domingo, noviembre 10, 2013

Los tesoros de Maba







Esta semana he estado revolviendo en casa de Mama, Emma le ha cambiado el nombre, y ahora mamá ya no es mamá, ni tampoco es abuela. Emma le dice Maba, que supongo que es una especie de contracción de invención propia, de mamá y abuela. Me parece que Emma será aficionada a este tipo de contracciones. Estos días dice que quiere "pancilla", refiriéndose a pan con nocilla.
Pues en eso que estaba yo, revolviendo, buscando libros míos, fotos, y trasteando por ahí. Es increíble la cantidad de cosas que caben en una casa. Y digo casa, con todas las letras, no este "quiero y no puedo" que es mi piso. Aquí no cabe nada, no hay armarios empotrados que lleguen al techo, donde uno pueda ir metiendo cositas. Aquí los cajones están contados, y si quieres meter algo nuevo, algo viejo ha de salir. Así no se puede! ¿Cómo le doy bola al espírutu de coleccionista de todo que llevo dentro?
Así que buscando y revolviendo, me encuentro con un curso completo de corte y confección a distancia: Sistema Eva. Fue con lo que mi madre empezó a coser, por correspondencia y sola, ahí echándole narices. En su casa, nadie se cosía la ropa, tejían, hilaban, calaban... pero coser no, así que ella a la aventura.
Con ese método y esos cuadernillos aprendió. Yo, me lo he traído a casa, a ver si aprendo algo, y se me quita el miedo a cortar la tela.
Al encontrarlo le vi la fecha: 1968. Es una reliquia.
Cuando le pregunté, me contó como empezó, y cómo pudo mejorar con otro método. Y entonces me saca otro juego de libros, que tenía más guardados, más cuidados, y que atesora con cariño. Es el sistema Martí. Resulta que ella aprendió sola, y se hizo sus ropitas. Más tarde conoció a papá, se casaron, se fueron a vivir a Gran Canaria, y ahí visitaba con frecuencia a una tía de mi padre. Resulta que esta tía (yo siempre le dije TiTí) era profesora de corte y confección. Para mi madre fue como entrar en la cueva de los tesoros de Alí Babá. En su taller tenía telas, muchas... Y alumnas, muchas también. Mamá perfeccionó allí su técnica y se quedó totalmente enganchada al patronaje. Afición que mis hermanos y yo hemos contribuido a que pierda. Le robábamos mucho tiempo, dice. No sé por qué, no me extraña nada.
La cuestión es que me ha dejado el primer método, con la promesa de ponernos con el segundo cuando tenga alguna soltura.
No paro de imaginarme como serían esas clases de costura, ese salón lleno de patrones, de maniquíes, de figurines... Vaya! cómo me hubiera gustado perderme allí, entre hilos y alfileres.
La verdad es que mire por donde mire, las mujeres de mi familia, han sido todas, muy trabajadoras con sus manos, qué pena que no se le haya dado más valor, y pudiéramos conservar algunas de las cosas que hicieron.
Ayer me vine a casa como quien custodia un tesoro. Con la tarde del sábado por delante, el viento soplando, y las ganas de acurrucarse a flor de piel. Nos metimos en la cocina, (Emma se ha convertido en una pinche dispuesta y eficaz) y horneamos la tarta de ciruelas de Delicioustories. Fácil, rápida, y exquisita.
No sé cuántas veces he dicho ya, que todas las recetas de esta página son un 10. Me compré hace unos días un molde de horno redondo de 20cm. Ha sido todo un acierto!, por fin tartas pequeñas que podemos acabar Emma y yo en unos días.
Con la casa oliendo a canela, los calcetines puestos, y la tarta en los platos, me puse como buena estudiante a revisar los libros del curso. Ahora, solo me falta coger carrerilla y sacar algún patrón.

6 comentarios:

Nieves dijo...

Cuando te leo estas entradas tan deliciosas me dan unas ganas de coger una puerta mágica, como la de Doraimon y presentarme ahí para que me invites a merendar, uf que bueno.

;D

Besos !!

Lolita Blahnik dijo...

Que pinta esa tartita y que gran idea hacerse con un molde pequeño. La proxima vez que vaya a Benitez tengo que comprar uno.
Esos delantales del libro de costura son una pasada, tambien necesito uno!

glaramknits dijo...

Qué bonita historia. Yo a las agujas de coser les tengo algo de alergia, es como cocinar, en lugar de relajarme me pongo tensa y acabo de los nervios y pifiandola. Pero me encanta cuando a partir de una objeto, en este caso los libros, le sacas un trocito de historia familiar a alguién. Yo también me he imaginado esa sala llena de agujas y telas y alguna máquina de coser... quién pudiera pasarse por alli un ratito.
La tarta tiene una pinta deliciosa. Lo dicho, yo en la cocina soy un 0 patatero; asi que cualquier dia me planto en tu casa y tendrás que sacar de nuevo el molde grande!

Anónimo dijo...

Amasando entre costuras..., que está de moda ahora. :-)

Vicent.

Anónimo dijo...

Pues yo estaba invitada y siempre lo estare pero no quiero engordar. Jajaja
La realidad es que con lo genio que eres si te metes a tope entre patrones tus trapitos serán la envidia de toda Fuerteventura. Besos tu "girlfriend"

Chitin dijo...

Mmmmmmmmmmmm hacer ropita...es la asignatura pendiente q tenemos mi madre y yo. Mi abuela querida era la q sabía "el corte" como decía ella, y la q manejaba la máquina de coser q era una delicia verla...se burlaba de mi madre y de mí, por nuestra torpeza.
Cada vez q volvemos a usar su máquina de coser, para algo tan simple como coser un dobladillo a un pantalón, q no nos da la mañan para cosas más complicadas, la volvemos a ver sentada en su sillón, tomándonos el pelo ...
Ojalá vivieras más cerquita para compartir recetas y patrones, nosotras guardamos con mimo la caja de patrones de mi abuela, la de vestidos, faldas, pichis, blusas ... q me hizo cuando era pequeña.
Besos