viernes, octubre 25, 2013

19 en cada pierna, y tan ligera como una pluma


Un miércoles por la noche, allá por el 2007, nos encontrábamos LasChicasdelaCruzRoja y yo, sentadas delante de un sándwich "poco a poco", con algunas cocacolas y unos nesteas, como era habitual los miércoles de esa época. Yo estaba en medio de uno de esos viajes al infierno que me daba, y después de aguantar una de esas arengas mías de la vida es una mierda, y demás sentencias por el estilo, mi amiga LaAbogada me miró fijamente y muy seria me dijo: mira, búscate tu agujero, porque a tí la felicidad se te está yendo por ahí. Lo que provocó que estuviera riéndome más de una hora, y que volviera del infierno en un viaje exprés y sin escalas.
Todavía pasado el tiempo me acuerdo de aquel momento, y vuelvo a reirme sin poder controlar la carcajada.
La anécdota quedó ahí, aunque a mí me marcó profundamente ese momento. Y aunque mis viajes al infierno siguieron dándose lugar, acordarme de su consejo, hacía que la cosa fuera más ligera, y que quisiera volver más rápido. Yo creía que a ella este momento se le había pasado por alto, sin más trascendencia.
Cuando Emma cumplió un año, le regalaron una caja de piezas, en las que todos los asistentes le escribieron un deseo o una felicitación.
Por la noche, cuando recogí las cosas, y me dispuse a leer las piezas de madera, sufrí otro ataque de risa-llanto al leer lo que LaAbogada le escribió. Confirmándome, que para ella tampoco había sido un momento trivial, de charla en un bar.
Han pasado unos cuantos años, y por fin no solo he tapado las fugas por las que se me estaba escapando la vida, sino que ahora me dedico a revisar constantemente mi coraza para comprobar la estanqueidad de la misma. Ayer cumplí 38 años... 38 nada menos.
Ayer festejé, atendí al teléfono, partí una tarta, y dejé que Emma me cantara "pumpeaños peliiiiiiii" varias veces durante el día.
Se acerca peligrosamente la cuarta década, y que mis ahijados empiecen a decirme "pureta". Lo mejor de todo, es que no me importa, ya no me afecta. El camino que tengo por delante ya no se me antoja pedregoso, ni lleno de baches.. ya no me da miedo vivir, y ese es mi mayor logro.
Al fin entendí de que va esto de vivir, y que la vida aunque a veces pese, se lleva estupendamente en una estructura impermeabilizada, y sin fugas.
Gracias a todos. A los que estuvieron, a los que se lo perdieron, y a los que decidieron no estar.

martes, octubre 22, 2013

También leo, y veo series






Me he pasado todo el verano de inapetencia de letras. No he leído nada más que los patrones de las pocas cosas que tejí. En realidad he hecho bastante poco por mis hobbies, aunque he corrido mucho detrás de una niña de 85cm y 12kg de peso. Podría empezar a considerarse deporte oficial, porque creo que hay muchas mamás que lo practican diariamente y con suma dedicación.
Pero llega octubre, las rutinas, y también más horas en casa, y es inevitable, me entran ganas de leer, y de ver tele. Claro que la programación no te ayuda, pero una conexión a internet puede salvarte en esas noches de programación mala  poco atrayente a tu gusto.
He releído dos de mis libros preferidos: El Principito, y La elegancia del Erizo. Y me he leído dos nuevos: La sal de la vida. Ligero de leer, entretenido. Tengo curiosidad por volver a leer a la autora (Anna Gavalda), algo que supongo que haré próximamente; y el segundo libro que me he leído es El Tiempo entre Costuras. Que, la verdad, no me ha entusiasmado. Demasiado descriptivo, llegando a la redundancia y rozando la pesadez en algunos párrafos, para quedarse corto en ciertos episodios a los que había que sacar más miga. Ya sé que es un bestseller, y que bla bla bla.. pero a mí, no me ha llenado. Aún así, ayer me pegué a la pantalla para ver el primer capítulo de la serie. Y bueno, la verdad, me entretuvo más que el libro, al menos de momento.
Y por otro lado, las series que estoy viendo son Homeland, Scandal y Breaking Bad. Las dos primeras están en su tercera temporada, y aunque la primera aún me tiene un poco desconcertada en lo que está pasando, la segunda me tiene totalmente enganchada. La tercera, he esperado a que termine para empezar a verla. LaBajista lleva meses diciéndome que la vea, y finalmente le he hecho caso. Hay episodios que me dejan en shock y otros que tengo que cerrar los ojos, como cuando era pequeña y veía documentales de animales.. Al fin y al cabo, estoy a punto de cumplir 38 pero hay cosas que siguen hiriendo mi sensibilidad.

domingo, octubre 20, 2013

Galletas comibles, fantasmas y murciélagos








La semana se me ha pasado entre certificados y noches sin dormir. Podría decir aquello de que la vida es lo que pasa mientras esperas a que se registren los CEE en la sede de Industria, pero he decidido hacer cosas útiles mientras espero. También he decidido que no me voy a frustrar, ni a impacientar, ni tampoco a enfadar.. Tengo un largo recorrido por delante para domar estos sentimientos que se despiertan de forma incontrolada cuando lidio con ciertas cosas que son ajenas a mi voluntad. Y ésto, se puede hacer extensible a cualquier ámbito de la vida.
Así que una vez más, mis manos, me salvan del atolladero, y de que en cualquier momento compre en el mercado negro un lanzallamas y haga mi propia versión de un Día de Furia.
A lo que iba, y contextualizando: Emma y las galletas. Le vuelven loca las galletas, de cualquier cosa, de cualquier marca, pero aunque le encanta el chocolate, prefiere las galletas sin él. Así las cosas, me fui a la red (ay! gran aliado) y me dispuse a navegar por cuanto blog de galletas encontré. La cuestión es que está taaaaaan de moda el tema galletil, que me encontré envuelta en una cantidad no manejable de blogs y recetarios preciosisimos.. pero poco comibles en mi opinión. Todas las galletas parecen objetos de decoración, con ingredientes extrañísimos: que si cremor tártaro, glicerina comestible, albúminas... y millón de colorantes. Todo ello para hacer algo que le llaman glasa, y que como digo quedan galletas de cine, pero que no se ajustan a lo que yo estaba buscando. Yo quería la receta de una galleta, básica, rica, natural y a ser posible con no demasiado trabajo. Tengo que decir que probé varias recetas con resultados varios. Desde desastrosos, a trabajosos, a algunos poco reconocibles como galletas. Seguí en la búsqueda, y al fin la encontré. Como su propia autora la llama: la receta definitiva de galletas Y sí, es cierto, es LaReceta de galletas. Emma está encantada con estas galletas. La cuestión es que yo quería que comiera galletas sanas, dentro de lo que puede ser sana una galleta, pero que se coma 60 galletas en unos días no me parece muy sano, que digamos. En fin.
Mientras, nos hemos puesto a coser y a cortar murciélagos, fantasmitas y calabazas. Por aquello de aprovechar los tiempos de espera en la preparación de las masas, y de ir cambiando la casa con las fiestas que van llegando. Y llegando poco a poco y muy tímidamente, está el cambio de tiempo. No me atrevo a llamarle Otoño aún, porque aquí no se pone todo naranja, no llueve, y ni siquiera hace frío. Pero los días son más cortos, en el mercado hay otras plantitas, de las que nos hemos traído una albahaca y perejil, y las calabazas están tiradas de precio. Pero lo más que me gusta de esta época, a parte de que puedo (ahora sí) celebrar que los años van pasando, son las flores de algodón que me trae mi tío el mecánico-agricultor. Son tan delicadas, y a la vez tan fuertes que me tienen enamorada. Ya tengo dos bolsitas de algodón natural, que algún día hilaré.. Lo que me recuerda que esta tarea sigue pendiente.

jueves, octubre 10, 2013

De mis quejas y otras incomprensiones

Soy autónoma e ingeniera. En mi vida profesional me ha tocado saltar diversos obstáculos. Cuando los veía imponerse en mi camino, siempre pensaba en el rédito económico o personal que me iba a suponer superarlos y entonces, apretando los dientes  cogía carrerilla para saltar. Unas veces lo conseguía a la primera, otras a la cuarta, y otras simplemente, abría otro camino dando por terminada la batalla con ese obstáculo en concreto.
Desde que soy mamá, me planteé mi vida profesional de otro modo, y ahora trabajo desde casa, en horas que debería estar durmiendo, o simplemente cuando tengo un hueco entre la comida, el baño y el juego.
Se supone que estamos en la era de internet, donde nos llama la atención que necesitemos ir a cualquier sitio físico a resolver cualquier tipo de trámite, teniendo la posibilidad de que todo este informatizado y hacerlo desde tu pc.
En Junio de este año entró en vigor el certificado de eficiencia energética. Para ello, la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias, ha abierto un apartado dentro de su Sede Electrónica, para "facilitar" el trámite del registro del mismo. Desde Junio estoy haciendo certificados. Y desde Junio, he perdido la paciencia a razón de tres veces por certificado y día.
La página cuyo formulario es lento como un paseo de tortugas, tarda en cargarse, lo hace mal, no te carga el certificado digital, o en otros casos no te lo reconoce. Cuando ha de darte el resultado del registro, tarda toda una noche, otras simplemente no te lo da.. y así .. To infinite.. and beyond.
La opción que tienes para manejar este proceso frustrante, es mandar correos de quejas, de sugerencias, o simplemente de desahogo. Siempre te responden, eso sí. A veces, incluso, te llaman. Llamadas en las que son super amables, pero que no tienen nunca claro qué está pasando, ahora, como apoyo y consuelo, funcionan bastante bien.
Un dia cualquiera, entras a la sede, te dispones a hacer tu trabajo, y empiezas a ver que la cosa no marcha, lo que sucede 39 veces de 40.. entonces decides cerrar el navegador y empezar de nuevo. Y al volver a abrirlo, ahí está... el dichoso cartelito: estamos de mantenimiento! o problemas técnicos!. Esa es la manera de resolver el problema.
En serio, no hay un grupo de informáticos cualificados para desarrollar una aplicación que no de problemas? o es acaso que ese grupo de informáticos no son sobrinos, hijos, nietos de ningún miembro de nuestro querido Gobierno Autónomo?
Empiezo a echar profundamente de menos, la oficinita de Industria que existía en la isla (porque ya no hay, la han cerrado, bajo un plan que se llama "recortes"... o algo así). Con gente con pocas ganas de trabajar, y a las que tenías que llevar cafés para salir con tu formulario sellado. Al menos alli sabías qué y quién funcionaba, a qué horas tenías que ir, y de dónde tenías que llevar el café para salír con el trámite resuelto.

sábado, octubre 05, 2013

Crianza por imitación, análisis por obligación





Emma se ha pasado todo el verano diciendo que no quiere fruta. Que "no guta". Que no no no no.
Sigo pensando que no debo darle nada por obligación. Me ha salido una niña de buen apetito, que aunque le cuesta un poco probar cosas nuevas, va aceptando sabores y platos, y que come su ración sin problemas ni dramas. Así que si no quiere fruta, pues no la obligo. El problema se presenta en sus intestinos, que no están tan conformes con la falta de fibra que la fruta le aporta.
Así que empiezo a pensar, y a pensar, cuál será el motivo por el cual de pronto, de un día para otro, deje de querer fruta.
Y así, un día encontré la respuesta en mis mismas narices. Estábamos en el baño, y yo me ponía mi crema de día. Desde la puerta y con curiosa atención, Emma me miraba, haciendo los mismos movimientos en su cara que yo en la mía. Ahí fui consciente del problema. Emma a mí no me ve comer fruta casi nunca, porque casi nunca la como. Y ahí empezó mi reflexión.
Está en una edad que todo lo imita, que se fija atentamente en qué digo, qué hago, cómo me siento, cómo bailo.. todo. Me doy cuenta, y por ello, he desterrado de mi vocabulario algunas palabras que antes decía con mucha frecuencia, entre otras cosas. Soy consciente de que me observa, y de que de mí depende de que ella "salga derechita"
Así las cosas no me ha quedado otra que pasar por la frutería e introducir en mi dieta las frutas frescas que aquí podemos conseguir. Tengo la gran suerte de que mi tío mecánico-agricultor me trae cositas de su finca. Manzanitas en miniatura, sabrosísimas; granadas como pelotas; y guayabos que son puro espectáculo de olor y sabor. Aprovechando también que las manzanas están de oferta-temporada, y las zanahorias también, he llenado la nevera con un par de kilos de cada una. La cuestión es que ahora, al tenerlas aquí, me apetece, y se nota el efecto. Emma ha vuelto a comer fruta, y ya por iniciativa propia, no porque yo la esté invitando con ella a cada rato.
No paro de pensar en que cosas tan aparentemente poco importantes, tengan tanta trascendencia en los niños, y en lo fundamental que es que yo, como su madre, tenga una vida sana, segura, equilibrada. Mi vida y mi cabeza, son sus cimientos, y de mí depende lo fuerte y segura que sea su casa después. Por ello me esfuerzo por llevarla de paseo al mar, a la arena, al campo... Me parece una zona de juego más interesante que el parque. Amén de que no me gustan los parques. He hecho un esfuerzo, pero no puedo. Compensamos eso, con el increíble color del cielo que nos regala Octubre, y la tranquilidad del Atlántico en este tiempo. Ahora tengo la certeza de que así como la imitación de la fruta, el amor por el mar, el cielo, la tierra, la música.., se van a fijar también en su cabeza, y estoy convencida de que le van a servir de mucho más que las tardes bregando con otros niños por subirse a un tobogán lleno de basura.