jueves, febrero 28, 2013

Porque siempre hay un lugar






Nunca me ha gustado demasiado Febrero, no sé si es el frío, la escasa luz, los cielos plomizos, o qué, pero no conservo buenos recuerdos de ningún Febrero. Este ha pasado más o menos, hasta casi el final. En los últimos días de este mes, la paciencia se me ha ido consumiendo, la desidia ha ido haciéndose hueco, y casi casi tengo que abrirle la puerta a la melancolía. Los pequeños problemas parece que crecen, y la espera de soluciones, se eterniza.
De pronto, y como en un fogonazo de ideas, he sido consciente de lo que me estaba pasando.
He cogido la varita mágica y cerrado con un conjuro indestructible la puerta a la tristeza, he echado de forma permanente a la desidia, y con otro golpe y certero de varita, he hecho crecer de nuevo la paciencia.
Para darle fuerza a mi hechizo, me he subido en el coche y he conducido los escasos 40km que nos separan de MiNorte.  Una buena  manera de definir este sitio para mí, es como lo hace Jamiroquai.
Hay una cosa buena que tiene Febrero, y es que esa escasa luz y el cielo plomizo en el Norte, se ven espectaculares. Desde que te bajas del coche se huele la tranquilidad. Para mí no hay nada más efectivo que este olor: a mar, a sal, a reboso, a barcos en tierra... pero también se traduce en tranquilidad, en "todo estará bien", en "nada malo puede pasar". Ese olor es estado zen en cuestión de segundos.
Después de esta mini excursión y cinco horas seguidas de sueño, estamos listas para recibir Marzo, que seguro, seguro, traerá grandes sorpresas para nosotras.

domingo, febrero 24, 2013

Cumpliendo promesas con manos calientes y visitando a Tití









La semana pasada Cannnela pidió recetas de ensaladas ligeras, y yo me comprometí a darle algunas mías. Después, pensé que tal vez, el concepto de ligero, no lo tengo muy claro. Anyway, aquí están las recetas de las últimas ensaladas a las que me he aficionado. Ensalada tibia de coliflor con frutos secos. Mi receta es una variación de la publicada por Elena en delicioustories. La otra ensalada, que no sé si puede calificarse como tal, es un Tabulé. En ambas recetas, creo que el toque fundamental lo dan los aderezos, y así tengo que admitir que la sal Herbamare, como las vinagretas Deluxe del lidl, son un must en mi cocina.
Esta semana, y después de pasar un poco de frío cuando leo por la noche, decidí hacerme unos mitones. Aproveché un ovillo suelto que tenía de Katia Austral, y a las agujas. Una vez más, me quedé justísima de lana. La solución ha sido la peor de todas las que he tenido que afrontar en situaciones similares. Aunque como son mitones de andar por casa, lo voy superando. Su misión es calentarme las manos mientras leo, y eso lo cumplen, así que bien. Detalles en mi Rav.
Estos días estamos visitando con asiduidad a Tití, devolviéndole todo lo mucho que nos ha ayudado desde que somos dos. Amén de  que tiene un patio-porche que es una maravilla. Está lleno de plantas que se reproducen de forma espectacular, si yo fuera planta y me colocaran ahí, también florecería. Tiene 5 orquídeas, que en la actualidad todas están en proceso de floración. También tiene una perrita que es la locura de LaMariposita, yo creo que la estresa un poco, pero la perrilla lo lleva bien, de momento. Ahora que Troylo ya no está, no me gustaría que se perdiera el contacto perruno. Este patio va a dar mucho de sí de cara a la primavera y al buen tiempo... Nos veo sentadas plácidamente tomando té, tejiendo como si no hubiera mañana.

martes, febrero 19, 2013

Del "ni de broma" al disfraz, solo hay una mariposita de por medio






 

La última vez que recuerdo haberme disfrazado fue hace ya 20 años (para ser exactos). Después de ese momento, he huido de los carnavales como de la peste. Durante esos años me fui afianzando cada vez más en mi persona y me resultaba tremendamente difícil salir de ella incluso para disfrazarme (y hasta aquí puedo leer). Cada vez que llegaba la época carnavalera esperaba con unos quintos y un bote de pepinillos mi Gala favorita, pero en secreto escuchaba la parranda Cuasquías, mientras se me iban los pies.
20 años más tarde, y con motivo-excusa de la fiesta de la manada,  había que idear un disfraz apto para las dos, y que al mismo tiempo fuera fácil de hacer. Bloggeando encontré este, que me encantó, y que me remitió a este. Así que sin mirar mucho más, el disfraz estaba decidido.
Busqué entre mis retales, y a cortar plumas se ha dicho. MiColegui, me cedió amablemente la camiseta negra sobre la que irían cosidas las plumas para LaMariposita, y  para mí busqué una de esas camisetas de propaganda que sirven de uniforme cuando uno se mete a limpiar-pintar-hacer grandes faenas. El gorro fue un patrón totalmente improvisado con restos de Katia Perú para la base, y unos acrílicos no identificados para los ojos y el pico.
Mientras los fui haciendo, disfruté como una enana, incluso algún baile nos marcamos con la música carnavalera de fondo.
Llegado el día de la fiesta, para allá que se fueron volando estas lechuzas, llevando un Pan Pulla bajo el ala.
Triunfamos! Tanto por nuestra indumentaria como por nuestro pan. Pero lo mejor de lo mejor, fue lo divertido que lo pasamos.
Ya estoy visualizando los próximos carnavales con LaBajista, ElPadrino, LaMadrina, LaPeque, ElAhíjado... y los que se sumen, todos en grupo disfrazados recorriendo la avenida siguiendo la Cabalgata.

viernes, febrero 15, 2013

Adaptandonos a las circunstancias


Hoy yo tenía una boda-exprés, y esta tarde una sesión de tetas y brazos. Mañana la cabalgata de Carnaval. El domingo un asadero de cumpleaños. Pero estamos en casa, con mocos, fiebre, malestar.... y muchas ojeras. Y todos los planes cancelados.
Este miércoles, tocaba revisión de los 18 meses. Allá que nos fuimos, ella muy contenta (inocente) y yo disfrazando mis miedos de una no conseguida indiferencia.
Ir al pediatra con LaMariposita, es como ponerse delante de una estampida de búfalos, a que te destrocen, por iniciativa propia.
Emma reconoce, a la pediatra, a la enfermera y hasta la consulta.
Fuera no tiene problema, pero en cuanto entramos a la consulta, me coge la mano y dice: mamá, ya'tá, amos..
Conseguir quitarle la ropa, que la observen, y que la vacunen, es toda una odisea.. Después de la cual, me siento inevitablemente, como si viniera de esa estampida que antes decía. Lograr pasar la revisión no puede ser de otra manera, más que teniendo superpoderes. Esos superpoderes que salen solos al ser mamá.
Cuando llegamos a casa, esa misma tarde, y después de observarla un poco y de oirla estornudar tres veces, mis superpoderes me decían: catarro a la vista.
Hoy, dos días más tarde, aquí estamos: resfriado + vacuna = niña molesta, pegada a mi como un monito araña.
Anoche, cuando aún el malestar no estaba confirmado, y viendo que la hora del sueño se acercaba rápidamente, mi cabeza empezó a volar.

Tiene pinta de dormirse rápido hoy. Qué bien! Apenas son las 8:20. Hoy me voy a cenar una ensalada de bulgur. Sí. Hoy voy a cenar bien, tranquila y con mi libro. No, mejor, me pongo una de las series que tengo abandonada. Uy! qué bien, ya tiene los ojos cerrados. Esta noche me va a dar tiempo hasta de tejer un poquito.

Y entonces, empezó el periplo: nariz taponada, niña que se revuelve en la cama porque no puede respirar. Intento aspirarla un poco. Tarea casi imposible, aunque una vez conseguida, parece que respira un poco mejor.

Casi las 9:00. El bulgur será para otro día. Hoy tendrá que ser algo que no se cocine: sandwich de atún y berros. Mmmm, sí eso también estará bien, con serie.. Sí, buen plan.

Intento colocar a la peque en la cama, ahora que parece que duerme. Imposible. En cuanto me muevo, se despierta y se agarra a mí como una garrapatilla. Intento volver a recostarme, mientras la oigo respirar otra vez mal.

Las 9:20. Creo que hoy no me va a dar tregua. A ver si me da tiempo a acostarla y hacerme un perrito caliente que será lo más rápido y se come deprisa también.

Empieza a llorar, vuelve a estar trancada. Le toco la frente y noto cierto calorcillo, que no me gusta nada, dicho sea de paso. Volvemos a luchar como locas para ponerle el termómetro. Yo se lo pongo, ella se lo quita. Desisto, sé que tiene fiebre, no mucha. De momento sé (o intuyo) que no llega a 38º, puestos así, ¿qué importan las décimas?.
Ni bulgur, ni sándwich, ni perrito caliente.. tres galletas del príncipe y un vaso de leche. De pie, con ella en brazos, y metiéndole jeringuillazos de apiretal mientras me como mis galletas.
Hasta las 2:00am, hemos estado paseando, dormitando en el sofá, y dando teta. A esa hora ha pillado el sueño más profundamente, cosa que también he hecho yo. Nos duró el sueño profundo unas tres horitas, tras las cuales hemos vuelto a dormitar en la cama, ella encima de mí, con muchos despertares.
Ahora está tranquila, viendo Caillou, sorbiendo el moquillo, y sin fiebre.
Yo mientras, escribo, con una sonrisa a medias, recapacitando en como se pueden ir cambiando los planes, en función de sus necesidades. Y digo sonrisilla, porque a mí esto de la maternidad me ha hecho cambiar tanto, que incluso estas cosas las encuentro vivibles.
Y de paso, aprovecho para dar gracias por poderlo vivir, por no tener que preocuparme de otra cosa más que de ella, y de que el cerebro me haya hecho un viraje de 180º para poder apreciar estos momentos y vivirlos con serenidad.

domingo, febrero 10, 2013

Trapillo, frío, viento y la creatividad a punto de nieve





Este sábado, poniéndole cara al viento frío que sacudía las palmeras de la capital, nos subimos al coche y nos fuimos al taller de MiColegui, donde estaba organizado un curso de trapillo por la profe de agujas por excelencia. Todas estabamos animadísimas a plantarle frente al desapacible tiempo con ayuda de un ovillo de trapillo y un gancho nº15. El té y los croasans corrieron de cuenta de MiColegui.
Las horas se pasaron volando, haciendo y deshaciendo magic-loops, y cadenetas que se trenzaban.
Lamone nos dio pequeños y grandes trucos para despertar la creatividad y perderle el miedo al tamaño tanto del ovillo como del gancho.
El trapillo es algo mágico, ya que aunque tengas una idea de lo que quieres hacer, el resultado siempre va a ser una sorpresa. Lo mejor para mí de esta aventura, es que en un par de horas tienes una labor terminada, y el abanico de cosas que se pueden hacer es muy extenso. El punto negativo es que el manejo del gancho requiere cierta fuerza, y al final las manos se quedan un poco doloridas. Es una labor de esfuerzo. Pero sin lugar a dudas, el resultado merece la pena.
El el cuarto ovillo de trapillo que gasto. El primero fue un cojín a dos agujas. El segundo fue una alfombra. El tercero fue un bolso, al que aún le faltan las asas, y que mucho me temo que desharé para hacer otro modelo. Y este último ovillo han sido dos cestas.
Hoy, luce un tímido sol, pero el frío sigue dejándonos sin ganas de salir a ningún lado. Además hay mucho que hacer en casa, que el martes tenemos la fiesta del martes de carnaval, y hay dos disfraces que no van a hacerse solos. Asi que a esta hora de la mañana tenemos ya la máquina de coser a pleno rendimiento.
Por cierto, a todas las que pidieron la receta del Butter Chicken, aquí les va. Que la disfruten!

domingo, febrero 03, 2013

Y no voy a coger la bandeja, porque yo por vivir entre los míos..





... hago lo que sea..

Se ha terminado Enero (por fin) en medio de un montón de impuestos, de resúmenes informativos, y de mucha porquería sacada a relucir mientras todos nos miramos con cara de tontos, sin saber ya muy bien qué esperar, y lo que es peor con la temible idea de que igual estar bajo las firmes cuerdas de un autoritario no fuera tan mala idea.
Se me viene a la mente, (demasiado) estos días, el poema de Lezcano:

.. me quedé plantado,
aquí nací, y de aquí nadie me echa..

Y no sé cómo, ni de qué forma, pero me niego a darle este mundo (este país-esta isla) a LaMariposita.
El mundo es otra cosa, y las personas también. Estos malditos mequetrefes que (aún no sé cómo) han llegado donde están no son mas que una minoría, y que nosotros no somos así. Quiero educarla con ilusión con esperanza y con confianza, y que éstos sean valores principales para ella.
Así que dejando de lado toda esta especie de neblina surrealista que nos rodea, lo mejor es sumergirse en la rutina y en esas pequeñas (o grandes) cosas que podemos hacer, para sentir que con nuestras manos podemos hacer mucho.

La mejor forma de evadirse de todo y dejar la mente en estado zen y alinear todos los chakras para sentirse un poquito en paz con el mundo, es tejer. Así que con el firme propósito de ir reduciendo el stash, me he puesto manos a las agujas con la lista de proyectos que quería tejer. El primero, un jersey de búhos para LaMariposita. Me ha encantado el resultado, aunque creo que para este invierno se ha quedado un poco grande, así que después de coserle todos los ojos (ejem) a los búhos, haremos la oportuna foto para documentar nuestro trabajo y hasta el frío que viene.
Después de tres meses de disfrute diario, nuestros jacintos han dicho "hasta aquí", y ya los hemos sacado de la tierra, antes de que otros seres de asquerosa presencia se hagan cargo de ellas. Creo que solo uno ha dado un hijito, aunque no creo que sea productivo para el año que viene. Ahora mismo, lo que está en puro crecimiento son los tulipanes. Tienen un desarrollo lento, pero espero que sea igual de satisfactorio que los jacintos. Otra alegría de este invierno: los bulbos. 
He decidido que este mes de Febrero sea el mes del horneado. Tengo un montón de recetas de tartas y pastelitos que quiero probar, y que siempre estoy dejando en el cajón, por algún tipo de miedo inconsciente. La primera ha sido la Red Velvet Cake. Es la segunda que hago. El bizcocho bien, el frosting fatal. Así que a seguir probando. La foto es pésima, pero quiero que me sirva de palmadita en la espalda cuando por fin consiga hacer una decente, y poder comparar resultados y avances.
Y para terminar un fin de semana de reclusión interior (que no exterior) por pura necesidad de poner el alma un poquito a descansar, una receta que despierta los sentidos y que siempre sale bien si se tienen todas las especies: Butter chiken, sencilla y deliciosa.