lunes, diciembre 14, 2009

Tengo ganas de gritar

De unos días para acá, digamos que demasiados días, estoy sintiendo la presión constante de una fuerza incontrolable que sube por mi esófago, proviniente de mi estómago, y que se queda en la garganta, esperando la autorización para salir.
Como sé de qué tipo de fuerza incontrolable se trata, y conozco bien sus consecuencias, le niego la salida una y otra vez.
Siempre me veo obligada a hacerlo, porque luego se desata la furia, y ya no vuelvo a ser yo en un par de días.
He hecho un análisis concienzudo sobre este estado que me ataca. Las motivaciones que lo causan son siempre las mismas: el sentimiento de control.
Yo quiero y tengo MIS cosas bajo control, pero no puedo soportar que venga alguien a querer controlarlo por mí.
Preguntas cómo: y por qué tus trabajadores están haciendo eso?, y por qué tu encargado tardó tanto en hacer lo otro?, y por qué saliste tan pronto?, y por qué saliste tan tarde?, y qué estás haciendo ahora?
O insinuaciones cómo: ahora tendrías que mandarles a hacer esto, o ahora tendrías que exigirles lo otro, o luego tienes que enfadarte porque hablan mientras trabajan..
.. hace que se me suba el azúcar, la bilirrubina, y la tensión.
Debería respirar hondo, canalizar mi furia, poner cara de sonrisa, y decir a todo que sí...
Aunque lo único que me sale es: déjame en paz!!

1 comentario:

maria jose bernal dijo...

eres jefa de obra?
besos
y animo