lunes, enero 18, 2010

Perseverancia, constancia, y Ben Harper

Cuatro intentos más, todos sin resultados satisfactorios. La frustración dejaba paso a la ira.
Pero entonces, vino mi amiga alemana, con la receta memorizada. Y el resultado fue un éxito total.
Tendría que seguir investigando, aunque estoy completamente segura, que hay dos variables que pueden haber influido de forma decisiva en todos mis experimentos fallidos.
Según el recetario, la levadura (he usado la granulada, ahora la cambié por levadura fresca) ha de disolverse en agua, a temperatura 37º. Según la nueva receta, el agua está a temperatura ambiente. Cambiando estas dos cosas, la masa ha salido para chuparse los dedos. La verdad, ahora que tengo la receta, estoy por mandar el libro a la mesa coja del salón, creo que no sirva para mucho más.
Si en el tercer intento, no hubiera seguido, seguiría con esa espinita clavada de las masas y yo. Perseverar, no debe olvidárseme.
El esto del sábado, estuve haciendo cosas varias.
Como hacer unas cortinas para una cocina. Hago patchwork desde hace más de 14 años, pero lo de la costura doméstica, no es que me haya entusiasmado demasiado nunca, sin embargo, tengo que admitir, que ha sido divertido, aunque el resultado final no haya sido del todo de mi gusto.
Ya tengo claro cómo hacerlas para que queden bien, así que esa tarea la acometeré próximamente, porque ahora tengo entre manos unos calcetines, un vestido de bebé, y tres camisetas con aplicaciones... y las obligaciones se me acumulan. Tengo la agenda bien armada, solo tengo que seguir en un punto, ser constante con el trabajo y los planes, llegaré a tiempo a todo.
Ahora que me cuido más, y que empiezo a saborear como por arte de magia ciertos platos, no puedo pasar por alto la cena del sábado.
Un cochinillo asado, al que le vi la cara de casualidad de pasada. Si me quedo mirándolo un poco más no me lo hubiera comido. Yo también estoy de acuerdo con aquella personaje de Friends, que decía que no comía nada que tuviera cara. Yo lo cambio, y digo que no comeré nada de lo que antes haya visto su cara.
El cochinillo estaba espectacular, tierno, jugoso, y sabroso.
Sigo trabajando, dejando de lado las amenazas ficticias, La Punset me está ayudando bastante. Y para darle ritmo a todo lo que estoy acometiendo, está Ben Harper, colocando acordes con sentido, y letras que quitan el aire: White lies for dark times. Me entran directas a la vena estas letras, y me dejan anestesiada, será que yo también encontré mi vía de escape?

4 comentarios:

Aran dijo...

Me alegro muchísimo de tu éxito con la masa!!
Sí que andas liada, qué ganas de ver cositas...

Rita dijo...

Ehhh... esas cortinas las he visto Yo colgadas en una cocina, no?, jejeje. Desde que las ví supe de tu mano :))... muy chulis!

El cochinillo... como que ahora no me apetece, jejeje.

Un besin

Lolita Blahnik dijo...

Ja! ya se de donde cuelgan las cortinas jejjejej
Bien por esa masa dominada!

Miranfú dijo...

¡Hola Violetazul! Muchas gracias por tu visita a mi blog... ¡eres la primera bloggera majorera que conozco!

Yo creo que resistirse a un cochinillo es misión imposible ;)

Saludos