jueves, abril 20, 2006

Arlington



Esto es el cementerio de Arlington.

Desde que supe que visitaríamos Washington DC, supe que tendría que ir. Sentía mucha curiosidad por pisar este suelo.

No sé a que era debida mi curiosidad, si tenía trazos puramente morbosos, o iba más allá.

Pero tenía claro que quería estar ahí, y quería ver qué sensaciones me transmitía.

Esta visita y el abrazo de un árbol en Philadelphia, fueron los instantes más fuertes, energéticamente hablando.

Desde que nos adentramos en las calles del cementerio, se me instaló una especie de peso en el estómago, que según iban avanzando mis pies, iba aumentando.

Mis ojos no paraban de recorrer tumbas, de leer nombres, fechas... guerras, batallas..... Mirara donde mirara, hasta donde me alcanzaban los ojos, solo había líneas intermitentes, perfectamente alineadas de tumbas. Habían dos hombres trabajando en ellas, quitaban lápidas viejas, las levantaban de la tierra, y colocaban en su lugar una banderita. Les pregunté cuál era su finalidad, su respuesta fue la siguiente:

- estas lápidas están viejas, y se cambian porque son las que están al lado de los caminos donde pasan todos los turistas.. son las que se ven.. y tienen que estar bonitas...

En mi cabeza solo había una cosa: HIPÓCRITAS!!!!. Esto no es un tributo a aquellos que tuvieron las pocas luces o las fuertes creencias de morir por aquello en lo que tenían fijado todos sus valores. No, esto es solamente un punto turístico más. Incluso tienen la poca decencia de cobrar el aparcamiento.

El peso se fue convirtiendo en rabia, en ira, en preguntas sin respuestas...

Nunca había sentido tanta rabia, tanto odio, tanto rencor.. Intenté racionalizar lo que sentía. Intenté abastraerme de lo que estaba inundando todo mi cuerpo en ese momento.. Me fue totalmente imposible. Sentía deseos irrefrenables por buscar algún culpable... Podía imaginarme a cada esposa, madre o hija, esperando la triste noticia de que ya no había nadie a quien es perar, y que finalmente estaban allí también enterradas junto a su padre, esposo o hijo. Casi pude sentir (o imaginarme) su tristeza.

Seguí andando, seguí caminando entre más y más tumbas. A lo lejos, de pronto, ví unos caballos que llevaban un ataúd, vestiendo una brillante bandera de barras y estrellas. A su alrededor se situaba un escuadrón de soldados, vestidos de gala. Había muchos turistas, sin embargo, de pronto parece que reinó el silencio. Un silencio que se oía, y que terminó gritandome en los oídos.

6 comentarios:

latietarosa dijo...

y en aquel silencio.... seguro que aunque los que estabamos a tu lado no lo escucharamos, tu oías mil preguntas.....

tu colegui

Lety dijo...

Violetazul! que gusto leerte de nuevo, ando aqui poniendome al dia con tus letras.

Pero este post me ha impresionado, es muy cierto todo lo que dices, nnos hemos vuelto insensibles y comerciales, eso es muy triste.

Todo mi respeto para esas personas que murieron por su causa y me uno a tu silencio.

Excelente foto, dice mas que mil palabras y capta el momento.

Besos!

Julio César dijo...

Vaya, guapa, me llevas de viaje una vez más.

Coincido contigo, esos homenajes son más inútiles que envasar suspiros.

marthitacisneros dijo...

siento que hasta me transimitiste todo ese sentimiendo de rabia....
ay Violeta que cosas!!
espero que estes bien! yo pues con un poco de cambios y cosas pero bueno feliz :D feliz feliz! :D
medio enferma y más flaca pero voy saliendo de esta!
t mando un fuerte abrazo

Moni dijo...

Gracias por tus mensajes en mi blog =) de verdad que transmites lo que sentiste esos momentos, realmente dices tanto...

Un viaje que tuvo ya un regreso a casa y un Troylo con quien compartir tus momentos... gran inicio de semana amiga!!!

Besos

Tweesita dijo...

No es fácil cogerle el puso en minutos a una sociedad que nos es diametralmente opuesta... Yo pasé a diario durante meses por ese cementerio de camino a mi casa, pero jamás entré... supongo que desde el principio lo concebí como un reclamo turístico más. Hace años vi otro igual creo que en Bélgica, no recuerdo bien, y también llegaban autobuses cargados de guiris... En cualquier rincón del mundo y en la sociedad moderna, la muerte es también un reclamo traducido en dólares... una lástima.
Bello tu post...