miércoles, noviembre 20, 2013

Baking on Sunday morning,... again, and 7 years later.







Sigo con mi propósito de ir terminando cosas.. Cada vez se me hace más cuesta arriba cumplir con él, aunque una vez que alcanzo el objetivo, la satisfacción es grande, y me siento llena de motivación para acometer el siguiente de la lista de mis UFOs.
Para poder hacer recuento de la historia de este nuevo quilt terminado, he tenido que bucear en los archivos del blog, y lo he encontrado. Qué sorpresa al descubrir las fotos que acompañaron aquella entrada. Son muy parecidas a las de hoy. Un quilt, un ayudante (salvando las distancias) y muffins.. Será casualidad? o será que yo tengo una naturaleza a la que me es imposible esquivar?. Han cambiado un montón de cosas desde entonces. Tengo cabecero de la cama, mesas de noche, plantas... Pero la esencia sigue siendo la misma: alguien a quien querer-cuidar-alimentar, telas, y el horno. Seguramente para mí, esta es una de las combinaciones rápidas de alcanzar el zen. Lo que más me llama la atención, es que todas aquellas reflexiones del amor, la necesidad, la pasión... ya tienen respuesta. Cuánta comedura de tarro me hubiera ahorrado si la Violeta de ahora le hubiera podido dar un poquito de información a la Violeta de entonces. En fin, en la vida no hay atajos.
El quilt está empezado en el año 2006, y terminado este 2013, siete años de nada. De ser un quilt normal, está terminado casi siendo un repro. Está hecho todo a máquina, compuesto por dos bloques. Un  bloque es el llamado "Lady of the Lake" y el otro se llama "Square Deal". Ambos son bloques típicos dentro de los diseños de bloques.
Me acuerdo de que cuando lo empecé a unir después de hacer los bloques, me di cuenta de que sería pequeño para mi cama. Se me ocurrió que podía añadirle unos bordes más anchos que le dieran tamaño. Los corté, los cosí, y ahí se quedaron. A lo largo de los años lo sacaba y pensaba algo más que añadirle. Corté un buen montón de hojas de color verde, con sus tallos, con pensamiento de aplicarlos en dichos bordes. Pasaba el tiempo, más bien los años, y ni aplicaba ni avanzaba. Este año, lo volví a sacar, y los bordes me desagradaron tanto que no tardé un segundo en sacar el descosedor y quitarlos. Lo dejé como originalmente era el patrón. Cogiendo carrerilla, monté el sandwich, y a la máquina a acolchar. El acolchado es en recto, y solo en los triángulos de mayor tamaño. En el borde le he hecho una costura de estrellas, aprovechando las puntadas de bordado que tiene mi máquina y que nunca uso. Lo he acolchado con hilo matizado aurifil. Este hilo es espectacular para acolchar a máquina. Apenas deja residuo en la máquina, y tiene unos cambios de colores muy suaves que no desentonan con la combinación de telas que se use. Eso sí, es brillante, lo que hace que el acolchado brille, y le de un toque bastante curioso. Lo he usado ya en tres quilts acolchados a máquina, y el resultado es totalmente satisfactorio.
Para montar los bloques conté con la ayuda de Troylo (suspiro... estos días lo echo mucho de menos) y para acolcharlo conté con la inestimable ayuda de Emma. Que cada vez que me encuentra haciendo algo, se me acerca a la voz de: mamá qu'estasiendo?? Todo seguido y con un tono interrogativo. Yo respondo a su pregunta, y acto seguido me contesta: mama, te adudo.. Obviamente, yo caigo fulminada de un ataque de puro amor, del que me cuesta recomponerme unos minutos.
Después de trabajar tanto, horneé unos muffins de frambuesas, aprovechando que en el Lidl de mi pueblo las han traido frescas. La verdad es que comidas en crudo son bastante sosas, sin embargo en las muffins, dan un sabor estupendo. Es la segunda vez que las hago y vuelan en solo un día.
Y de último, mi nueva orquídea. Regalo de la familia por mi cumpleaños. Desde que llegó ando mirándola de reojo a ver cómo se adaptaba a las condiciones del piso, y parece que lo hace de forma satisfactoria. Se le han abierto las flores que traía cerradas, y no parece tener ningún síntoma de aburrimiento.

Por cierto, en el post anterior alguien preguntaba sobre el centro de mesa de hojas. Es un diseño de Nancy Halvorsen, para Art to Heart. Está dentro de unos de los  libros de otoño de hace bastantes años.

5 comentarios:

Chitin dijo...

Q pasada!!!!!!!!!!!!!!!

Es alucinante lo q haces con la máquina de coser, las telas, los hilos...yo soy incapaz!
Has pensado hacerlos por encargo o venderlos??? son realmente preciosos!!

Yas dijo...

Yo de coser no entiendo ni papa. Pero me encanta tanto como hilas las historias...

Esos muffins me derriten... Voy a recordar la entrada antigua!

Y tu nombre! Es mi favorito del mundo entero, tanto que si tengo una pequeña mofletuda se lo pondré. ¿Te lo pusieron por algo en especial?

Nieves dijo...

Maravillosos momentos esos de los muffins, que buena pinta, tienen que estar deliciosos.
Me encanta ese toque de corazones del quilt.
Es fantástico llegar aquí y ver como te desenvuelves entres los hilos y la cocina. ;)

Besos!!

Lolita Blahnik dijo...

Increíble ese nuevo quilt y más aún tu fuerza de voluntad para acabar todo lo que tienes a medias!
Tengo que pasarme por Lild a curiosear, las frambuesas estas me están dando antojo!!!

Adijirja dijo...

Uau... en dos palabras: im-presionante!!
Por cierto... yo también compre las frmabuesas del Lidl... y ahi se han quedado... que receta es???