miércoles, agosto 31, 2005

La rutina

Solo quedan unas horas para que todo vuelva a la temida rutina.
La rutina de levantarme cada mañana, hablar a ratos por teléfono, volver a estudiar, estar ocho horas en la oficina, quedar los miércoles con las chicas, acostarme pronto, tener comidas ordenadas, no tomar cafeína después de las doce..... La rutina, mi rutina....
La rutina de tener que tomar unas fotos en mis manos para convencerme de que existe otra cosa, de que esto que vivo ahora es pasajero, y de que en algún momento volveré a dormir acurrucada en tus brazos, volveré a despertarme con tu sonrisa, nos pelearemos por dejar la ventana abierta o cerrada....
Las vacaciones terminaron, tengo la piel muy bronceada, y aún se respira el olor a mar en mis manos.
Lo que queda ahora por delante, se convertirá en rutina pero no será ya, tengo un montón de cosas por hacer, quer iré distribuyendo a lo largo de estos meses que quedan para que acabe el año, será rutina para esas fechas, pero voy a hacerle una burla al tiempo, cuando todo esto sea rutina, tu volverás y entonces diré: "la fiesta está empezando ahora", y la rutina no habrá tenido tiempo de instalarse.

jueves, agosto 11, 2005

Diálogos II

- ¿El Sol siempre sale por el mismo lado?.
- Claro, siempre por el Este.
- ¿Aunque hayan nubes y no lo vea, está al Este?.
- Siempre. ¿Cuando no me ves es que no estoy?.
- Aunque no te vea, sé que siempre estás.
- Claro, pues como el Sol.
- ¡Ah! ¿Por eso tu eres mi Sol?.

miércoles, agosto 10, 2005

Nosotros

Según la Real Academia de la Lengua Española:

(De nos y otros).
1. pron. person. Formas de nominativo de 1.ª persona plural en masculino y femenino. U. con preposición en los casos oblicuos. Por ficción, que el uso autoriza, algunos escritores se aplican el plural, diciendo nosotros, en vez de yo.

Plural mayestático:

Algunos escritores y periodistas usan habitualmente el plural de la primera persona para referirse a sí mismos, en lugar del singular: «Nosotros creemos...», «Nosotros pensamos...», en lugar de «Yo creo...», «Yo pienso...».
Se trata, en realidad, de una vieja costumbre, que aún conservan muchas personas, aunque ahora es muy común que se emplee el singular. A dicha costumbre se la llama «plural mayestático», por alusión al uso de la misma por los reyes, los emperadores y el papa. Los decretos y demás documentos de estos dignatarios comienzan con un «Nos», primera persona del plural, y lo mismo ocurre cada vez que se deben mencionar a sí mismos en las alocuciones orales u otros documentos.


Hay personas que no utilizan el pronombre "nosotros", ni aunque en ello les vaya la vida. Puede ser porque se piensan en singular todo el tiempo, y que la posibilidad de que esa singularidad cambie, no les resulta factible. ¿Podré yo ser una de esas personas singulares?. ¿O aún puedo seguir siendo plural?.
Me parece que estoy en un camino en el que tengo que decidir por dónde he de seguir: Si empiezo a ser "Yo" o instalo el "Nosotros" en mi vocabulario.

lunes, agosto 08, 2005

Orégano, canela y clavo

Esta noche buscaré la Luna,
vestiré mi cuerpo con las ropas que siempre traigo,
las que no pesan, las que se adaptan a mi figura,
mostrando mi cuerpo tal cual es.
Mezclaré orégano, canela y un clavo.
Lo pondré todo en mi almirez,
cantando suavemente, comenzaré a moler.
Cuando se haya reducido a polvo fino,
añadiré miel.
Encenderé una vela rosa,
la untaré de la mezcla que canté.
Pensando en tu qué hacer.
Mi cuerpo se volverá campo,
mi mente se volverá nube,
mi conciencia partirá de mi ser.
Mi alma,
se quedará ausente, pendiente, latente.
Dormiré sin ropas, me quitaré hasta la piel,
cuando te sienta llegar,me dejaré hacer.
La Luna, me contará tu secreto,
me quedaré con tu esencia,
que te volverá a traer.
Mi pecho, será almohada,
mi cuerpo, refugio.
Te traeré cuando te necesite,
Vendrás cuando te haga falta.

jueves, agosto 04, 2005

Yo no quería..

Ayer, mientras volvía a mi trabajo, después de hacer numerosas gestiones en la calle, un individuo se saltó un Stop. Resultado: su coche y el mío se dieron un golpe frontal lateral.
El golpe, como casi siempre en estos casos, fue un increíble estruendo, y cuando asomé la cabeza por la ventanilla, pensé que me iba a encontrar el coche medio destrozado. No fue así, mi coche estaba como siempre. Hace algunos años que en ese mismo sitio recibió otro taponazo, con lo cual la zona ya estaba dañada y no se apreciaba nada nuevo. El otro coche no corrió la misma suerte.
Mi cara mostraba, cierta condescendencia hacia el pobre conductor que miraba asustado la abolladura que había en su Opel Corsa. Hasta que, el susodicho me mira y dice:
- Es que vas muy lanzada.
Mi cara se tornó roja. Mi ojos se inyectaron en sangre (lo cual es algo digno de ver por lo del colorido, mis ojos son verde-azules, y cuando me enfado pues se ponen rojos -rojos, con lo cual el muy llamativo el contraste de color), y el pelo de la nuca se me erizó, advirtiéndome que mi demonio se había despertado. Salí del coche como un toro de Miura. Yo no quería, pero es que me provocó.
INCISO: Tengo un demonio dentro de mí, al que obligo a dormir mucho, porque cada vez que está despierto y presencia una situación como esta, se vuelve incontrolable. Tiene lugar la transformación y yo pierdo toda autoridad sobre él. Puedo controlar mis actos para que no se despierte, pero no los de los demás. FIN DEL INCISO.
Por mi boca salieron una serie de frases encadenadas:
-¿Que voy lanzada?, ¿Que voy lanzada?. Pero si has sido tu el que se ha saltado el Stop, pedazo de animal!. Yo no puedo ir rápido porque me acabo de incorporar a esta calle, y ahí tienes mi coche, que se ha calado en segunda, y ahí tienes también los frenazos de las ruedas, para evitar el golpe. A ver, (me acerqué rápidamente a la ventanilla de su coche), tu coche está en tercera, y ni si quiera te ha dado tiempo de frenar....
No sé que más cosas le dije, pero estube allí dándole "mis razones" un buen rato.
Después de que acabara, me mira y me dice:
- Yo por mí, no tiene nada. ¿Lo dejamos así?.
- Claro que no tiene nada, más que nada porque tu no debes tener ni seguro, ni carnét, ni nada..
Y fue en este momento cuando me miró hablándome con los ojos. Casi creí entenderle que acababa de robar el coche y que venía huyendo, que ni si quiera tenía 18 años.

martes, agosto 02, 2005

Las cosas sin hacer

Tengo algo pendiente, que me parece que ya no espera más.
No queda más remedio que empezar a afrontarlo.
Ya no vale retrasarlo más, porque empieza a ser molesto.
Es como un mosquito cojonero que ya no da tregua.
Así, que.. mañana mismo (si no ocurre nada) me pongo con ello.
Los meses que me esperan serán duros, pero todo con tal de quitarme esta losa, que me aplasta, de encima.