viernes, junio 12, 2009

Enganches

Playa de La Garita, ocho de la tarde.
Viento, mucho viento.
Mi pelo seco en tres minutos.
Earl Grey en la termomug.
Frío, un poco de frío.
Valientes (o locos??) metidos en el agua, asidos a un trozo de corcho que les hace flotar. Esperan la ola, otean el horizonte. Pacientemente la esperan.
Siempre he pensado en la adicción que genera el surf, la acción de su chute debe ser increíble.
Los madrugones, el frío, la humedad, los golpes, las caídas,... y siempre, mirando el horizonte esperando la serie.
Nunca un surfero le dice que no a una ola.
Debe ser una de las drogas más duras.. casi tanto como el amor.

2 comentarios:

Adijirja dijo...

Sí, la verdad es que no sé cuál de las dos drogas será más peligrosa...

Abejitas dijo...

jajajaja, las tardes de las garitas son así, viento, olas y a la tabla.

Besitos de miel.