domingo, diciembre 28, 2014

Final de Adviento (III)










Primera semana de vacaciones de Emma. Ha sido como el día de la marmota. Cada uno de los siete días de esta semana, al despertarse, me ha dicho: hoy es (inserte aquí el día de la semana correspondiente), vamos al cole!!
Como una radio despertador, que no admite alterar sus rutinas diarias.
Cada día hemos pasado los primeros 15 minutos, yo explicándole que está de vacaciones y no hay cole, y ella erre que erre con "que llegamos tarde, vamos al cole".
Menos mal  que se le olvida, y sale de la cama, y desayuna, y se pone a ver la tele. Como a las dos horas, vuelve a caer en la cuenta de que es (inserte aquí el día de la semana correspondiente) y no está en el colegio.. Y vuelta a empezar. Sí, muy día de la marmota, esta primera semana.
Meanwhile, hemos seguido con nuestras actividades de Adviento: hemos horneado galletas, stollen, tarta de queso, y panes varios. Hemos colgado las estrellas de dry clay que hicimos la primera semana.
Asamos un pollo con todos los frutos secos que nos sobraron del stollen, y que va a formar parte de las recetas improvisadas que te hacen salivar durante toda la hora que el pollo está en el horno.
Hicimos una cena de primos, hermanos, ahijados, que Emma no disfrutó, pero que yo sí.
Y mucho. Era la primera vez que organizaba algo con Emma dormida. Un grupo selecto y reducido en el que se cuentan mis dos hermanas (una ahijada), una prima-comadre, dos primos segundos (uno compadre, otro ahijado). Dimos buena cuenta de un foie-grass traído directamente desde Francia, una morcilla de Burgos, unos buenos tomates de Tiscamanita, y un pan de un kilo, amasado con estas manitas. Así como una botella de vino conejero. Reímos, hablamos bajito, y chismeamos. Y que viva el chisme, qué sería de una cena sin chisme!.
La Nochebuena la pasamos en casa de mis padres, con una buena parte de la familia. 22 personas sentadas en una mesa enorme que mi padre montó. Y la Navidad, y como viene siendo habitual, la celebramos comiendo sobras de la noche anterior, dormitando en el sofá, y yendo a visitar el Belén Gigante que hacen en mi pueblo.
Gracias a las lluvias de este mes, el Belén está verde, muchísimo, y es una maravilla pasear por toda el montaje, con frío (está siendo un diciembre bastante frío para lo que suele darse aquí), y ataviadas para la ocasión, estrenando los regalos que trajo Papá Noel.
Y así terminamos toda nuestra actividad de Adviento. Ha sido fantástico y muy divertido ir sacando cada día un papelito y ver qué teníamos que hacer. He sacado una foto cada día de nuestra actividad, y he ido escribiendo pequeñas notas, en los mismos papelitos, sobre cada día. Se me ha ocurrido la idea de montar un álbum de fotos con estas 24 actividades, para tenerlo de recuerdo. Ni que decir tiene, que el año que viene habrá más.

martes, diciembre 16, 2014

Lana, algodón jerseys y picores








He terminado mi primer Lopapeysa. Y digo primer, porque estoy segura de que habrá más. Para mí, para Emma, para todos.. Bueno no, para todos no.
No recuerdo cuando fue que descubrí este tipo de jerseys, pero supe que tenía que intentarlo.
Encontré algunos patrones en la página de Lopi. Y me decidí por uno de los más sencillos. Aunque tenía claro que no lo dejaría en chaleco, sino en jersey.
Pedí la lana exacta que marcaba el patrón, allá por el 2011, y cuando la recibí, hice: pufffssss.
La lana me pareció áspera, tosca, ruda.. Y pensé, ¿cómo voy a tejer ésto? y lo que era más preocupante ¿cómo me lo voy a poner?. Tenía claro que esta lana, aparte de proporcionarte un estupendo exfoliado, podía llegar a producir urticaria. Seguro.
Y me quedé desinflada y sin jersey.
Pasó el tiempo. Llegamos al 2014, y se juntaron dos importantes factores: Mi propósito de no comprar más lana, y mis ganas de tejer (que no ponerme) un Lopapeysa. Así que sin pensarlo mucho más, lo monté.
Empecé a tejer, hasta que llegué al canesú. Monté las mangas por separado, y me dispuse a unir todas las piezas para empezar a tejer la parte divertida del patrón.
En ese momento, caí en la cuenta de que no tenía suficiente lana de base. ¡Qué raro que a mi me pase esto!!
Segundo desinfle: puuuuffffsssssssssss
Lo aparqué. Más o menos dos meses. Esta semana me dispuse a buscar soluciones: o comprar un solo ovillo, o volver a darle una vuelta para ver si podía encontrar una solución.
Deshice unas cuantas vueltas de las mangas y del cuerpo, y empecé a tejer el fair isle. Este video me ayudó mucho a dejar las hebras en su sitio, a no apretar ni a dejar demasiada lana en medio. Ya he probado esta técnica varias veces, y veo la mejora conforme aumenta la práctica. Y ahora tengo ganas de volver a tejer el PaperDolls de nuevo, o deshacer el mio, que no está del todo de mi gusto.
Y así, tejedora in extremis, again, terminé mi jersey. Y oye, ahora no lo encuentro tan picoso.
Tanto así, me lo he puesto, y al verlo Emma ha dicho: ¿Y el mío?. Así que me parece que tengo claro cuál será mi próximo proyecto.
Mientras, y como la envidia es muy fea, se ha puesto el jersey de búhos que le hice el año pasado, que ya le queda mucho mejor, y nos hemos lanzado al frío majorero.
De camino, hemos pasado por casa del tío mecánico-agricultor, y traemos una bolsa de algodón. Del de verdad, llenito de semillas, y perfecto para practicar limpieza, cardado, e hilado y que en medio de todo el proceso no pierda su suavidad.
Ahora toca averiguar cómo se hace para no dejarlo inútil y picoso.

domingo, diciembre 14, 2014

Actividades de Adviento (II) y una receta de toda la vida








Seguimos con nuestra frenética actividad de Adviento.
Pusimos los copos de nieve, hechos con ganchillo, con este patrón  super divertido de hacer, y muy rápidos. Una vez colocados, no nos quedó otro remedio que ponernos un gorro y un buen jersey y asomarnos a la calle a ver qué tal habían quedado.
A la pregunta de ¿por qué debemos ponernos un gorro Emma?, la respuesta era rápida y lógica: mamá está nevando. ¡Claro! a veces mi lógica se va de vacaciones.
Pintamos piñas, pintamos más copos, para recordar cuándo fueron nuestras primeras Navidades.
En el cole,  la clase de Emma está haciendo un Belén, cada niño ha tenido que hacer una figurita de plastilina. La nuestra ha sido una oveja. Yo creo que la profe de Emma ya me va conociendo. Se nos ha quedado un poco Trancas-Barrancas. Pero, ahí está.
Y aunque andamos metidas de lleno en estas fechas, que parece que el tiempo se detiene, mi pipa de aguacate, me sigue recordando que todo sigue marchando, que el tiempo sigue pasando. Casi 5 meses después ahí está: casi 40 cm y unas hojitas.
Hicimos truchas. ¡Ay! las truchas. En esta cabeza asociativa que tengo, la Navidad viene aparejada a las truchas de batata, al encendido del árbol y al anuncio del turrón del Almendro. Es la primera vez que las preparo en casa, y tengo que decir que ha sido una experiencia tremendamente grata, olorosa y gustosamente hablando.
Esta es mi receta super particular. Puse en remojo las pasas en Anís del Mono, (y un chupito para la cocinera, fundamental para que todo salga bien). Y a hervir, una batata pelada y cortada en trozos, con la ralladura de un limón y un palo de canela. Cuando la batata está blandita, la casa huele a Navidad y el Anís te va dando ese puntito de ganas de cantar y bailar. En este momento es buenísima idea poner los villancicos de Michael Bubble. Se escurre y se machaca la batata, y se le añade, un buen puñado de almendras y las pasas remojadas. Yo compré las almendras ya molidas del Mercachona, y las pasas las corté con el cuchillo.
Se mezcla todo,  y le añadí dos nueces de mantequilla. Una vez que la pasta está bien mezclada (tipo puré de papa), se le va añadiendo azúcar. Esto es super personal, ya que depende del gusto la cantidad. Yo no le echo mucho, que no me gusta el empalague.
Y finalmente, se añade canela molida, y ralladura de limón.
Se mezcla un poquito más, y ya está el relleno listo. Es importante apartar niñas de tres años que son rápidas con la cuchara, y que si te descuidas, se comen parte del relleno.
Las grandes maestras trucheras, hacen la masa de harina y demás, pero aquí nos gusta más comer que amasar, así que masa de obleas (tipo empanadillas) y a rellenar se ha dicho. Se fríen en abundante aceite caliente y si se puede, esperar a que se enfríen.
Casi lo más difícil.
Todavía quedan.. ¿Quién quiere una trucha?

domingo, diciembre 07, 2014

Actividades en Adviento









Esta semana he inaugurado Diciembre haciendo trabajo de campo. Me he dado un paseo con botas, chaleco reflectante y casco, por la parte norte de la isla.
El paseo me ha venido estupendamente para ver lo mucho que la tierra aprecia la lluvia que ha caído, y con tan solo dos buenos chubascos, todo empieza a brotar.
De tal forma, que parece que las semillas vienen en la lluvia.
La verdad, es que hacía tiempo que no me calzaba las botas, y lo echaba de menos, para qué negarlo.
Es cierto que después de dos años en el Mirador, acabé hartita del barro, el hormigón y el casco, pero en este punto, he llegado a extrañarlo bastante.
El trabajo me llevó hasta la montaña de Tindaya. Hay que verla de frente, estar en su tierra, y poder apreciar la energía que desprende. Pocas palabras y muchas sensaciones me guardo de todas las visitas que le he hecho. Visita obligatoria en cuanto Emma crezca un poco.
Y de vuelta a casa, a poner por escrito el trabajo de campo. Ha resultado bastante llevadero, realmente. Sobre todo, porque la entrega del trabajo, viene aparejada a la palabra vacaciones. Así que me he pasado la semana, trabajando deprisa y con furia, con tal de terminar. Y por fin acabé, me falta la entrega física, pero prácticamente puedo considerar que estoy de vacaciones.
Hecho que he aprovechado para organizar un Calendario de Actividades de Adviento, o debería decir un Calendario de Adviento de Actividades??. Anyway, de lo que va la cosa, es que dentro de nuestro Calendario de Adviento de calcetines, además de los bombones de rigor, he metido una actividad para hacer cada día.
Las actividades me las he sacado de la manga, unas tienen toda la lógica del mundo en estos días, otras son lógicas para mí. La cuestión es que le he explicado a Emma de qué iba todo el asunto del Calendario. Lo del bombón lo entendió a la primera, y trata de liarme y comerse el suyo y el mío. Y lo de las actividades, pensé que no se iba a enterar de mucho, pero gran error por mi parte. Cada día me levanto a la voz de: mamá hoy es (inserte aquí el día de la semana que toque), qué nos toca hacer hoy???.
O sea, que creo que lo de las actividades también lo entendió bastante bien. Si yo pensaba que me encantaba la Navidad, tengo que reconocer que a Emma no le encanta: le entusiasma.
De momento hemos hecho copos de nieve, hemos leído todos los cuentos de invierno que tenemos, hemos terminado el Belén, hemos hecho estrellas de dry clay, hemos invitado a las tías a desayunar, hemos puesto el árbol de Navidad, y hemos colocado los copos de nieve en las ventanas. Nos quedan todavía muchos días de absoluta diversión.