viernes, agosto 17, 2012

Una chaqueta y la selva de nuestra casa






Estos días, las noches calurosas son largas, y la única forma de combartirlas y asegurar el equilibrio de mi mente, es seguir tejiendo. Mis dedos trabajan y mis ideas no se dispersan hacia sitios donde es mejor no adentrarse.
Así, y para ir en contra totalmente del tiempo, me he puesto a tejer con las lanas más gordas que tenía en el stash. Dándome cuenta de que he comprado lanas, pensando que vivía en Siberia, o que algún día podría irme a vivir alli. En qué estaba pensando exactamente cuando las compré, es puro misterio. Hace ya tanto tiempo, que puedo usar perfectamente la excusa de: era joven e inexperta.
La cuestión es que me he propuesto acabar con todo los ovillos huérfanos que tengo por casa.
De ahí, lo único que ha podido salir, es algo selvático.
1. Ugly Bunny. Al terminarlo, se me ha parecido demasiado a ese dibujo animado amarillo y cuadrado que no me gusta nada. Pero como digo, el parecido es obvio, así que le hemos puesto el nombre de: Pepe Estropajo.
2. Sheldom Turtle. La primera se la hice al pescadito de Adijirja. y con los restos de la primera, prácticamente he hecho la segunda.
3. La oveja de mi amiga MaryC. Estoy enamorada de las ovejas, y pareciera que de un tiempo a esta parte, veo ovejas por todos lados.
4. La chaqueta de Emma, esperando ya, las noches frías de invierno. El resultado me ha encantado, aunque al ir terminando el cuello, la lana escaseaba, y no he podido hacerle el cuello tan grande como deseaba. Aún así, le queda bastante bien. Le he puesto unos botones gris muy clarito, que tenía por casa.
5. Un super búho. Ha quedado grandote, y muy mullidito, perfecto para abrazar y dormitar.
Me ha entrado como una especie de obsesión por tejer animales, y ya tengo una lista por orden de preferencia, para seguir tejiéndolos.
Para más detalles, mi rav

martes, agosto 14, 2012

Agosto agridulce, como un plato de comida china





Y llegó Agosto, y nos preparamos a recibir visita.
Llegó la visita desde París, y nos trajo nuestro ejemplar de El Principito en su lengua máter, dedicado y todo, y como acompañamiento a estas letras, nos trajeron unos deliciosos maccarons. Que duraron lo mismo que un suspiro.
Nos pusimos por primera vez zapatos, que no podían ser de otro color que rojos.
Y nos atajamos del calor con baños de agua salada en piscina, hasta nueva posibilidad de viajar al Norte y sumergirnos en el Atlántico sonoro.
Después de eso, nos preparamos para festejar el primer cumpleaños de la Mariposita. Pero como la vida, todo tiene un lado dulce y uno amargo. La mariposita cumplía su primer año, y la matriarca nos dejaba.
90 años. 4 hijos. 16 nietos. 15 biznietos. Quiero pensar que una vida larga, plena, amorosa y tranquila.
Ahora toca mimar a las nuevas matriarcas, y un poco a todos, que de pronto estos días nos sentimos un poco huérfanos.