lunes, julio 29, 2013

De enamoramientos arquitectónicos




Este sábado nos pusimos super elegantes, y nos fuimos a Lajares a celebrar las bodas de oro de mi tío, el hermano mayor de mi padre. La ceremonia religiosa nos la perdimos porque Emma no es capaz de mantenerse en silencio mas que en la biblioteca. Pero gracias a la tecnología, y al altavoz colocado en lo alto del campanario de la iglesia, nos gozamos el audio de todo lo que pasó. Así pudimos oír los "si prometo" de mis tíos y las palabras que sus hijos les dedicaron,
Es bastante difícil dejar que se te escape la lagrimilla mientras corres con tacón, al tiempo que mascullas "emma que me mato, párate pordios" detrás de esta pequeña niña-inquieta que tiene muchísimo por investigar. Difícil que no imposible.
La celebración fue en una casa rural . Donde nos reunimos gran parte de la familia. Para mí faltaron dos personas muy importantes, pero como el cúmulo de lágrimas y emociones exteriorizadas de este mes lo tengo cubierto, voy a obviarlo. Fue la primera trasnochada de Emma, y para aprovecharla bien, no estuvo quietita ni un segundo.
Al llegar a la celebración sentí algo. Algo que pensé que nunca más volvería a sentir. Sentí ese cosquilleo en la barriga, que unos describen como mariposas, y que pasa siempre antes del desastre. Sí, esa enfermedad terrible que, gracias al cielo, solo dura un par de meses. Desde que pisé el suelo de la entrada lo sentí, fue creciendo a medida que avanzaba por las terrazas, se hizo casi tangible cuando pasé por la zona de la piscina, y ya para cuando llegué a las habitaciones y el pasillo acristalado, era totalmente perceptible por mis pupilas en forma de corazón y la música de violines, que al parecer sólo yo escuchaba. La casa me había enamorado por completo y yo solo pensaba en como traer mis cosas hasta aquí o cómo llevarme la casa para mi calle.
Rendida a sus pies, sin solución.
La noche fue cayendo y la estampa que se me presentaba era cada vez más idílica. Desde el sábado por la noche estoy viendo fotos en la web, ideando planes, haciendo cuentas.. (suspiro)
El domingo, me levanté con la misma sensación, aunque hice todo lo posible por despistarme y alejar LaAsuncionita de mi mente.
Nos pusimos a pintar en en la pared de mi pequeña Picasso. La verdad es que su obra va adquiriendo un tamaño considerable. Cada vez que viene alguien a casa, me encanta ver la cara de espanto que pone al verla. Yo la encuentro preciosa.
Emma me preparó grandes tazas de café. Le digo que varíe, y que me de un té, pero nada, ella dice: afeeeeé afeeeeé, y no hay forma de que me de otra cosa.
Por la tarde nos fuimos al parque, esos que no me gustan nada, porque tiene ese suelo de corcho maloliente, y que me parecen que son el mejor campo de cultivo de cualquier virus, bacteria o germen. Allí buscamos hormigas, y bititos, que parece que es lo que más le interesa a Emma, en lugar de los toboganes y los columpios.
Pero nada, la casa sigue ahí, en la esquina izquierda de mi cerebro, en el mismo sitio que estuvo la carrera, el piso, la vida que tengo ahora,...  la esquina de los sueños. Me pronostico un mal de amores cercano, y muy muy doloroso.

sábado, julio 20, 2013

Malenannis




Esta semana, tenía una cita en mi agenda, marcada hace tres años... sí, tres. Pensaba eludirla, es más, tenía una necesidad imperiosa de hacerlo, pero todos mis esfuerzos fueron en vano. Marcada la cita, tuve que armarme de valor e ir al encuentro del momento.
Hay veces, que ciertos procesos se tornan en tremendo obstáculo a salvar. Esta cita era uno de ellos. Y no era por el trámite en sí, sino por todo lo que suponía acudir a la cita.
Amaneció temprano. Me costó una hora y poco llegar.
Me senté delante de unos señores vestidos con túnicas negras, por si alguno tenía a bien preguntarme sobre lo que reclamaba. Ellos hablaron en un lenguaje que me resultaba incomprensible durante poco menos de media hora, alguien dijo "visto para sentencia" y mi abogada me dijo: firma y nos vamos.
Me quedé con cara de "esto es todo?" Pues sí, eso fue todo. No tuve que abrir la boca para nada.
Pero como digo, el obstáculo no era ese trámite de media hora. El obstáculo era deshacer todos los nudos que se me hicieron cuando el 13 de marzo del 2011, llené el coche con 41 bultos y 2 plantas, y cogí el barco.
Volver se me hacía un mundo. Pero fui. Volví. Y no pasó nada.
Me reconcilié con MiMirador, con la autopista, con esa ciudad ruidosa, de tráfico rápido que mira al mar.
Conocí al Exodio, y volví a verle la cara al camarero del kiosko de LasTerrazas.
Volví ligera de equipaje, sintiendo que deshice todos los nudos, que no hay rencor, ni miedo, ni frustración.
Mi hogar ya no es ese, y ningún sitio es mi sitio si yo no estoy en él.
Todo este obstáculo no hubiera sido posible de salvar sin ella. MyGirlfriend.
Me recogió, me llevó, me habló, me esperó, y me devolvió aquí.
Sin ella no hubiera podido solventar este trámite con éxito y de forma tan rápida.
Desde que supe que tenía que ir, lo único que me alegraba, era saber que me volvía a encontrar con ella. Y por eso me puse rápida con las agujas para llevarle algo. Es una de esas personas que aprecia de verdad lo que sale de las manos.
Elegí el chal Annis, aunque no le puse cuentas. Al principio me resultó bastante complicado de trabajar. Estoy acostumbrada a hacer chales triangulares desde la nuca hacia abajo. Este es al revés. Se monta el total de los puntos y se trabaja hacia arriba. Terminando con unas vueltas cortas para darle forma redondeada.
Después de pasar el calado, empecé a disfrutar del proceso. Por eso no me cierro a volver a tejer otro chal con este tipo de construcción. Como siempre, el bloqueo es complicado y engorroso, aunque esta vez tuve una ayudante que me alivió mucho la tarea.
Sé que le gustó, y que lo va a usar mucho este verano, que va de vacaciones a un sitio donde corre el fresco.
Me cuesta verbalizar ciertas emociones, y esta es mi manera de decirle lo importante que ha sido y es para mí. Lo mejor de todo, es que sé, que ella entiende mi manera de expresarme a la perfección.

lunes, julio 01, 2013

Las cosas de los lunes previstos





Los lunes son días de limpieza de cocina, de hacer listas, de clase de punto y de comer lentejas. Y da igual que sea Julio, que fuera hayan 30º de nada, y que en el ambiente se huela a vacaciones, los lunes en mi vida se hacen listas, se limpia la cocina, doy clase de punto y se comen lentejas, y esto es así.
Desde cuando es así, no lo sé, desde que tengo dos luces, o una y media.
Si me pongo a pensar, hay muchas "reglas" en mi vida, que no tienen explicación, pero que me ayudan a mantenerme cuerda, sana, y de alguna manera feliz. Digamos que son mi constante.
Pues como hoy es lunes, y primeros de mes, ya saben todos qué hice esta mañana y que comí a medio día.
La cuestión es que además de eso, me he ido corriendo al Norte, he limpiado el Apto. nº4, he vuelto, le he dado de comer a Emma,  nos hemos ido a devolver los libros a la biblioteca, hemos tejido, y me he tomado un café yo, un zumito Emma, regando nuestras plantitas; hemos ido al centro de bricolaje, para terminar finalmente en el parque. Sigo preguntándome como antes hacía tan pocas cosas, qué de tiempo desperdiciado!
La cuestión es que en los trayectos de coche de  hoy, he tenido varios percances,  en el camino de ida me encontré con un perro de caza que no parecía perdido, sino que estaba dando una vuelta por parajes poco transitados y que me hizo dar  un millón de gracias por tener el coche que tengo, que frena en seco en apenas unos segundos, y todos ilesos: perro, coche, conductora. Luego se me encendió la luz de la reserva, y me llevó con el alma en vilo varios kilómetros hasta que llegué a la gasolinera. Y en el camino de vuelta, casi a la misma altura en la que me había encontrado al perro, me encontré con un pavo real. Lo que no es extraño porque por la zona hay varios pavos reales sueltos. Aunque nunca me había pasado encontrarme a uno cruzando la carretera.
Y así ha ido este lunes, el primero del segundo semestre. He cumplido con mis normas no escritas, y con las listas que me hago. De mi agenda mental he podido tachar todo lo que estaba  para hoy, incluso he tachado la entrada que dejo prevista para los imprevistos, para las pequeñas frustraciones, para las noticias no gratas.. Que también tengo previsto lo imprevisto, para que luego me digan que soy muy cuadriculada con mis listas.