domingo, junio 29, 2014

La realidad que se versiona





Esta mañana cuando me he levantado, he descubierto que la orquídea que MyGirlfriend me trajo en noviembre del 2012, ha abierto por fin uno de sus capullos. Ha sido una extraña sorpresa, porque la última vez que tuvo flores, éstas eran de un rosa-morado intenso, sin embargo ahora tiene esas vetas extrañas, que dejan el color más difuminado, y ya no es tan rosa, ahora pareciera que tira más al rojo.
Y de pronto, me he cuestionado la realidad, tal vez lo que yo recuerdo no sea la real realidad, sino una adaptación de ella a través de mi recuerdo. Y se me han puesto los ojos en blanco, y he sentido un sudorcillo frío: y si todo fuera así? Y si realmente lo que recuerdo como real, solo sea una versión de la realidad distorsionada???
Y he puesto la cafetera, y he respirado hondo: demasiada profundidad para un domingo por la mañana, sin más aspiraciones que disfrutar de un rato de silencio antes de que Emma se despierte.
Pero Emma ha debido sentir el crujir de mis neuronas haciendo sinapsis, porque ha saltado de la cama como un gamo, a la voz de: mamá dónde estás??? es de día??
Pobre, tiene un ligero conflicto con el día y la noche, y puede que yo tenga la culpa. El éxito de mi cordura mental, reside en tener al menos unas horas diarias de absoluto silencio y soledad, para ello, es condición indispensable que Emma se duerma temprano. Ella misma decidió que no volvería a siestear, así que ahora soy yo la que no la dejo. Y a las ocho de la tarde, Emma está metida en la cama bostezando como una leona. Pero en estos días que el Sol se niega a irse tan pronto, me pregunta confundida: me voy a dormir? Es de noche?.. A lo que yo respondo, con un sí, es la hora de dormir. Y corro rauda a bajar las persianas, para crear ambiente. (Gracias Señor por las persianas).
Desde el jueves por la noche, Emma anda acatarrada, y aunque hoy teníamos preparada una excursión al norte para festejar el 40 aniversario de bodas de los abuelos, no nos ha quedado más remedio que quedarnos en casa.
Hemos desayunado. Nos hemos puesto a leer. Cada una su libro.
Y luego hemos preparado el almuerzo. Como no hemos podido ir a la costa, no hemos tenido otra opción que traer la costa a nosotras.
Nos hemos dado un buen festín a base de marisco al vapor, papitas sancochadas y huevo duro. Hasta un vino me he tomado. Cada día disfrutamos más de comer juntas. Cada día esta niña es más personita y menos bebé. Me ha ayudado a recoger la cocina, y estamos de sobremesa. Ella sigue con su libro, y yo estoy aquí, dándole a las teclas.
Y escuchando a Marwan, en bucle, sin sobresaltos, y con un absoluto disfrute. El tiempo.
El tiempo y la energía que desprenden las cosas.
Tengo un teléfono nuevo. Uno que tiene 35 años. Uno que alguien que me quiso mucho, usó prácticamente toda su vida. Y que ahora está aquí, conmigo. Y es innegable que la energía, todavía se desprende de él, aunque ya no suene. Y puede que a ojos de cualquiera no sea más que un trasto inútil, y sin embargo, a mi me ubica en una realidad, en la mía, en la de antes y en la de ahora.
Y puede que García Márquez tuviera razón: no importa cómo pasó, importa como lo recuerdes.

8 comentarios:

AllColorsAreBeautiful dijo...

Lapas!!!!! Muero por ellas!

Es cierto que muchas veces no recordamos el momento, evento, conversación, o lo que sea, original. Más bien recordamos el recuerdo de un recuerdo, con todas sus adaptaciones por medio... O eso creo...

glaramknits dijo...

"no importa cómo pasó, importa como lo recuerdes" Cuánta razón tienes!
Por aqui todo vuelve a recolocarse después de unos días de estrés y en breve yo también tendré esas horitas de silencio para mi misma. Te debo una respuesta que necesita paz para escribir. Besotes

SIONA dijo...

Hoy mismo haremos uso de ese teléfono ¡prometido! para que la realidad siga siendo, por lo menos una vez al mes, tangible ;)

Chitin dijo...

Menudo problema lo de las horas de luz...por aquí no anbochece hasta las 10 de la noche...y sí, gracias a las persianas! aún así a nuestra pequeña princesa no hay manera de convencerla de q es hora de acostarse...a ver si cuando se haga un poco mayor conseguimos acostarla a una hora de niños.
Un abrazo!

Nieves dijo...

Los pequeños detalles de la vida, el saber si es de día o de noche... A mis sobrinos le pasa pero a la inversa, preguntan si es de día para levantarse, no tiene importancia a no ser que la pregunta te la hagan a las 4,30 de la madrigada :)

Me encantan estos momentos cotidianos, sin importancia pero tan llenos de vida, compartir el momento de lectura, preparar la mesa, recuperar objetos con alma.

Nunca había escuchado esta frase de García Márquez, es para enmarcarla .

Un besito fuerte y disfrutar del verano

:)

Vicente Carrasco dijo...

No hace mucho leí un artículo que trataba precisamente de los recuerdos y de cómo funciona la memoria humana. Decía que cuando observamos un hecho el cerebro lo memoriza, no en su totalidad, sólo aquellas cosas que él considera más importantes, motivo por el cual dos personas que recuerden un hecho que vivieron juntas tengan versiones completamente distintas de lo que pasó. Y no sólo eso si no que además la próxima vez que rememoremos el hecho no recordaremos lo que vimos, si no lo que se grabó en nuestra memoria, que tampoco será el 100% de lo memorizado la primera vez, sino un porcentaje menor (por aquello de borrar y dejar espacio para nuevos recuerdos), asi que inevitablemente cada vez que revivimos un recuerdo éste es más tenue que la última vez que lo hicimos.

Complicado, como los seres humanos.

Adijirja dijo...

Curioso, reina mora, que hayamos pasado por el mismo pensamiento al hacer un post... En el mío, hacía referencia a Kundera, pero básicamente hacía referencia a lo mismo.
Lindo. Relindo. Hasta pa' eso estamos compenetradas...
J cuando se despierta lo primero que pregunta es "es de día?" y yo, igual, si aún son solo las siete, le digo, "no cariño, aún no ha salido el sol". Y ronroneo un ratito más...

Lolita Blahnik dijo...

Como me gusta leerte...