viernes, abril 28, 2006

Mi pequeño demonio

Tengo dentro de mí un pequeño demonio que quiere comer cada día..
Su alimentación me sale cara muchas veces, porque su comida es costosa, difícil de encontrar, y casi siempre termina teniendo daños colaterales....
A veces consigo una comida especial, y se mantiene saciado durante días.. En esos casos las secuelas de su alimentación causan estragos en el resto de mis cosas, en el resto de mis obligaciones..
También es verdad, que cuando se encuentra comiendo o recién termina, la satisfación suya es tan grande que se extiende al resto de mi cuerpo, y me siento de la misma forma, con lo cual yo también lo disfruto, aunque sea yo quien lo haya pasado peor para proporcionarle el alimento.
Ahora, tengo en frente, muy cerca, mucho alimento que traerle, se puede decir que estamos en época de recolecta de comida.. El pequeño demonio anda relamiéndose, previendo la panzada que se va a dar en los siguientes días.. No obstante yo aún no me decido a empezar a ofrecerle el ansiado botín, me parece que los daños de esta comilona esta vez, puede que sean irreparables.., puede que las consecuencias no sean tan fáciles de subsanar.
Me lo estoy pensando seriamente, porque ya intenté matarlo de hambre, y no fue posible.. Y por eso sé que tiene que comer cada tanto..
La relación con este pequeño demonio, es de hace muchos años, lo recuerdo casi casi, desde el principio de mi vida.. La relación es tan estrecha que hasta tiene nombre: se llama Ego.

lunes, abril 24, 2006

Necesito un árbol



Esto fue en Philadelphia, en un pequeño parque que hay delante del museo de arte, en las míticas escaleras de Rocky.

No me acuerdo donde oí que para cargar pilas había que abrazar un árbol. Hace tantos años ya que lo hago que no soy capaz de ponerle fecha a la primera vez.

Siempre abrazar un árbol, me produce tranquilidad, paz, sosiego.. respirar su aire me resulta reconfortante, y luego cuando me voy, me siento completamente recargada de energía.

En esta ocasión fue igual, solo que la energía que llenaba mi cuerpo, era totalmente palpable. Después de dejar el árbol, sentí durante largo rato, ese hormigueo característico en las manos.

Hoy necesitaría un árbol como éste, generoso y fuerte, que me recargue las pilas en este lunes, que de momento trae malas noticias, hastío y apatía a manos llenas, y la inevitable afrontación de hechos que simpre trato de ocultar.

jueves, abril 20, 2006

Arlington



Esto es el cementerio de Arlington.

Desde que supe que visitaríamos Washington DC, supe que tendría que ir. Sentía mucha curiosidad por pisar este suelo.

No sé a que era debida mi curiosidad, si tenía trazos puramente morbosos, o iba más allá.

Pero tenía claro que quería estar ahí, y quería ver qué sensaciones me transmitía.

Esta visita y el abrazo de un árbol en Philadelphia, fueron los instantes más fuertes, energéticamente hablando.

Desde que nos adentramos en las calles del cementerio, se me instaló una especie de peso en el estómago, que según iban avanzando mis pies, iba aumentando.

Mis ojos no paraban de recorrer tumbas, de leer nombres, fechas... guerras, batallas..... Mirara donde mirara, hasta donde me alcanzaban los ojos, solo había líneas intermitentes, perfectamente alineadas de tumbas. Habían dos hombres trabajando en ellas, quitaban lápidas viejas, las levantaban de la tierra, y colocaban en su lugar una banderita. Les pregunté cuál era su finalidad, su respuesta fue la siguiente:

- estas lápidas están viejas, y se cambian porque son las que están al lado de los caminos donde pasan todos los turistas.. son las que se ven.. y tienen que estar bonitas...

En mi cabeza solo había una cosa: HIPÓCRITAS!!!!. Esto no es un tributo a aquellos que tuvieron las pocas luces o las fuertes creencias de morir por aquello en lo que tenían fijado todos sus valores. No, esto es solamente un punto turístico más. Incluso tienen la poca decencia de cobrar el aparcamiento.

El peso se fue convirtiendo en rabia, en ira, en preguntas sin respuestas...

Nunca había sentido tanta rabia, tanto odio, tanto rencor.. Intenté racionalizar lo que sentía. Intenté abastraerme de lo que estaba inundando todo mi cuerpo en ese momento.. Me fue totalmente imposible. Sentía deseos irrefrenables por buscar algún culpable... Podía imaginarme a cada esposa, madre o hija, esperando la triste noticia de que ya no había nadie a quien es perar, y que finalmente estaban allí también enterradas junto a su padre, esposo o hijo. Casi pude sentir (o imaginarme) su tristeza.

Seguí andando, seguí caminando entre más y más tumbas. A lo lejos, de pronto, ví unos caballos que llevaban un ataúd, vestiendo una brillante bandera de barras y estrellas. A su alrededor se situaba un escuadrón de soldados, vestidos de gala. Había muchos turistas, sin embargo, de pronto parece que reinó el silencio. Un silencio que se oía, y que terminó gritandome en los oídos.

martes, abril 18, 2006

El el otro lado del Océano


Pues después de casi 36 horas de vuelos más las esperas en aeropuertos varios (como cuatro), ya estoy de nuevo en casa. Con jet lag, con dos maletas que no saben donde ponerse para no molestar, con un montón de yardas de telas nuevas, libros, y un sin fin de artilugios varios para la cocina (dije que me contendría comprando, y... no lo cumplí).
La vuelta se puede decir que aconteció sin muchos incidentes, no más los justitos como para darle algo de gracia y ponerle broche final al viaje.
En Las Palmas, concerté una cita con la señora (siempre las voces me llevan a confusión, es una chica mucho más joven que yo), que me daría al que será mi compañero incondicional, hasta que el destino decida.
Nunca, ninguno, nadie.. sustituirá a Trufo, a lo que él me dio, a lo que vivimos juntos, a lo mucho que nos quisimos.
Empieza ahora, otra etapa, con otro compañerito.
Este de la foto es Troylo (se parece más a Trufo de lo que me hubiera gustado, la verdad). De momento nos hemos gustado, y casi que el amor ha sido a primera vista, estoy convencida de que evolucionará de forma muy favorable, aunque cada uno tenga su carácter y su forma de ver las cosas.

martes, abril 11, 2006

Reporter desde Times Square

Desde la esquina mas concurrida de NYC, les escribo este reporter, para que se queden tranquilos los pocos que me echan de menos, y que se preguntan donde diablos estoy.
Tengo empacho de quilts, de telas, de "notions".. Pero ha sido tanto lo que he visto y tocado, que ha merecido la pena.
Lo mejor de momento, fue la nevada en Philadelphia... NEVO PARA MI!!!!!!!!!
Lo peor, la cantidad de gatos que hay en todas las casas, granjas, y andurriales de Lancaster.
Y de entre medias, confirmar que me entienden (a veces) igual en ingles que en castellano; sentirse una hormiga en medio de Wall Street (raro, pero me gusta esta sensacion), y descubrir todo lo nuevo y distinto que hay por aqui.
En dos dias le dire adios al Nuevo Contiente, y le dire hola al Viejo.. y aunque les parezca raro.. echo de menos Fuerte... a mis papas, mis hermanos y sobre todo a Ace.. Se que aqui tengo que volver con ella.