miércoles, enero 11, 2006

Sin consuelo

Estos días, desgraciadamente, he tenido que vivir la tristeza de una familia que pierde a una persona. Todo fue rápido, todo pasó deprisa casi sin tiempo para darnos cuenta de que lo que pasaba era real.
Realmente yo conozco a parte de la familia, a la parte femenina. Hemos compartido viajes a Lanzarote, conciertos, almuerzos, cumpleaños.. Reuniones de todo tipo. Y todo ello por una persona muy allegada a mí que hace de nexo de unión. El caso es que han sido días duros.
Días en los que no he podido evitar ponerme en la piel de cada una de ellas, las cuatro hermanas que yo conozco, es muy duro. Y hay pocas cosas que se puedan hacer.
Cuando llegaron al tanatorio, al enfrentarme a ellas a ese momento, no pude hacer nada, solo ofrecer mis brazos y acogerlas en mi abrazo el tiempo que ellas quisieran, llorar con ellas, y dejarles mi hombro por tiempo indefinido.
No hay nada que puedas hacer para eliminar todo lo que sienten, para evitar que el daño sea mayor. No se puede hacer nada, y la sensación de impotencia es gigante.
Yo, ingeniera de vocación, necesito manuales para todo, y de un tiempo a esta parte me estoy encontrando que no hay. Que ante muchas situaciones lo único que te queda es el corazón y la esperanza de no estar equivocándote según vas haciendo las cosas.
Ayer, de nuevo, en el funeral, escuchaba atenta las palabras del sacerdote.. ¡Ojalá! que yo pudiera encontrar en sus palabras alguna luz, algún camino que seguir, algunas respuestas. No sé en qué momento pasó que la iglesia dejó de darme las respuestas que a mi me servían, el desencanto supongo que fue mútuo. Me alegro por las personas que en la fé encuentran el consuelo.
¿Lo peor de todo?. Es que no paro de pensar que esto mismo lo viviré yo con mis amigas. Y si con estas chicas lo sentí tanto aún cuando ni concocía a la persona en cuestión, ¿cómo será con ellas con las que tantos lazos de unión hay?.

8 comentarios:

Jules Saint-Claire dijo...

Corazón animo! A veces no es que necesitemos un manual, simplemente que deseamos tener uno para saber que decir, que hacer o simplemente como no cagarla. En fin, este tipo de cosas son parte de la vida, no puedo decirte más y que TODO TIENE UNA RAZÓN de ser.
Animo!

Julio César dijo...

Te digo algo?

Hay cosas, que mejor ni pensarlas.

Un abrazo enorme.

Moni dijo...

Así es... hay cosas que no se necesita pensar...

Abrazo grande y fuerte

Opalo dijo...

Violeta azul:

No te desanimes, ya has hecho BASTANTE con estar ahi y consolar. Solo puedo decirte que si bien"no hay manuales" para ser una buena persona, hay quienes como tu NO los necesitan. Solo basta leerte para darse cuenta del gran corazon que tienes.
Sigue buscando, las "respuestas" que tanto deseas pronto llegaran a ti, ten fe.

marthitacisneros dijo...

Coincido con Moni en que es mejor no pensarlo. Mejor disftutamos y vivimos (mi teoria del instante) el momento que no?
Saludos y espero que el café no se enfríe porque aunque el regreso al "cole" no ha sido tan pesado, aún no me organizo bien y estoy pendiente... pero les contaré les contaré :D t mando abrazos!

Anitakerida dijo...

Uffff...Esos momentos que parecen que nunca nos tocan y sí que llegan...
Acompañar, abrazar, llorar...

Así es la vida...No hay vuelta atrás.

Besos y abrazos.

Cristalito dijo...

Es cierto, en esos momentos no queda más que ofrecer apoyo... estoy contigo por cierto... no pierdas el ánimo para que puedas ayudarlas... salu2

Eduardo Ulloa dijo...

El que la vida sea de esa forma no precisa que debamos padecer.
Recuerda que el sufrimiento lo propicia el propio ser humano.
No venimos en verdad a este mundo a sufrir... y sólo sé que cada alma tiene una razón esencial para partir en el momento que menos esperamos. Aquel que "menos" espera el mundo.

Cuando lo hagas tú, seguro es que lloraremos por tu ausencia pero, en el fondo, seremos muy felices si descubrimos que cumpliste con tu plan de ser sobre este planeta.

Ojalá existiera "algo más que sólo un abrazo" físico en esos momentos y, entérate que al menos, ya tienes los de todos nosotros contigo hoy, ayer y hasta el propio día de tu muerte.

Qué más puedo decirte...