domingo, junio 23, 2013

Sociali-cuántos?






Por fin despedimos la primavera, que este año ha estado más "sangre-altera" que nunca, y con ella se han ido los malestares, las heridas, y las prisas. De pronto parece que mi cerebro se ha ralentizado para darme a entender que no estamos llegando tarde a ningún sitio, así que lo mejor era aflojar el ritmo.
Hoy nos hemos levantado más tarde de lo habitual, y nos hemos puesto en plan manualidades.
Hacía tiempo que tenía pinneado el tutorial de una carpa. Los materiales esperaban en el armario del estudio, así que hoy fue el día en que los sacamos y metimos la tijera.
Como siempre he seguido las instrucciones como me ha dado la gana. Empecé usando la cinta adhesiva de doble cara, para terminar por dejarla de lado y sacar el pegamento de barra. ¡Ay! un buen pegamento de barra siempre arregla.
Un rato de entretenimiento con Emma que ha servido para mantenerla distraída un par de horas. Luego nos hemos puesto nuestro kit veraniego, y nos hemos lanzado a la piscina. Aún hace frío para ella. De dos zambullidas he sacado a una niña temblorosa con labios morados, pero que no quería salir del agua.
Como ya se sabe el agua siempre abre el apetito así que en un pispás he preparado unos espaguetis carbonara que a mí personalmente, me han sabido a gloria.
La tarde se hace larga, porque esta pequeña persona ya no quiere dormir siesta, cuestión que me ha traído muy por la calle de la amargura, pero que ya a estas alturas no me queda otra que aceptar. Mientras yo escribo este post ella ve Dora.
Y a mi me da para navegar un poquito por la red, para tomarme un café y para hacer el planning de la próxima semana. Estos días no paro de pensar en algo que me dijeron hace una semana: esta vida que llevas, te va a aislar mucho de la gente, tienes que buscar la forma de que la niña se separe de ti y tu socialices.
En fin, ¿cómo lo digo?. Pues sí, estoy aislada, pero no más de lo que lo estaba antes. Siempre me gustó estar más bien sola, y ahora es precisamente todo lo contrario, ahora nunca estoy sola. Y estoy feliz.. ¿que me agoto? ¿que me saturo? ¿que me desespero? Pues claro, como todo el mundo. Una niña de casi dos años con muchísima energía, suele ser asi: agotadora, y estresante. Y sin embargo, el reloj parece estar en contra de mí y va mucho más deprisa de lo que a mí me apeteciera que fuera. Siento nostalgia y morriña cuando miro las fotos y la veo de tan bebé, parece que fue ayer, y han pasado casi dos años.. Y siento, que no puedo exteriorizar estos sentimientos porque lo que es natural sentir es querer que crezcan rápido y que se vayan al cole, y socialicen.. buf! socialicen.

viernes, junio 14, 2013

Medias naranjas, y heridas a medio cicatrizar







A lo tonto y a lo muy rápido ya estamos en medio de Junio y en medio del año. Sinceramente, estoy deseando dejar atrás a esta primavera loca, que nos ha traído días grises, vientos, y muchas revolturas.
Este mes de Junio está siendo un poco toca-moños. Y no por nada en concreto, gordo y preocupante, están siendo un cúmulo de pequeñas cosas insignificantes que están mermando la alineación de mis chakras.
Resulta, y aún me estoy preguntando el cómo, me ha salido una herida en el pecho, ese que Emma toma a cada rato y que ha hecho su perfecta labor en todo este tiempo. 
Emma tiene 22 meses, y seguimos con lactancia materna. La experiencia ha sido maravillosa para las dos. Ella está sana y alimentada, y yo me siento tremendamente ¿realizada?. No sé... no sé que calificativo usar que defina plenamente lo que ha sido amamantar.. Digamos que me hace sentir bien, muy bien.
No he tenido problemas de grietas, ni de malas posiciones, ni de dolores, ni nada de nada en estos 22 meses, pero héteme aquí, que tengo, ahora mismo, la madre de todas las heridas.  En fin, que cada vez que mama veo las estrellas, el firmamento... Es más, creo haber descubierto alguna que otra galaxia en estos días. Sé que va a pasar, estoy convencida de ello, pero mientras tanto, ando dolorida y apesadumbrada.
Lo que oigo alrededor es más o menos lo mismo: y no será ya la hora del destete??
Y después de pensarlo, lo tengo claro: Pues no.
Me niego a que esta experiencia termine de esta manera tan traumática. Con dolor para mí, y sin poder darle leche a Emma cuando me la pide. Voy a dejar que esto pase, y luego, cuando ella lo crea oportuno, dejaremos de lactar.
Ahora mismo duerme de esa guisa, es lo que tiene no dormir siesta, que a las ocho está fritita en cualquier posición imposible.
Hoy hemos ido a la biblioteca del Centro Insular de nuestro pueblo. Emma me ha acompañado, y se ha portado estupendamente. Me ha hablado bajito, y se ha sentado en el suelo al tiempo que yo iba sacando libros para llevárnoslos a casa. Ha sido ella la que ha elegido cuáles quería coger. De entre ellos, está éste. Ni lo miré bien allí. Cuando llegué a casa me llevé la tremenda sorpresa.
Es bonito, muy bonito, aunque con un mensaje un tanto turbador. Yo que soy así de naturaleza turbada, lo he encontrado muy revelador y he maldecido el hecho de no haberlo encontrado antes en mi vida. Hubiera sido un libro de cabecera, y me hubiera ahorrado algún que otro disgusto.
La cuestión es que no lo creo en absoluto, un libro apto para infantes. Así que de momento me lo quedo yo, y disfruto de la lectura y las ilustraciones, que me parecen preciosas.
De resto estoy cosiendo. Un bloque al día, de noche, y casi cuando se me caen hasta las pestañas. Pero me he puesto una meta, y ... pues, así soy de cabezota. Mis chicas del Centennial tienen los suyos prácticamente listos. Así quedará el mío también cuando termine de coser los 6 bloques que me faltan para completar los 56 que tiene el top. No es complicado, solo hay que tener un poquito de orden y destreza.
Con todo esto entre manos, y el ánimo un poco decaído, veo como la orquídea que resucité con grandes dosis de vitamina B, está perfectamente, con raíces llegando ya al fondo de su maceta. ¡Ay qué ver! con lo complicado que me parecía cuidar de una orquídea.. Ojalá  todo se redujera a grandes dosis de vitaminas.