viernes, noviembre 21, 2008

Cinnamon candy

Una de mis debilidades, entre las miles que tengo, son las latas. Me gustan de todo tipo y tamaño. De las que guardan té, galletas, o de esas pequeñitas que parecen pastilleros, o que se adaptan muy bien para guardar alfileres o hilos o agujas, cualquier cosa de las que se utilizan para coser.
En EEUU son especialistas en este último tipo de latas. En cualquier supermercado, en el mostrador de caja, las encuentras de mil formas, dibujos, colores, y con los más variados contenidos. El precio es muy razonable, casi siempre menos de 1$ por lata. El contenido de las mismas es muy variado en sabores y forma, pero van desde los chicles a las pastillitas.
Me encantan estas latas, y me las voy agenciando, no por el contenido, sino por el continente, imaginando las cosas que podría meter luego en ellas.
Cuando ya estoy en casa, las abro, casi siempre, coincide que las latas que más me gustan, en su interior traen caramelitos o pastillas, del mismo sabor: cinnamon, o sea, canela.
Uno abre la lata, cierra los ojos, y aspira el aroma de estas pastillas.. para quien le guste la canela, el aroma es delicioso. Entonces, y en un acto reflejo, uno coge al azar una de ellas y las introduce en la boca. Son pequeñitas, como las pastillitas de hormonas.. Y lo primero en pensar, es la escasez del tamaño, con el imaginado sabor que tienen, por qué tan pequeñas??
Se empiezan a deshacer en la boca, y lo que de entrada parece dulce, se torna fuerte, pasando directamente al picante. Tienen un efecto anestesiador, de forma que en cuestión de minutos no sientes la lengua. La mueves rápido de un lado a otro de la boca, y en cada punto que toca, va dejando ese efecto: paralización de la zona. Y en seguida llega a la boca, el temido sabor del extra picante, somo si te estuvieras comiendo una guindilla. Y es en ese punto, donde escupes la maldita pastillita, entendiendo de pronto su tamaño, su color, y hasta su precio.
Menos mal que las latas siguen siendo preciosas.

7 comentarios:

Casiopea dijo...

Uff no sabes cómo te entiendo. A mí también me encantan las latas y las cajas, tengo la casa llena. Me da igual de lo que sean, aunque especialmente me gustan las que tienen aire retro.

Besos!!

SheMeows dijo...

Soy adicta a los Altoids :) Y me encantan las latas de chicle Altoids por la forma tan bonita que tienen. Tengo varias guardadas para forrarlas con algo de punto de cruz.

Rita dijo...

Lindísimas!!!... y útiles para guardar botones, bolitas y piedras para accesorios... Te compraste muchas??? ^_^

Adijirja dijo...

Vaya con la pastillita... Debe ser una "delicia"!!! (jisjisjis)
Bueno, fuere como fuere, la lata merece la pena. A mi me pasa lo mismo. Reminiscencias de mi madre, supongo, que le encanta coleccionar cajitas y latas... ;)

besitos al tuno dijo...

ja,ja,ja... que fuerte¡ Yo pensaba, que delicioso debe ser el caramelo de canela, tengo ganas de probar uno... y menos mal que leí hasta el final porque si no... De todos modos la caja es preciosa, me encanta¡

Martha Cisneros dijo...

La descripción: bonito recurso literario Violeta aplicado a este post. Hasta sentí el olor a canela. Un abrazo amiga.

Lolita Blahnik dijo...

es tambien una de mis debilidades. Y que me dices de los tarros de cristal?