viernes, febrero 15, 2013

Adaptandonos a las circunstancias


Hoy yo tenía una boda-exprés, y esta tarde una sesión de tetas y brazos. Mañana la cabalgata de Carnaval. El domingo un asadero de cumpleaños. Pero estamos en casa, con mocos, fiebre, malestar.... y muchas ojeras. Y todos los planes cancelados.
Este miércoles, tocaba revisión de los 18 meses. Allá que nos fuimos, ella muy contenta (inocente) y yo disfrazando mis miedos de una no conseguida indiferencia.
Ir al pediatra con LaMariposita, es como ponerse delante de una estampida de búfalos, a que te destrocen, por iniciativa propia.
Emma reconoce, a la pediatra, a la enfermera y hasta la consulta.
Fuera no tiene problema, pero en cuanto entramos a la consulta, me coge la mano y dice: mamá, ya'tá, amos..
Conseguir quitarle la ropa, que la observen, y que la vacunen, es toda una odisea.. Después de la cual, me siento inevitablemente, como si viniera de esa estampida que antes decía. Lograr pasar la revisión no puede ser de otra manera, más que teniendo superpoderes. Esos superpoderes que salen solos al ser mamá.
Cuando llegamos a casa, esa misma tarde, y después de observarla un poco y de oirla estornudar tres veces, mis superpoderes me decían: catarro a la vista.
Hoy, dos días más tarde, aquí estamos: resfriado + vacuna = niña molesta, pegada a mi como un monito araña.
Anoche, cuando aún el malestar no estaba confirmado, y viendo que la hora del sueño se acercaba rápidamente, mi cabeza empezó a volar.

Tiene pinta de dormirse rápido hoy. Qué bien! Apenas son las 8:20. Hoy me voy a cenar una ensalada de bulgur. Sí. Hoy voy a cenar bien, tranquila y con mi libro. No, mejor, me pongo una de las series que tengo abandonada. Uy! qué bien, ya tiene los ojos cerrados. Esta noche me va a dar tiempo hasta de tejer un poquito.

Y entonces, empezó el periplo: nariz taponada, niña que se revuelve en la cama porque no puede respirar. Intento aspirarla un poco. Tarea casi imposible, aunque una vez conseguida, parece que respira un poco mejor.

Casi las 9:00. El bulgur será para otro día. Hoy tendrá que ser algo que no se cocine: sandwich de atún y berros. Mmmm, sí eso también estará bien, con serie.. Sí, buen plan.

Intento colocar a la peque en la cama, ahora que parece que duerme. Imposible. En cuanto me muevo, se despierta y se agarra a mí como una garrapatilla. Intento volver a recostarme, mientras la oigo respirar otra vez mal.

Las 9:20. Creo que hoy no me va a dar tregua. A ver si me da tiempo a acostarla y hacerme un perrito caliente que será lo más rápido y se come deprisa también.

Empieza a llorar, vuelve a estar trancada. Le toco la frente y noto cierto calorcillo, que no me gusta nada, dicho sea de paso. Volvemos a luchar como locas para ponerle el termómetro. Yo se lo pongo, ella se lo quita. Desisto, sé que tiene fiebre, no mucha. De momento sé (o intuyo) que no llega a 38º, puestos así, ¿qué importan las décimas?.
Ni bulgur, ni sándwich, ni perrito caliente.. tres galletas del príncipe y un vaso de leche. De pie, con ella en brazos, y metiéndole jeringuillazos de apiretal mientras me como mis galletas.
Hasta las 2:00am, hemos estado paseando, dormitando en el sofá, y dando teta. A esa hora ha pillado el sueño más profundamente, cosa que también he hecho yo. Nos duró el sueño profundo unas tres horitas, tras las cuales hemos vuelto a dormitar en la cama, ella encima de mí, con muchos despertares.
Ahora está tranquila, viendo Caillou, sorbiendo el moquillo, y sin fiebre.
Yo mientras, escribo, con una sonrisa a medias, recapacitando en como se pueden ir cambiando los planes, en función de sus necesidades. Y digo sonrisilla, porque a mí esto de la maternidad me ha hecho cambiar tanto, que incluso estas cosas las encuentro vivibles.
Y de paso, aprovecho para dar gracias por poderlo vivir, por no tener que preocuparme de otra cosa más que de ella, y de que el cerebro me haya hecho un viraje de 180º para poder apreciar estos momentos y vivirlos con serenidad.

6 comentarios:

Chitin dijo...

Vaya :-( a ver si se le pasa pronto a la mariposita el catarro.

A mí lo de la fiebre me preocupa mucho, quizá porque conozco un par de casos muy cercanos de convulsiones y complicaciones por fiebres muy altas y es notarlos calientes y ya estar pendiente toda la noche.

Nosotros hemos comprado un termómetro de esos q se lo tomas en el oido y es un segundo está, porque el mayor se dejaba más o menos...pero la peque no hay manera de tomarla la temperatura con un termómetro normal.

Ahora toca fin de semana tranquilito y abrigado.

Un abrazo.

María dijo...

Ya verás que lo mismo que viene se va,mi hijo era de los que cuando se ponía malo la fiebre no bajaba de 40,los temblores eran horribles pero en dos días estaba como si nada. Eso que siempre padeció de los oídos que era un dolor verlo halarse la oreja el pobre.
Todo pasa y en la distancia que da el tiempo lo ves como una anécdota más.
Mi hijo tiene 33 años y ahí está tan fresco y cuando se lo recuerdo me dice que el no recuerda nada para que veas.
Espero que el fin de semana se alivie la mariposita.
Besines para las dos.

Teresa dijo...

Te admiro, de verdad...

Martha Cisneros dijo...

aqui leyendote amiga! tengo mucho que aprender! un abrazote

Mila Vidalón dijo...

Hola guapa! Soy Mila del blog "Aprendiendo a ser mamá". He visto que has pasado por mi blog y me has dejado un comentario, te estaba devolviendo la visita y me ha gustado mucho tu blog :) Quería seguirte pero no encuentro el ícono para seguir!
Espero que la mariposita esté mejor, y que llegue la primavera ya por favor!!!
Un fuerte abrazo.

Susurros de Canela dijo...

que bonito el gorro de buho, me encantaria saber tejer asi ;)