martes, agosto 01, 2006

Para desayunar

Solo estamos a martes y ya siento que necesito recargar las baterías.
Entre ayer y hoy han sucedido una serie de acontecimientos alrededor mío, que han hecho que me desgaste casi por completo. Me siento como el móvil, dando pitidos cada cuarenta y cinco minutos por falta de pilas.
De nuevo un tsunami de emociones me ha pasado por encima. Ya no sé lo que siento, lo que quiero, a donde voy o de donde vengo.. Y ya estoy tan cansada de intentar buscar un punto de encuentro entre lo que siente mi corazón y lo que me impone mi cerebro, que no voy a hacer nada más. No quiero seguir desgastándome en esto, en eso.
Ayer por la mañana, entre a una cafetería con mi ex-jefe a desayunar.
Inciso: No es el bar del sandwich de atún, prometí no volver a entrar y de momento lo estoy cumpliendo.
Entramos y nos sentamos en una mesa. Detrás de nosotros entró una chica, algo mayor que yo. Camiseta de tirantes, pantalón pirata, piel quemada por el sol, pelo rubio, y algo rellenita. Llevaba una carpeta llena de papeles en una mano, y el móvil en la otra.
Se dirigió hacia el final de la barra, y a mi me quedaba justo en frente. Se acercó a la camarera y le pidió algo susurrándole, daba la sensación de que no quería que nadie la oyera, cosa bastante ridícula, ya que le iban a servir ahí y todos íbamos a ver qué iba a consumir.
La camarera abrió un quintillo y se lo puso encima de la mesa. Seguidamente cogió un vaso de chupito, y bajo del estante la botella de Johny Walker, etiqueta negra. Sirvió un chupito. La chica lo tomó en la mano, y lo bebió de un trago. Dejó de nuevo el vaso en la mesa, para coger el quintillo y beber a morro. Habló por el teléfono.Volvió a acercarse a la camarera, y le volvió a susurrar algo al oído. La camarera volvió a coger la botella de JW y sirvió de nuevo. Otra vez, lo bebió de un trago. Se terminó el quintillo. Se limpió la boca, y sacó un gloss del bolsillo. Se pintó los labios, pagó y se fue.No se tambaleaba, iba firme hacia la puerta.
Eran las ocho y media de la mañana, y ya llevaba encima suficiente alcohol como para que le quitaran todos los puntos. Sin embargo se subió a un opel corsa y se fue.
A mi me sigue dando vueltas la cabeza de recordarla, y se me llena la mente de historias que inventarme.

8 comentarios:

Chio dijo...

espero que no se haya topado con algun inocente en el camino y lo haya atropellado... que valor para tomar a horas tan tempranas.. yo no puedo :S violetita no te deseperes las cosas pasan en el momento en que tienen que pasar, toma todo con paciencia y sabiduria, es mejor ser neutral y no tomar decisiones cuando el corazon y el cerebro no se ponen de acuerdo.. todo saldra bien!! saluditos

il codino divino dijo...

En los momentos de confusión muchas veces es mejor esperar, sentarse y esperar a que el tiempo coloque las cosas en su sitio y entonces tomar la decisión, pero ya con el paisaje más claro.

Alcohol por las mañanas...sólo de pensarlo ya me entran nauseas...

Un abrazo.

La hormiguita dijo...

Sí, la historia que comentas puede motivar un gran relato.
Saludos.

Tweesita dijo...

Bueno... respira hondo, mírate en el espejo, contempla el ser único e irrepetible que eres, lo maravilloso de estar viva y sana, lo mucho que has recorrido, lo que has aprendido de tus errores, lo que te queda por vivir, las aventuras de las que serás protagonista... y trata de no pensar en esa loca que, Dios quiera, haya llegado a su destino sin haberle robado la vida a nadie... No podemos cambiar el mundo solos, pero con nuestra actitud podemos contribuir a que sea mejor... ese es el truco. Gracias por ser como eres, preciosidad.

Cristalito dijo...

Tranquiquis Amiguita!!! Date un momento de tranquilidad, de calma solo para ti y para poner en claro lo que quieres.
Waaau! Hay cada alcoholico en el mundo que ya no es de sorprender.
SAludines y un fuerte abrazo.

luzblue dijo...

Pues si empezaba asi la mañanita, no quiero ni imaginar como la termina.

Arriba ese animo guapa.

LaReinadelosMares dijo...

Tristemente ese comportamiento es habitual para muchas personas.
Cada mañana antes de ir a trabajar tomo café con mi compañero y siempre estamos los mismos en el bar. Todos los días hay varias personas que se toman un vaso de tubo lleno de anís. Y se levantan y se van como si tal cosa. Yo me asombro mucho y me da pena porque pienso ¿qué necesidad tiene este hombre de eso? Pero la vida es difícil y cada cual la lleva como puede.

marthitacisneros dijo...

curioso!! definitivamente jeje
pero cada cabeza es un mundo...