martes, junio 26, 2012

Mis agujas y sus pies



Este recién estrenado verano está entrando bien fuerte. Al Sol no lo vemos por la calima que hay, y el aire es inexistente. Llevo dos días que al mirar al cielo, se me viene a la cabeza el primer capítulo de Terranova, ese cielo terroso con ambiente irrespirable.. Esperemos que pase pronto esta primera ola de calor calimosa.
Estar en la calle es un grave error, así que solo queda atrincherarse en casa e intentar pasar el tiempo lo más entretenido posible, bebiendo grandes cantidades de cualquier liquido fresquito.
Mi mayor entretenimiento por ahora, es tejer mientras le canto a la Mariposita. A ella si le canto, le parece que el tiempo se pasa de forma muy divertida, cruza sus piernas y escucha atentamente. Qué cosas!, toda la vida con complejo de ser una horrible cantante, y a ella le encanta... Así es el amor...
Este mes lo he pasado tejiendo para otros. Peebles, turbantes,  chaquetitas top-down y alguna braguita. Los bebés a mi alrededor se multiplican, y estoy aprovechando para tejer las cosas que no llegué a tiempo hacerle a Emma, así me quito esa espinita.
De un tiempo a esta parte, no paro de darle vueltas al asunto de hilar... Tanto así me ha dado, que ya he localizado un rebaño de ovejas, claro que para empezar, me vale con una sola. Estoy buscando como loca información, para ponerme manos a la obra.
Mientras, sigo echando de menos mucho (mucho mucho, tanto que duele a ratitos) a MiTrinchera... Las conversaciones, las reflexiones, sus sensatos consejos, y esa capacidad que tiene de hacerme sentir importante con solo mirarme. Los recuerdos se agolpan, y dejan ese hueco chiquito en el pecho que se hace imposible de llenar. Pero así pasa con ciertas cosas, .. que en silencio han tenido que ser... Me queda la certeza de que es mutuo, y que no nos hace falta prometernos la luna para que cada uno sienta que cuenta con el otro. Así de paso, también doy gracias, porque haberle encontrado, me hace sentir tremendamente afortunada.. y ya sabes, por aquí o por allá..

lunes, junio 04, 2012

Yo porteo, yo concilio


Cuando empecé a leer libros de crianza, me topé con ese desconocido concepto para nuestra sociedad: la conciliación familiar.
Profundicé en él, y de entrada, lo puse en mi lista mental de conceptos utópicos.
Hoy, tengo que devolver este concepto a una posición especial.
Soy ingeniera autónoma. Lo que hasta ahora me ha dado algunos quebraderos de cabeza y muchos ajustes de cinturón, pero hoy, me ha dado la posibilidad de reconciliarme con el mundo.
Desde que me quedé embarazada, sabía que volver al trabajo de forma normal iba a ser difícil, no ya por el cambio de vida que me acontecía, sino por la situación de empleo general. De forma que automáticamente me puse en modo ahorrador, y me conciencié de que estaría de "año sabático" un tiempo indefinido, que seguramente iba a ser más de un año.
La mariposita tiene ya 10 meses, y aunque la situación sigue siendo tremendamente desoladora, yo he tenido la gran suerte de que mi teléfono suene para reclamar mis servicios.
Al trabajar en casa, tengo la posibilidad de combinar mis horarios de producción con las siestas de la niña, y al salir a hacer mediciones me la cuelgo en el sling y allá vamos.
En contra de lo que pensaba inicialmente, he encontrado mucho apoyo en los clientes. Nadie pone mala cara, nadie "juzga" mi forma de portear y trabajar, y nadie duda de mi profesionalidad porque vaya con la niña colgada. Mi trabajo y mi profesión me dan la posibilidad de hacerlo. Es curioso el hecho de que la mayoría de las personas que juzgan el porteo, el colecho, la lactancia más allá de los 6 meses, son otras mamás.. Es curioso y un poco triste, pero yo hoy estoy contenta, mucho, porque yo tengo la gran suerte de conciliar vida familiar con vida profesional.