viernes, febrero 24, 2012

Días de invierno




Frío, mucho... sin una gota de lluvia.
Los fogones a pleno rendimiento,
para calentar el estómago.
Sopa contundente de pollo con especies y cilantro.
Fruteros llenos, llegó la alimentación complementaria.
Y lanas, mucha lana.

lunes, febrero 06, 2012

Una de lanas

Poco a poco nos hemos ido poniendo al día, y si hay algo importante en una tejedora, desde que tiene algo de tiempo, es sacar las agujas y ponerlas en movimiento.
Quizás podría aprovechar el poco tiempo libre que tengo para hacer otras cosas, pero en estos momentos, mantener el equilibrio mental y la alineación de mis chakras, pasa por tejer aunque sea un par de puntos al día.

Me he propuesto no empezar nada más, sí ya sé, es un tópico, pero en este caso voy a intentar cumplirlo, porque de a poco empiezan a faltarme agujas para poder seguir montando puntos.
He logrado ir terminando cosas que tenía del año pasado, como el vestido de rayas para MyLittleButterfly. De las cosas que he hecho que mas uso, después de los pañalitos con puntilla, son los gorros, así que para este vestido, he tejido un Ripley.
También tejí un precioso vestidito con turbante, para una niñita que también se dio prisa por llegar, y cuando la esperábamos para mitad de febrero, decidió venir a finales de enero. Para ella hice una pequeña canastilla con el conjunto y unas babitas.

Los dos gorros están tejidos en Katia Merino. Esta lana tiene una particularidad, y es que una vez que se moja, adquiere la consistencia de un chicle, puede estirar hasta el infinito y más allá. Quedando una pieza tejida sin forma ni concierto, que puede ser el disgusto mayor de cualquier tejedora. Sabiendo ésto, y estando prevenida, el merino de Katia se convierte en la fibra perfecta para los gorros, porque una vez mojada se puede dar la forma y el tamaño adecuado para cualquier cabecita. A parte de ésto, es calentito, y su gama de colores es estupenda y variada.
Y después de tejer tres, la cuarta se ha quedado en casa. Una Baby Surprise Jacket, ya he dicho muchas veces lo que me gusta este patrón. Elizabeth Zimmerman era una auténtica genia de las agujas!
En las agujas aún tengo un chal a medias, unos legwarmers, un calcetín.. y en el cajón tengo otros dos calcetines a los que les falta su compañero, pero como eso no es poco, tengo también otros dos chales por bloquear... Me falta tiempo, y tranquilidad, porque en mi cabeza los patrones y las ideas siguen como agua hirviendo.
Y ya de último, he tejido este corazoncito, para festejar San Valentín. Para acordarme de todo el amor que hay para dar, de todo el que recibo, y de todo lo bueno que tiene la vida, que no todo es crisis, frío, catarros y números rojos. No sé ustedes, pero yo, voy a querer y a dejar que me quieran no solo mañana, sino al menos, todo el mes.