sábado, marzo 17, 2012

Llegó la alimentación complementaria

Esta semana pasada, he celebrado que ya llevo aquí un año, como majorera retornada.
Lejos queda aquel día, con el coche cargado hasta la vaca, haciendo malabarismos para que todo cupiera, fue como jugar al tetris en 3D.
La primera patada de MyLittleButterfly, la sentí aquel día.
Pasaron casi 15 días hasta que todo estuvo en su lugar, y hasta que encontré un lugar para cada cosa, incluído para mí.
Ya saco horas al día, para dar unas clases de tejido, para sacar mis agujas, para retomar todo lo que quedó en espera hace un año.
He terminado de acolchar este estupendo tapete, que está hecho con la técnica del nine patch que desaparece, y que hizo MiColegui, hace casi una década ya.
Y como el tiempo es implacable, ya mi mariposita tiene casi 8 meses. Irremediablemente hemos tenido que empezar a introducir otros alimentos, además de mi leche,
que sigue siendo el alimento principal.

He seguido a pies juntillas los consejos de Carlos González en todos sus libros. Y lo primero que probamos fue la manzana, rayada, con un fracaso total. Seguimos con la pera, con un poco más de aceptación; el plátano, que fue recibido con una rotunda ovación de paladar, pero una dudosa aceptación de estómago; pero el éxito total y absoluto se lo ha llevado la mezcla de papaya y naranja, combinación perfecta entre sabor y digestión.
De ahí hemos pasado tímidamente a las verduras cocidas, y aplastadas con tenedor. Parece que de sabor no están muy allá, pero que estén tibias al llegar a la boca, las hace muy apetitosas.
Y así, llegamos a esta semana, que hemos probado el pollo mezclado con zanahoria, papa, y calabacín. Todo servido en textura grumosa, y calentito. Nuestra amiga la thermomix, tiene más que asegurado su trabajo en estos meses.
Estoy introduciendo cada alimento por separado, y probándolo tres días. A la vista de no reacción, pasamos a otro. Aún no hemos llegado al gluten, y tampoco tenemos prisa.
Es curioso ver como espera paciente la cuchara, para ver qué sabor nuevo va a descubrir.
No hemos tenido prisa por empezar a comer, sigo pensando que la leche materna, es la mejor de las alimentaciones, amén de la más práctica y cómoda.
Ahora que de día come otras cosas, de noche, suple la cantidad de leche que no come durante el día, y así como antes comía leche cada 3 o 4 horas, ahora lo hace cada hora y media. Gracias al colecho, casi que ni nos movemos para comer.

jueves, marzo 08, 2012

Icarus



O mi propio Escorial...
Ha sido eterno tejer este chal.
Lo empecé por primera vez en el año 2007, con lana de handpaintedyarn. Le dí unas cuantas vueltas y lo metí en el cajón más recóndito y olvidado de mi casa.
Me fui, pasaron dos años, y volví..
Cuando llegué de nuevo a mi casa, la puse patas arriba para poder acomodar todo lo nuevo que había acumulado, y en el cajón más recóndito lo encontré. Justo como lo había dejado, ni una vuelta más ni una menos.
Lo saqué, le quité el polvo, y lo deshice.
Durante el verano pasado lo volví a montar, y le di duro a las agujas. Cuando estaba a punto de empezar el calado, me puse de parto.
Pasó conmigo en el hospital esos cuatro días, y me hizo grata compañía por las noches, cuando no podía dormir esperando que llegara de nuevo la hora de visitar Pediatría.
Luego vinieron esos meses, en los que mi tiempo pasó a ser propiedad total y absoluta de MyLittleButterfly y terminó el 2011.
Volví a rascarle horas a los días, y lo retomé. Empecé el primer chart del calado, mientras miraba de reojo el ovillo que me quedaba. Iba haciendo cálculos mentales sobre las vueltas que me quedaba y los metros de lana que podía guardar aquel ovillito, cada vez mas pequeño.
Sobre la marcha, y antes de tener que lamentar males mayores, decidí anular una de las repeticiones del calado, y ponerme directamente con el último chart.
La lana se acabó cuando faltaban unos 100 puntos por rematar.
Casi sufrí un síncope. Volvió a una bolsa y a dormir el sueño de los justos.
Pasado un mes, me reconcilié con el chal de marras, y encontré una fibra tremendamente similar.
Lo rematé, lo bloqueé y ahí está.
Ha sido tan largo el camino, que no puedo valorar de forma objetiva el resultado, la verdad.
A ver si cuando empiece el buen tiempo, y lo use, cambio de opinión.