.
Yo no sé cómo ha sido que este mes ha pasado tan rápido.
Lo normal para ésta época del año, es que ya estuviéramos totalmente instaladas en NuestroNorte, disfrutando del viento típico de Julio, sin pasar ningún calor, y dándonos a la vida contemplativa.
Pero ya sabes, la vida te lleva por caminos raros..
Y este año en el que me convertiré en la señora de las cuatro décadas, estoy tomando serias decisiones que afectan mucho a cómo estamos pasando el verano.
Así que aquí seguimos, con una rutina de trabajo digna de un internado suizo. Estudiando, proyectando, planeando, educando. Sin descanso. El único descanso, es para convencerme de que el sacrificio tiene-tendrá recompensa.
La recompensa de la tranquilidad. La tranquilidad que ansío y que tanto necesito.
Ni que decir tiene que estos días, de agujas poco, y de lectura, entre cero y nada.
Sacamos ratos para ir a darnos un baño en la piscina, y para preparar la comida. Porque seguimos teniendo la costumbre de comer.
De entre esas cosas raras que me pasan, está la de tener antojo de piparras en pleno Julio con ola de calor incluida. Creo que llevo enchilándome todo el mes. No sé que tiene el calor con el picante, pero cuanto más calor hay, más picante me apetece comer. Supongo que algún gen absurdo y suicida tengo por ahí.
En momentos de lucidez, que alguno tengo, sigo preparando meriendas ricas los sábados por la tarde.
Desde que ví la receta de estos éclaires en Chez Thérèse tuve el deseo de hacerlos. Tengo que decir que de entrada pensé que eran complicadísimos, pero la receta está muy bien explicada, y siguiendo los pasos salen estupendos. De hecho este mes ya los he hecho tres veces. No se tarda tanto en hacerlos, y en cierta manera son adictivos.
Las constantes en estos días, siguen siendo el pan de los domingos, y las galletas del príncipe con leche fría algunas noches para cenar.
Y mientras, intento conjugar todo esto como una mujer orquesta que no pierde el ritmo ni el tono, voy rumbo al norte o al sur, dependiendo del proyecto que tenga entre manos, repasando decretos y artículos, mientras sigo la carretera, con John de fondo.

¡Ay  John! Tu siempre a mi lado.
Si un día te juré amor eterno, 
no fue por casualidad

6 comentarios:

Adijirja dijo...

Señora de las cuatro décadas... Ay... Ricardito... :)
Me pillo esa receta, que nunca he hecho eclairs y desde hace unos días me persiguen.
Sabes que en casa de Mr. Wolf siempre hay galletas príncipe para mi? Cuando no apetece preparar cena, la alternativa más recurrida es tomarlas con leche... Casualidades de la vida... que raro... verdad? ;P

Holden dijo...

Joe ¡qué pinta!

Vaya hambre me has dado :)

Nieves dijo...

Venir a verte es como volver a un hogar idílico don de la cocina siempre está encendida y las labores de costura siempre presentes en ese rinconsito donde te sientes cómoda.
Es hermoso visitarte, transmites paz y armonía.
Me encanta pasar por aquí.

Besitos!!!

Mi Planeta de Lanas dijo...

Como siempre, me encanta pasarme por tu blog y leer tus historias d euna bruja sin escoba :-)

SIONA dijo...

Galletas príncipe con leche fria!!!! me has llegado al corazón amiga ....

Chitin dijo...

Olvídate de lo de "señora de 4 décadas" ahora eres "la mamá de" y ahí ya no se cumplen años :-)