viernes, agosto 09, 2013

Coroneles, madres, y paseos con queso






El sábado pasado, y de forma extraordinaria, La Casa del Coronel, abrió sus puertas, para que un conjunto de artesanos textiles pudieran mostrar sus diseños y productos para la difusión y venta de los mismos.
Aprovechando que estábamos por el norte, y que una de las artesanas es familia directa nuestra, nos fuimos a echar la mañana del sábado.
La Casa del Coronel, que no debe ser confundida con La Casa de los Coroneles, es una construcción típica canaria que ha sido restaurada recientemente. Tiene la particularidad de que la casa cuenta con dos propietarios: uno particular y otro municipal (o sea que parte es del Ayuntamiento y la otra parte es de una familia). La parte municipal es la que está restaurada y se le ha dado un uso, a mi parecer, muy acertado. Todos los martes y jueves se realiza un mercado tradicional, en el que puedes encontrar desde verduras, hasta cerámica, pasando por panes, quesos, aceites, dulces, calados...
Este sábado, la muestra estaba compuesta por bolsos, pareos, pulseras, gorros... Todo bastante trabajado y bonito. También había una pequeña muestra de quesos bastante curiosa. Queso al curry, a la pimienta, al romero.
Cuando veo algo así, mi primera reacción es rechazarlo. El queso es queso, y el curry es para cocinar. Pero luego me antepongo a esto y me decido a probarlo. La realidad es que el queso al curry me encantó, y me pareció el aperitivo perfecto para cualquier tardecita de verano, con una copita de vino y unos trocitos de bizcocho de Tiscamanita. Pensé incluso, en la perfecta compañía para disfrutarlo, y entonces me decidí a comprar un trozo. Aquí lo tengo, esperando a que llegue mitad de mes y con él, mi ex-room-mate de la Galia, y podamos darnos una de nuestras charlas trasnochadas.
La historia de la casa, del Coronel y su madre Sebastiana Cabrera, que si mis capacidades de atar cabos siguen bien afinadas, está enterrada en la iglesia de La Oliva, me dan via libre para imaginar un montón de historias al más puro estilo de Cien años de Soledad. Lástima que yo no sepa bien dónde buscar o no contar con historiadores cercanos que puedan arrojar más luz a todas mis curiosidades sobre esta familia de mi tierra, pero todo eso tendrá solución en pocos años, cuando mi ahijado se haga historiador y por fin el Archivo histórico de Fuerteventura, entre en funcionamiento. Entonces yo cogeré mi pluma, y me saldrá una novela histórica-mágica-romántica-, que se leerá más que los folletos de ofertas del Mediamarkt.
Estos paseos me encantan, porque nos dan pie a ir descubriendo el mundo, despacito y con lo que tenemos a mano. Emma va identificando las cosas que nos encontramos: flores, perros, gatos, niños.. Y en cuanto se pone en el suelo se arrodilla a buscar bititos.
Hemos pasado a otra etapa del porteo. La compra de la Manduca, fue un acierto completamente. Después de usarla durante unos 9 meses delante, sigue siendo útil para el peso (10.5kg) y la edad de Emma, pero ahora a la espalda.
Hasta entonces, seguiremos visitando lugares e imaginando.

2 comentarios:

Nieves dijo...

Es estupendo que los edificios municipales saquen provecho a su infraestructura y si es para un mercado, mejor que mejor, a mi me encanta y este tiene que ser fantástico.
Veo que os lo estáis pasando de ensueño. Me alegro!

Besos :)

Pili Mimadeja dijo...

Qué mañanita más bien aprovechada corazón!!!! Y la de los "bititos" que salá, jajajaja.
Adoro el queso, de cualquier parte de España y creo que del mundo (aunque de fuera he probado poquitos), no me hubiera importado catar los que propones, hummmmmmm....
Besotes para las dos.
^_^