domingo, febrero 23, 2014

Guisar, tejer, comer, y atrasada con todo lo demás






Va terminando Febrero, y yo estoy más dispersa, distraída, y despistada que nunca.
Ya están las dos aquí: Miranda y Olivia. Cada una con sus respectivos papás, en sus respectivas casitas, haciendo las cosas típicas de bebés lactantes de menos de un mes.
Son taaaaaaaaan bonitas las dos, que yo no puedo sino poner cara de profundo amor mientras las miro.
Y será por todo lo que me está suponiendo ver de lejos todas estas situaciones que se generan, que no hace tanto que yo pasé, o será por el frío... pero el tiempo no me da. Y como soy de enredo fácil, no avanzo con lo que ya tengo entre manos, sino que sigo viendo cosas que quiero empezar y hacer.
En fin, lo que viene siendo un caso sin remedio.
Y el frío.. ay! el frío. Que les digo? Que estoy harta, muy harta. Yo soy de temperatura alta, me encuentro bien cuando estoy por encima de los 25º. Y llevamos mas de un mes que no alcanzamos ni los 20º. Y unos días vale, pero que ya va para dos meses! Enough for me!
Así que aunque luego venga el Sr. Soria, a darpor...  a molestar subiendo la tarifa eléctrica, pues no queda otra que encender los fogones, y hacer ricos manjares para entrar en calor.
Este fin de semana el menú ha estado compuesto por: ensalada tibia de garbanzos de receta improvisada. Yo le digo ensalada a cualquier cosa que lleve ingredientes crudos y que se pueda aliñar con aceite y vinagre. Ésta en concreto la hice con garbanzos que tenía guisados y que luego pasé por la sartén con un poco de cebolla. En crudo le puse: tomates, aguacate, aceitunas, orejones. Al final le puse un huevo duro, y el aliño. Que esta vez fue a base de mostaza, aceite de oliva y vinagre de manzana. Y tarta de manzana, que ya saben de dónde saqué. A que sí?. La verdad es que durante este invierno he hecho varias tartas de manzana, con más o menos resultados aceptables. Sin embargo, creo que esta es la mejor tarta de manzana para mi gusto, que prefiero bizcochos a tartas con cremas. Así que para mí, esta es la receta definitiva de tarta de manzana.
Y con la barriguita llena, coge una las agujas de muy buenas maneras. En Enero, casi a finales,  me enteré de este reto, y viendo también como estaba mi stash de lana, me pareció la mejor manera de ir acabando con él de una forma divertida y productiva: nunca tenemos suficientes calcetines. Ya lo empecé atrasada así que he tenido que darle a las agujas para ponerme al día, sin tocar casi nada más. Terminé Enero, y ya voy por el talón del segundo calcetín de Febrero. Estoy muy contenta con ambos pares, pero éste último me tiene más que contenta. Me encanta. Y el color es espectacular. Ni que decir tiene que la cámara no es capaz de captar la intensidad de este tono.
Esta semana que resta de Febrero promete estar llena de horas sin respiro, y de trayectos interminables con metros y carpetas. Estoy intentando hacer un conjuro para estirar las horas, a ver si me da tiempo de terminar lo que tengo a medias. Deséenme suerte!

viernes, febrero 14, 2014

Rosa flamenco y otras reflexiones







Ya hace un mes que estoy "trabajando" fuera de casa. Los lunes y los miércoles salgo a las 7 de la tarde, con el turbo puesto para ir a recoger a Emma y llevarla corriendo a casa para la ducha y la cena. La mayoría de las veces, tengo que ir cantando a pleno pulmón para que no se duerma antes de llegar. Corriendo la ducha, despacio la cena. Hablamos, contamos, y recogemos. Y el paseillo a la cama ya se hace dando tumbos.
Emma sigue sorprendiéndome cada día (hoy justo, hoy, se cumplen tres años de la primera ecografía, la primera vez que nos vimos). Me voy a trabajar, a la voz de "adiós mamá, tadepués". Y se queda tan tranquila. Me encanta que sea tan independiente, y tan segura. Aunque, para ser sinceros, hay una mamá con los brazos en jarra, dentro de mí que me dice bajito: oye, y ni te echa de menos!! Como son estas inseguridades que salen a flote con la maternidad... Con una sacudida breve pero firme, de cabeza, elimino a esa mamá toca narices que no quiero ser.
Este miércoles, me tomé tres segundos después de salir, para admirar el espectáculo. Al salir de la academia, la vista de todo mi pueblo es espectacular. El sol que se empieza a ir, y las luces que se empiezan a enceder. Me tomé tres segundos para sacar las fotos, y también para respirar. Hay días que me olvido de cerrar los ojos y respirar.
Los fines de semana siguen siendo fructíferos, cuando no me voy por las ramas, y me enredo en listas interminables de las cosas que quiero hacer, y en las que pierdo el tiempo sin darle el uso adecuado poniéndome manos a la obra. Y me pierdo en los cajones buscando el retal perfecto, o la cajita donde guardaba aquellos botones tan apropiados para este trabajo en concreto. Así me encontré una bolsa con un montón de trocitos de lana, y el tapete de flores que hice hace ya un montón de años. Ahora que está tan de moda, voy a dejarlos a la vista a ver qué se me ocurre..
Lo malo de empezar grandes proyectos, es que el avance suele ser lento, y  a veces se necesita hacer algo de empezar y acabar en horas, para seguir sintiendo que no todo está paralizado, y que tus manos siguen siendo efectivas. Así me topé con este lindo Flamenco. Es el proyecto perfecto para estos casos. Nuestro pequeño grupo de animales cada día es más variado y numeroso.
Y Emma, deseando que se acabe la sesión de fotos para ponerse a jugar con ellos.

sábado, febrero 08, 2014

Scraps, stash, y una niña que crece por días






El sábado pasado y como premio a una semana llena de estrés y agobios, asistí a un taller de iniciación al scrapbooking. Fue mi primera experiencia con papeles, troqueles, y cinta de doble cara. Estuvimos tres horas midiendo y cortando, pegando y troquelando. El proyecto objetivo, era un álbum de fotos, de tres páginas, con decoraciones en ambas caras de cada página. Se supone que cuando lo terminemos, nos va a quedar algo muy bonito, aunque para eso, aún debemos ir al taller al menos otra vez más. Como digo el proyecto es muy bonito, pero quizás era algo demasiado ambicioso para siete alumnas con cero idea de scrap.
El taller fue divertido, porque asistimos todas conocidas, cuatro de mis primas, dos de mis amigas del grupo de patch y yo. O sea, como una reunión familiar, pero en la tienda de Adela. Ahora andamos concretando agendas para volver y terminarlo.
El mismo sábado, y después de ver unos cuantos de mis blogs habituales de tejido, ví que como cada principio de año, estaban subiendo fotos del stash de lanas. Hace años que me pica la curiosidad y tenia ganas de hacer un inventario de este tipo, pero en realidad, el sentimiento de culpa por acumular tanto, me lo impedía. Este año, he enfrentado ese momento, y de paso le he dado un orden a los cajones donde guardo mis lanas. Con grata sorpresa he descubierto tesoros que ya no recordaba tener (algunas madejas de seda, otras de alpaca, y otras de calcetines de colores maravillosos), y también con terrible sorpresa, he descubierto que tengo algunas madejas doradas, y otras con fibras brillantes, que no recuerdo ni haber comprado. Seguramente estaría poseída por vetetúasaber que tipo de espíritu tejedor barroco. Sea como fuere, aquí están, y este va a ser el año de darles salida, de una manera o de otra.
De momento, me he apuntado al reto de Irene. Que aunque lo cogí tarde, ya tengo hecho el primer calcetín del par de enero y prácticamente el primero también del de febrero. Cuanto más me propongo ser ordenada y disciplinada, más me disperso.
Y es que no puede ser de otra manera, me disperso mucho, y empiezo a creer que la culpa la tiene Emma. Antes era consciente de que el tiempo pasaba, que muchas veces se escurría de entre los dedos, pero que luego se tomaba como una especie de descanso y te daba tregua... Desde que Emma está aquí, y ya hacen 30 meses, el tiempo ha tomado velocidad y no se detiene, no para, no espera, como canta Drexler. Y aunque no quieras prestarle atención, ahí está, dejándote notas escritas en forma de detalles como zapatos que se quedan pequeños en dos meses, o pantalones que empiezan a ser pesqueros, cuando hace tres días le dabas la vuelta al bajo para que no los pisara. Y hay cambios más notables que la ropa o los zapatos que se quedan cortos, detalles como oirla hablar, que cada día es menos lenguatrapo, y es capaz de hacer frases completas, y de preguntar cosas que por momentos me dejan cara de vaca mirando al tren, y que me llevan varios segundos para que las neuronas vuelvan a hacer sinapsis y yo pueda responder.

domingo, febrero 02, 2014

Miranda y Olivia






Con una diferencia de una semana, el año pasado recibí dos noticias. Y con una semana de diferencia, este año seré tía dos veces, tía carnal, y tía postiza.
Es difícil de explicar las sensaciones que tengo ante tal acontecimiento. Vivir dos embarazos tan cerca y después de haber vivido el mío, es una mezcla de alegría, nostalgia, emoción y mucha felicidad.
Como era de esperar, mis manos no iban a quedarse quietas.
Desde el final de la primavera, tenía casi listas las cosas que iba a tejer y las lanas elegidas. Apenas iniciado el verano, ya tenía todo tejido, a la espera de remates y detalles.
Cada paquete está compuesto por una vine lace cardi, tejida con dmc natura; una mantita de granny square, con algodón de varios colores (dmc natura, panamá de katia, y mississipi 3 de katia).
Para Olivia, tejí también una poppy, que siguiendo el consejo de la mamá de Miranda, fue pelirroja, y la verdad no puedo estar más contenta con el resultado.
Hoy ya, ambos lotes están en manos de las mamás de las destinatarias. Uno después de una complicada operación de logística, y el otro después de una excursión a MiNorte, hoy mismo.
Ya no quedan más que semanas para conocer a estas dos esperadas niñas, y yo ya estoy muriéndome de ganas por verles las caritas.. Me imagino como están las mamás.