domingo, julio 27, 2014

Un poquito de bricolaje










Suele sucederme, que en cuanto llega Julio, me visto de vacaciones, aunque tenga un montón de obligaciones esperándome a cada vuelta de día. Pero es que el calor, esta temperatura tan ideal, que por fin me permite estar sin tener que taparme los brazos, solo me anima a salir a la arena y a meterme en remojo. Y el resto del tiempo lo paso bebiendo té con hielo, y soñando con los mil bordados que me gustaría hacer.
Paso como puedo por el día, intentando llegar a todas mis obligaciones, y deseando que  poder sentarme en la orilla de la playa con la pala y el cubo, y dejar pasar las horas con Emma.
Y cuando llega la noche, me pongo una infusión fría, y me siento a ver cualquier capítulo de la serie que esté siguiendo. Que en este momento son House of Cards, y Leftovers, y saco la aguja, y me dedico a dar puntadas o a hacer cruces.
El lunes pasado, viendo que ya estaba terminando otro bordado, me decidí a hacer inventario de todo lo que tengo hecho. Revisando el blog de Cova-Libre, quedé maravillada con su solución para no enmarcar y terminar haciendo cuadros de todo lo que se borda.
Rebuscando en mis cajones, encontré estas dos cajas de puros palmeros, de hace no sé cuantos años. Ni siquiera huelen a tabaco.
Las lijé con un papel de esmeril del 00. Las limpié bien con trapito y las pinté primero por dentro, y luego por fuera. Le dí dos manos a cada una y de cada color. La pintura es acrílica al agua, y la granate y la vainilla es satinada, la azul es brillante. Aunque en realidad las dos parecen igual.
Planché muy bien los bordados escogidos, y lo almidoné un poco.
Corté una pieza de cartón blanco del que suelo usar para los trabajos de scrapbooking, y con cinta de doble cara, pegué primero una capa finita de guata, y de ahí el bordado en sí.
Y ya con el cartón forrado con el bordado, lo pegué a la caja, también con cinta de doble cara.
La caja granate, será una caja donde guarde cosas relacionadas con Emma, cosas que en algún momento ella tendrá junto con el diario que le escribo. El bordado, no podría estar mejor escogido. Hay muchas cosas que me gustaría enseñarle a Emma, pero hay una que sobresale del resto: ser independiente, y creer en sí misma. Una veces le harán falta arcoiris y unicornios para llegar a donde ella quiera, otras veces alas, y otras veces lo conseguirá solo andando. Pero lo fundamental, es que ella sepa que va a poder llegar, donde quiera, como quiera. Y que no necesitará bastones, apéndices, ni mochilas, y que la que de verdad cuenta, es ella.
Cuando le enseñé el dibujo bordado, le entusiasmó. Le expliqué que lo pondríamos en la tapa de una caja, y con los ojos muy abiertos me dijo: ¿una caja para tesoros?.
El segundo bordado es de Little House of Needleworks  bordado en un lino Belfast, teñido con té de chocolate. Está guardado desde diciembre. Aún no tengo claro que uso le daré a esta segunda caja. Aunque eso no me preocupa en absoluto, las cajas son siempre útiles, siempre hay grandes y pequeños tesoros que se pueden guardar en ellas.

domingo, julio 20, 2014

Simply Life







Domingo de nuevo. Los domingos tengo la norma de no hacer nada por obligación. El trabajo, las tareas domésticas, las obligaciones, todas las dejo en standby hasta el lunes. Nada va a pasar por ello. Y a lo único a lo que me obligo es a dejar pasar el día, con tranquilidad y sin estreses. Pasar el día haciendo lo que realmente me apetece, y disfrutando de dejar la mente en blanco.
Para estos días tengo ciertas rutinas, que voy cambiando dependiendo de la estación en la que estemos.
Hoy, me he levantado temprano, por propio gusto. Al despertarme aún no eran las ocho, y sintiendo el cuerpo y la mente descansada me he puesto en pie. Al pensar en el desayuno en caído en la cuenta de que no teníamos pan. Hace ya cierto tiempo que no compro ningún tipo de pan. Antes compraba el típico pan de molde para bocadillos, pero desde que probé esta receta de pan de molde, ya ni eso. He puesto a trabajar a mi querida maquinita y para cuando Emma se despertó, el pan estaba listo. El desayuno dominical, se convierte en un rato que pasa despacio, y que me permite comer tranquila, leyendo incluso.
Después del desayuno, y recoger mínimamente la cocina. Emma se ha puesto a jugar con su último puzzle, que la tiene totalmente enganchada. A mí me llama la atención lo rápido que le ha cogido el truquillo, y ya casi ni requiere mi ayuda para acomodar las piezas. Yo aprovecho el rato para tomarme un vaso de leche con hielos de té chai,  y alternando entre el ganchillo y la poesía..  Ay! la poesía!. Llega julio y a mí me entran unas ganas necesidades de leer poesía que no puedo controlar. Normalmente recurro a mis fijos, pero mi cartera se ha portado muy bien esta semana, y diligentemente me ha traído un libro de poesía sensacional: muchísimas gracias Rafa, me has arreglado Julio.
Seguimos en esa etapa en la que yo como modelo a imitar, tengo que vigilar cada mínimo detalle de movimiento. Emma es una auténtica "copiona", y si yo leo, ella lee, si yo tejo ella juega, si yo no como fruta, ella tampoco.... Oh Damn!!
Esta semana casi al mismo tiempo que a mi me llegaba el Cicatrices, a ella le trajo nuestro librero esta nueva joya de Mónica Carretero. Hace mucho tiempo que la sigo en su blog, y me encantan sus ilustraciones. Este libro es precioso, ideal para la edad que tiene Emma (a puntito de cumplir los tres años) donde se fija mucho en mí, y en qué me pongo, al mismo tiempo que empieza a tener curiosidad e incluso opinión en lo que le pongo a ella. El libro tiene preciosos dibujos y pocas letras, ideal para este momento.
Como llevo diciendo algún tiempo, estas noches después de que Emma se duerme, y yo siento el silencio aprovecho para darle movimiento a las manos. Esta semana he hecho una auditoría de la cantidad de cosas que tengo a medias, que debo ir acabando, y a las que realmente me apetece meterle las agujas. Otra tradición de julio, es que me apetece siempre bordar, ya sea punto de cruz, o bordado en sí.
Me compré el libro de Marie Suárez cuando Cova decidió realizar un SAL sobre el libro. Y no me apunté. Quería dedicarle tiempo, y sabía que no era el momento. En la segunda edición del SAL no llegué a tiempo, pero ya tenía el libro. Intenté empezarlo sola, hace unos meses, y el resultado fue desastroso. Guardé todo en una cajita la mar de mona,  y a pasar el sueño de los justos. Anoche, y después de releer el blog de Cova, me entró como el gusanillo. Busqué la cajita, y me puse a leer y mirar. Me puse un nuevo capítulo de True Detective, y me puse a darle a la aguja. Está claro. Cada cosa tiene su momento, solo hay que estar atenta saber detectarlo.
Y esto, es parte de nuestro domingo. Y esto para mí es Simply Life. O Simple felicidad.

lunes, julio 14, 2014

Alimentando barrigas ajenas, para digerir la frustración






Llega la noche, después de un día agitado entre escapes, frustraciones, y diálogos.
La misión pañal se está complicando por momentos. Y no puedo sino pararme y reflexionar. Realmente todo ha sido tan sumamente fácil en esta aventura de tres años y medio, que he perdido la objetividad en el asunto, y apenas una piedra en el camino y ya me creo que hemos perdido la batalla. Es como cuando era estudiante de bachiller, tan acostumbrada siempre al sobresaliente, que un notable me sentaba como un suspenso. Y es ahí donde me pierdo. Pierdo perspectiva. Pierdo visibilidad.
Se me hace muy difícil aceptar que lo que está condicionando toda esta etapa son mis expectativas, que se ven aceleradas por esas "condiciones" que se impone propone desde los colegios. La entrada inminente al cole, me está obligando a darme prisa en algo que debería ser mucho más lento. Y sin darme cuenta, voy dejando que nos comparen con otros, y también sin darme cuenta, mi seguridad en mi instinto maternal y en ella, empieza a tambalearse. Y ahí es donde se abre hueco la frustración, la inseguridad, incluso el miedo.
Esta semana pasada, fueron días de bloqueo. Y tuvo que caer la noche. Sentarme aquí mismo, empezar a devorar toda clase de artículos sobre pises, cacas, y pañales, y por fin desterrar toda la frustración que estaba haciendo campamento en mi consciente. Y pienso, y evalúo, y finalmente cambio de táctica.
Y llega la noche, y asoma la Luna. Y respiro hondo y me dedico a poner en movimiento mis manos. Con la obsesión el firme propósito de seguir rebajando stash, me pongo a ganchillear posavasos. Realmente este cometido de ir eliminando ovillos, si que va bien. La 10 stitch blanket va viento en popa. Rozando el metro por metro, y ya puedo taparme con ella mientras tejo. Mi stash de mississippi va llegando a su fin, así que estimo que la medida final será de  1,5m, cuadrada.
Me doy cuenta de que para mí, es necesario antes de meterme en la cama hacer dos cosas: tejer-ganchillear-coser-bordar, y leer un poco. Si hago estas dos cosas, siento que duermo descansada de cuerpo y mente, y me levanto de otro humor. Bueno, del humor esperado a las 5:30am.
El fin de semana lo pasamos más tranquilas, intentando respirar hondo, y aceptar que todo en la vida no responde a ciencia exacta, y que aunque las cosas no salen según nuestras expectativas, no tienen por qué salir mal.
Y como siempre la mejor manera de olvidar la frustración es meterse en la cocina. Estos días ando descubriendo nuevos sitios de recetas muy recomendables. He repetido varias veces esta ensalada de pimientos asados con ventresca de atún. Y aprovechando que los morales de mi tío el mecánico agricultor están en su máximo esplendor, ando comiendo moras en cualquier momento y de cualquier forma. Con yogur griego y avellanas es simplemente un manjar.
Ayer domingo, preparamos comida para cuatro, y nos metimos en el coche. Si hay algo que me guste más que cocinar, debe ser convidar con lo que he cocinado a la gente que quiero. Se me hace bastante difícil explicar por qué realmente es importante para mí este hecho. Pero la realidad es que siento una inmensa gratitud al sentarme en la mesa, con esas personas que están siempre por nuestro alrededor, y llenarles los platos de lo que quiera que se me haya ocurrido preparar ese día.
Con la barriguita llena, los ánimos sosegados, y un buen baño de mar, volvemos a casa. La semana empezando, y nosotras firmes y seguras en nuestros pasos.

miércoles, julio 02, 2014

10 años de evaluación continua.




Hoy he alargado el desayuno unos 15 minutos más de lo normal. Saboreando una tostada de  delicioso pan de molde casero, con pavo y raíces al horno, y el siempre presente café, mientras me deleité la vista con mi pequeño jardín de violetas.
Me he dado cuenta hoy, que justo el mes pasado, se cumplieron 10 años desde que escribo por aquí.
10 años... que se dice pronto.
Tantas letras, tantas canciones, tantos libros, tantos propósitos, tantas risas... tanta desilusión.
Todo está aquí, unas cosas a primera vista, otras entre líneas. Y como he dicho tantas veces: el tiempo dando vueltas... Ay! García Márquez y sus frases.. Pues sí el tiempo dando vueltas, la vida y sus ciclos.
Empecé este blog, pocas semanas antes de dejar Gran Canaria por primera vez, después de estar allí 11 años. Trabajé en una cantera, descubrí MiNorte, me descubrí yo, decidí con quien no quería compartir mi vida. Soñé con quien sería el amor de mi vida.
Y aquí estamos, con unas cuantas rayas más sobre esta piel de tigre. But still a tiger
Esta semana me he dado un buen bofetón de realidad. De esos que hacen que hasta te levantes unos centímetros del suelo, pierdas el equilibrio, y que sientas la angustia de que no sabes cómo y dónde vas a caer. Pero caes, y piensas: yacoñoquegolpe! Y abres mucho los ojos, y entiendes que tienes segundos para reubicarte, equilibrarte, y posicionarte para esperar otro golpe, pero que esta vez no haga que te tambalees.
ElPatrón dice: Afírmate! Y eso hice, y antes de que llegara el segundo golpe, enseñé los dientes. Como hacían mis perros, esos que estos días extraño tanto. Y fue suficiente para que pasaran dos cosas: que el segundo golpe no llegara, y para asumir que enseño muy poco los dientes.
Y aunque es una sensación extraña, eso de estar en guardia, he descubierto que es necesario. 
Y casi que han tenido que pasar estos 10 años, una ida, una vuelta, unos cuantos muertos en el armario, y finalmente ser responsable de otra personita, para asumirlo y no olvidarlo.
Hay lecciones de la vida que son de evaluación continua, y cuando menos te lo esperas, vas y casi suspendes.
Y lo realmente curioso, es que cuando vuelvo sobre mis letras, pero las que dejo olvidadas en papeles, que por momentos inundan los cajones, el deseo de hace 10 años, se parece bastante a lo que tengo hoy. Dentro de mi cabeza siempre ha estado bastante clara la idea de cómo quería vivir. 
Así que hoy, tengo una hoja en blanco en mi mesa, un edding azul, y la noche por delante para trazar el planning de cómo vivir los próximos 10 años. Sin olvidarme, de que en medio, la vida me va a seguir haciendo exámenes sorpresa.