lunes, marzo 21, 2005

Esos días

Hay días en los que uno se empeña en que todo va a salir bien. Te levantas, y de un plumazo borras el malhumor, e intentas olvidarte de que son las 6:15am, y que el trabajo es un coñazo, y lo calentita que está la cama...
Te olvidas de todo eso, y en su lugar piensas que el Sol ya ha salido, que el día irá bien, y que el trabajo dignifica... Esbozo una sonrisa, y camino hacia el baño. Los primeros movimientos son a oscuras. Enciendo la luz, y busco a tientas el bote de las lentillas... Con movimientos mecánicos me coloco la lentilla izquierda, y luego la derecha. Unos breves parpadeos para acomodarlas a mis ojos, y acostumbrarme a la visión real.
Entonces es cuando tengo una imagen real sobre mí misma. El pelo desgreñado, ojeras de color violáceo, legañas.. y una mueca que se supone es una sonrisa.
En un abrir y cerrar de ojos toda esa literatura de pensamiento positivo, se va muy lejos de mi mente, a un sitio de nombre poco noble.
No puedo luchar contra los elementos... No quiero reirme, no quiero ducharme, no quiero ir a trabajar.... Y de nuevo dejo que el malhumor acampe en mi persona, donde siempre quiere estar.
Y es que hay mañanas muy duras, sobre todo las de los lunes.

viernes, marzo 18, 2005

Tengo ganas de gritar

Hoy tengo ganas de gritar. No sé si es que estoy feliz o es la cantidad de cafeína que tengo en el cuerpo… puede ser… El caso es que me apetece que todo el mundo sepa que estoy aquí. Siempre paso por la vida de los demás sin hacer ruido, me gusta caminar de puntillas, para que nada se altere. Si tuviera que volver a este mundo en otra forma que no fuera del todo humana, elegiría ser duende, de esos que obran los milagros para los demás pero que nunca se dejan ver. Esa es mi forma habitual de existir.
Sin embargo hoy, me apetece gritar. Oxigenar mis pulmones, dejar que se llenen de aire y luego con un sonido constante y alto dejarlo escapar.
Hoy me siento viva, me siento feliz, siento la adrenalina por mis venas… tu amor me hace sentir, tu amistad me hace revivir, tus palabras me hacen pensar…. Hoy me siento en el mundo, y por una vez todo parece que está en su sitio, hoy no siento que sobre… Tengo ganas de gritar, y no sé si es porque estoy viva o porque he ingerido una buena dosis de cafeína… si es así, bendita sea!!

viernes, marzo 11, 2005

Mis adicciones

Hubo una época de mi vida en la que me negué a comer.
Dejé de ingerir cualquier cosa que alimentara mi organismo.
Empecé reduciendo los dulces, pero mi peso no cedía (realmente no es que sea golosa); seguí por todo lo que componía la cena, es decir, no cenaba. Más adelante pasé a prescindir también del desayuno, así que me quedé tomando una ensalada en un cuenco de ikea que aún conservo. Pasaron unas semanas, ya mi bajada de peso se notaba, aún así no me pareció suficiente… seguí.
Decidí sustituir mi comida por una barrita Biomanán de sabor chocolate crujiente con dos vasos de agua… Ahora sí que se notaba. Podía ponerme un pantalón de la talla 14 de niños!! Estaba feliz!!.
Sin embargo… mis amigas, mi familia, conocidos… me miraban y a mi me parecía distinguir un rayo de incomprensión, compasión, pena… en sus ojos, no entendía…
Yo había logrado mi objetivo. El problema es que no comer se había convertido en una especie de adicción.
No me hacía falta comer, yo tenía el sustituto perfecto para los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas… estaba mantenida por una ilusión.. la ilusión de de una llamada de teléfono, de un posible encuentro, de un posible contacto… La necesidad de conocer a fondo al que tienes en frente… La relación prosperó de tal forma que volví a incluir la comida en mi vida cotidiana sin casi darme cuenta. Sustituí la necesidad de comer por la necesidad de su atención… Soy una yonky, a esa conclusión es a la que he llegado.. siempre estoy adicta a algo. Dejé de estar adicta a no comer por estar adicta a tu cariño.. ¿Cuándo necesite una droga más dura qué haré?.

sábado, marzo 05, 2005

Hoy te echo de menos

Hoy te echo de menos. Y es extraño porque hace tiempo que no me acuerdo de ti, así funciona mi mente, práctica me dicen por ahí. Cobarde, me digo para mis adentros, esos que nadie puede escuchar. No me gusta recordarte porque ya, no puedo verte, hablarte, tocarte…
Dicen que nunca se van del todo, pero aunque he probado a hablarte, nunca obtuve señales que me dieran la certeza de que existía comunicación entre nosotros. Tal vez no lo hago bien, tal vez no me esfuerzo lo suficiente.
Sé que no estás lejos, porque en dos ocasiones viniste a traerme un mensaje. Me acuerdo perfectamente, la primera vez fue cuando dejaste todo esto. Llegaste a mi cuarto, oscuro y frío, y te sentaste a los pies de mi cama, con las manos apoyadas en las piernas, y la cabeza mirando el suelo. Yo no tuve ni la fuerza ni el valor para mirarte. Sabía que estaba pasando, pero una vez más me negué a aceptar lo evidente. Empecé a temblar, y un miedo que nunca antes sentí inundó todo mi cuerpo. Nadie dijo nada. Por la mañana llegó el mensaje que yo ya sabía.
La segunda vez fue en La Tierra, apareciste allí en medio, te quedaste en el escenario, me miraste, te reíste y me hiciste señas para que no dijera nada: sshhhhhhh, silencio. Esta vez me atreví a mirarte de frente, y no sentí miedo. Esa única comunicación de segundos me hizo entender muchas cosas que han pasado después.
Hoy he leído tu carta, la única que me enviaste. En el sobre pone: “Ojos bonitos…..”. Siempre me llamaste así.
Te fuiste y yo no tuve ni ocasión de despedirme. La última vez que me hablaste de forma normal…He revivido esa conversación en el Mafasca durante las Navidades, un montón de veces…. ¿Me estabas pidiendo auxilio?.... Tengo la sensación de que nos quedó una conversación pendiente. Si quieres háblame esta noche, hoy tengo fuerzas, hoy estoy preparada… hoy te echo de menos.

miércoles, marzo 02, 2005

Mañana me estreno

Después de pensarlo mucho, hacer simulacros en casa y más de una reunión… ha llegado el momento.
Mañana me estreno como monitora de patchwork. No voy a mentirle a nadie: estoy nerviosa. He tenido un montón de tiempo para ir haciéndome a la idea, porque desde que me decidí hasta ahora han pasado al menos cuatro meses, pero uno nunca se conciencia de ello hasta que el momento llega.
Espero encontrar a unas cuantas señoras dispuestas a coser y a aprender. A dejarse llevar por mis consejos, y a querer seguir viniendo, más que nada porque si no hay un mínimo de ocho personas, me cierran el taller. Cosa, que la verdad, me vendría muy mal para mi economía y para mi persona: si después de pensarlo tanto se va a la porra, pues ya me dirán ustedes. La confianza en mí misma y todo eso se irán lejos como mis futuras alumnas, seguramente con ellas a pasar el rato, sin coser, por supuesto.
Me voy a comprobar que lo tengo todo a punto, los esquemas, las fotos, el material….¡ay! sí, y mi seguridad… ¿dónde la habré puesto?, seguro está entre tanto retal…
Ya les contaré. Si no aparezco más por aquí, imagínense…..