viernes, mayo 23, 2014

Las semanas pasan que son un primor





... esto me decía siempre el Aparejador con el que trabajé en Gran Canaria, y qué razón tenía!
El sábado pasado (de verdad ha pasado una semana ya?), aprovechando el día de los museos, y al igual que hicimos el año pasado, nos fuimos al museo más nuestro. En MiNorte, y con la profesión del Patrón como centro, está el Museo de la Pesca Tradicional. Es pequeño, aunque con muy buenas explicaciones de cómo se ha vivido y se sigue viviendo en cualquier puerto pesquero.
No sé por qué, se me erizó la piel de la nuca, y se me llenaron los ojos de lágrimas al entrar.. La energía de los sitios: uno no puede renunciar a lo que es, ni de dónde viene, supongo.
El paseo fue breve, porque aunque Emma ya empieza a prestar más atención a las cosas que pueda contarle, aún no tiene la suficiente tranquilidad como para fijarse en según qué cosas.
De la visita, destacan dos cosas según Emma: los atunes colgados del techo, y un mirafondos donde había una pantallita, que proyectaba un video de un mirafondos de verdad. Mientras yo aproveché a leer algunas anécdotas del pueblo, recogidas en los paneles del museo, Emma no se despegó de la pantalla.
Para mí, la visita fue una mezcla de nostalgia y un poco de enfado. Están dejando que el museo se venga abajo. El tiempo ha hecho su trabajo y el deterioro es notorio, y parece que nadie hace nada por evitarlo.
En fin, lo de siempre: el dinero, los intereses, y los políticos. Un trinomio de mal gusto con el que nos topamos muy seguido.
Para quitarnos el mal sabor de boca, fuimos a remojarnos a nuestro rinconcito. Lo que nos vino muy bien para afrontar la semana que se nos venía encima.
De pronto el lunes mi pc decide que se siente mejor si no arranca, así por la cara, y de la noche a la mañana. Y mientras tanto mi teléfono no para de sonar, es algo digno de Milenio 3: de pronto parece que mi teléfono sale publicado en las páginas amarillas, en la sección: hacemos todos los trabajos. El agobio y el querer llegar a todo empieza a hacerse mi compañero. Y los días pasan, y el pc sigue sin arrancar. Tres días más tarde, seguía igual, así que tuve que poner remedio. Decisión rápida y drástica. Hoy escribo mi primer post desde mi nuevo sobremesa, uno de esos de enorme pantalla con el símbolo del pecado original.
Y aunque estoy deseando poner rumbo norte para meterme en el agua y olvidarme del mundo, tengo que estar sentada frente a mi flamante pc, al menos es bonito, y grande, muy grande.

viernes, mayo 16, 2014

Arte-sano







Hoy me he levantado a poner las calles, las farolas, a quitar la Luna y a despertar al Sol, (y nadie me ha dado aún las gracias). He amanecido a las 5:20am, me he sentado delante del pc y he terminado un trabajo pendiente. En contra de lo que cabía esperar, he estado todo el día de bastante buen humor, y con una energía que muchas veces no tengo después de dormir 8 horas seguidas.
Por la tarde, y como ya es casi tradición, nos hemos ido al pueblo de mamá a disfrutar de la feria de artesanía.
Habia muchos artesanos ya conocidos, unos por ser artesanos locales, y otros por verles cada año en la misma feria. Aún así siempre es interesante verlos, ver sus trabajos, charlar con los que se prestan a ello y disfrutar del arte de cada uno de ellos. Este año me han gustado especialmente cuatro puestos. El primero era el único luthier de la feria, y digo yo, ¿habrá alguien más artesano que un luthier? Pudimos disfrutar de la música de los timples que tenía expuestos. Cuando tenga una hija universitaria y yo sea jubilada voy a dedicar mucho de mi tiempo a aprender a tocar el timple, qué me gusta este instrumento.
El segundo puesto que me ha gustado es el de un alfarero de Tenerife. Me traje tarjetas de todos los puestos que me gustaron, sin embargo, Emma decidió que ella las custodiaba y ahora es el momento en que ella duerme y yo no tengo ni idea de dónde las puso. Así que poco más puedo aportar de este alfarero, salvo que tenía una cerámica maravillosa, muy bien acabada y muy original.
El tercer puesto, en mi ranking personal el primero, fue esta artesana de calzados. Diseña bajo la marca Pisaverde, y cada uno de sus zapatos son una pequeña obra de arte, por su estilo y por su exclusividad. Me he quedado totalmente prendada de al menos tres colecciones, de las cholas, de las botas, de los tacones de cuña y los tacones de madera.. En fin, que me los hubiera llevado casi todos los que habían de mi número. Para mí, ha sido lo mejor de la feria.
Y el último puesto interesantísimo era uno dónde se exponía seda teñida de forma natural, con tintes naturales. En una pequeña mesita auxiliar había todos los tintes utilizados, desde cáscara de cebolla a la familiar cochinilla. Me quedé como loca con el bote de capullos de seda, me parece casi alquimia, la naturaleza de estos gusanos.
Por último, visitamos el pabellón donde se rinde homenaje a los antiguos artesanos de la isla. Allí presidiendo, desde la primera edición de esta feria, estaba Abuela Catalina, madre de mi abuelo, abuela de mi madre, bisabuela mía, y tatarabuela de Emma. Murió con 104 años, y con la palma entre sus manos. Siempre la recuerdo así, trabajando la palma, trenzando hojas que muchas veces mi abuelo le llevaba. Precisamente esta semana he rescatado una cesta que ella me regaló. Y todavía huele a palma, con casi 35 años.
¿Será que el artesano es un gen, y se puede heredar? ¿Como el color de ojos, o la forma de la nariz?.
Mi bisabuela era artesana, mi abuelo tallaba madera, mi madre hace cualquier cosa con hilo, aguja y tela.. Y yo, hago algo también.
Me pregunto si Emma habrá heredado esta necesidad de poner en movimiento sus manos. De momento, cualquier cosa que se conjugue con el verbo pintar, hace que cambie la cara y se predisponga a pasar un gratísimo rato.
Esta semana, siguiendo las ideas de Pinterest, hemos hecho un árbol que ha pintado enterito con pintura de dedos. Ha ido descubriendo las pinturas, ceras, colores, rotuladores, acuarelas... Pero sin lugar a dudas la pintura de dedos es su favorita. Por ahora no sé hacia dónde tirarán sus inquietudes, pero de momento, mientras pinta con sus dedos, nadie puede decir que no sea arte-sano.

domingo, mayo 11, 2014

Flores, libros, y fé





Parece que por fin he recuperado el enfoque, y he empezado mayo con mejor pie del que salí de Abril. Aún no tengo leído el mail de mi amiga la astróloga para este mes, pero estoy convencida de que dice que Mayo será tranquilo y benevolente conmigo. De momento tengo un montón de trabajo, que contra todo pronóstico estoy siendo capaz de sacar adelante, con sus madrugones y mis ojeras, pero adelante.
Y como señales que me son fácil de identificar, por fin, las orquídeas florecen. Desde que volví a casa (ya pasan 3 años) he reunido 5 orquídeas grandes y una mini. En este momento, hay dos orquídeas con flores, y una tercera en proceso, y en este caso, con dos varas florales.
Yo, que soy de tendencia fantasiosa, mística de bolsillo, y fácilmente impresionable, estoy segura de que este simple-o no tanto, hecho de que florezcan, encierra un montón de respuestas a todas esas  preguntas que me hago cada día. Así soy.. Pero este tipo de cosas, son las que me ayudan a conservar la fé. Hace apenas tres años me consideraba completamente incapaz de cuidar este tipo de plantas, y pasado este tiempo, no solo no han muerto sino que están floreciendo.. ¿es o no es una señal?. Para mí está cristalino.
Y el truco, solo ha habido uno, la paciencia y la fé. Buf! Hoy me siento como un pupilo de Paulo Coelho. Filosofía de bolsillo y optimismo del todo a 100, pero que me vale, me ayuda y me reconforta.
Soy de naturaleza complaciente,cualquier cosa me vale para sacar mucho de positivo. Igual si no fuera así, hace tiempo que me hubiera borrado.
Y así con la energía que me da pensar en todo este batiburrillo de cosas, y seguir deseando todo lo que se me cruza por la mente, voy sacando también ratitos para una de mis aficiones más antiguas, y que tanta alegría y buenos ratos me ha dado: leer.
En estos meses he leído algunos libros nuevos y he releído otros. Empecé leyendo Dejar las cosas en sus días  y me dejó como huérfana cuando lo acabé. Me metí tanto con los personajes y los intruduje en mi día a día, que formaron parte de mi propia historia, y en cualquier momento creía reconocer a una Paloma o una Aida. Me encantó la lectura, y alargué las últimas páginas hasta que ya no se pudo más. Me ha hecho reflexionar muchísimo en lo que cómo pensamos que se dan las cosas cómo construímos nuestra propia historia a base de hechos que puede que realmente no se dieron como los recordamos o los creemos.
Estuve varias semanas sin  casi poder volver a leer, cualquier cosa que cogía me parecía muy simple y muy poco a la altura de lo último que había leído. Así que no me quedó más remedio que buscar literatura japonesa, siempre tan aséptica. De casualidad cayó en mis manos El cielo es azul la tierra blanca. Y es justo eso, una novela japonesa, parca en descripciones, clara en las mismas. Soy de extremos, tanto me gusta una descripción de dos párrafos que una de una frase. También me gustó, bastante. Así que ya estaba recuperada para coger cualquier nueva lectura.
Tengo un kindle lleno de libros que siempre he querido leer, pero que por una cosa u otra no hallo el momento. Y de pronto me veo que mil títulos para leer y ninguno me motiva lo suficiente. Entonces, de casualidad, encontré el club de lectura de Mi cesta de mimbre, y ahí que me fui a ver sus lecturas. Sobre la marcha empecé con La noche soñada, y la sorpresa ha sido mayúscula. No le tenía mucha fé, y me ha encantado, mucho, muchísimo. Puede ser el momento, la historia, o yo.. Pero he disfrutado de la lectura en cada página. Ni que decir tiene que he empezado la siguiente lectura que recomiendan.
Y como me he dedicado mucho a leer, he tenido poco tiempo para darle a las agujas, aunque finalmente he logrado ponerme con ellas y terminar el par de calcetines del mes de abril, que se me han hecho eternos, pesados, y a punto he estado de quitarlos de en medio. Pero nada, ahí estan por fin. Lo mejor, es que casi sin darme cuenta, tengo seis ovillos menos en mi stash, con lo cual puedo decir eso de misión cumplida.

viernes, mayo 02, 2014

Abril desenfocado





Desde finales de Marzo, mi amiga la astróloga me lo advirtió: abril viene revuelto y duro.
Yo, leí su mail, como cada principio de mes, y registré aquella información en algún sitio de mi memoria, que cada vez está más saturada de información no toda útil, (precisa una tarea de liberación de espacio, pronto). Y encaré Abril, con ganas, y con muchos propósitos, como cada mes.
Pero llega un momento, en que uno se propone, y los astros, (como ya he visto) disponen. Y no es que haya pasado nada terrible, ni tampoco haya tenido que vivir ninguna tragedia. Pasa, que a veces todo se junta, y aunque quiera, no logro enfocarme.
Y me desenfoco, me lleva pasando mucho tiempo. Antes más a menudo que ahora, pero sigue pasando. Me desenfoco mire donde mire, y estoy desenfocada, me mire quien me mire.
Esos días ando revuelta, con la sensación de ser un ovillo de lana acrílica y enmarañada, al que no consigo encontrarle ni el principio ni el fin. Y todo se sigue enmarañando, y yo no soy capaz de atacar el ovillo por ningún sitio, que sea efectivo.
Así que durante ese período de desenfoque, ando por los días con todo un poco a medio hacer o a medio ordenar.
Ayer, por cuestión de causa mayor tuve que ir al Centro Comercial, y de pronto me vi reflejada en uno de los 1000 y 1-no-necesarios-escaparates, y me tuve que parar. A través del desenfoque, fui capaz de ver a una de esas mamás contra corriente, con el pelo sin peinar, una rebeca a medio poner, ojeras de oso panda, maquillaje de estrés, y una niña colgando de un brazo del que luchaba por deshacerse. Ayer esa mamá era yo.
Enough.
Llegué a casa con el firme propósito de buscar en los cajones un pañito mágico con el que limpiarme mis gafas de miope y encontrar el enfoque a como diera lugar.
Hice una lista de todas las cosas que precisaban colocar el cartel de fin en su historia, y de hacerme algo rico de comer, sin más sabor que su naturalidad, para poder hacer un punto y final de este abril tremendo.
Con la barriga llena, saqué de nuevo la lista, y empecé a tachar cosas. Algo que llevaba casi todo el mes esperando la foto, eran los calcetines de Marzo del Reto, ya que los de Abril, les falta aún la puntera a uno de ellos. Cosa que se resolverá esta misma tarde.
Ahora que ya está aquí Mayo, he pedido cita con mi óptico de confianza y voy a encargarle unas gafas multifocales, de alta precisión, y con garantía anti-desenfoques.