viernes, enero 28, 2005

Mi caja de caudales

Tengo una caja de caudales, ubicada en algún sitio de mi cuerpo. No sé donde está, ni cómo localizarla. Sé que existe porque cada cierto tiempo, y como respuesta a un acontecimiento externo a mi persona, hace una liquidación de intereses, y me devuelve los dividendos, haciéndome sentir muy rica.
Ayer, hubo liquidación.
Primero hablé por teléfono con una anitigua vecina. Por diversas circunstancias dejamos de vivir en el mismo bloque y por esto la frecuencia de nuestras conversaciones y encuentros se han mermado. Cuando pasa esto, sientes que tal vez el cariño, amistad, confianza... todos los pilares en los que se funda una amistad, se han mermado también. Y sigues adelante, creyendo que la vida se compone de eso, de gente que viene y va por tu vida, dependiendo del momento. Sin embargo, luego se dan conversaciones como la que mantuvimos ayer, donde comparten contigo una noticia maravillosa... y entonces tu caja de caudales hace liquidación y te devuelve todo los intereses que una vez pusiste en esa amistad, y te da ganancias en forma de alegría. Y caes en la cuenta de que te sientes muy feliz por la noticia, y por ellos. Es maravilloso recoger estas ganancias. Por cierto, muchas muchas felicidades!!!.
Y segundo, lees un mensajito en la web, de gente que mantienes en mente, pero que por dejadez o desidia, no ves, o no llamas.... Siempre piensas, que qué pena, cuando las tenía a mano no compartí todo lo que teníamos en común, y ahora que están lejos me doy cuenta de la gran amistad que se ha consolidado, de lo afines que son a mi, y de lo mucho que las echo de menos, aún cuando las tenía cerca y no las veía mucho. De nuevo vuelvo a recoger dividendos, que me hacen sentir millonaria.
Gracias a toda esa gente que está por ahí, y que saben quines son.
Aunque mi caja de caudales esté en algún lado de mí, donde no pueda alcanzarla cuando quiero, sé que dentro voy ingresando mucho cariño y amistad por gente, a la que me cuesta mucho expresar lo que siento por ellos.

martes, enero 25, 2005

La media vuelta

Te vas porque yo quiero que te vayas
A la hora que yo quiera te detengo
Yo se que mi cariño te hace falta
Porque quieras o no yo soy tu dueño
Yo quiero que te vayas por el mundo

Y quiero que conozcas mucha gente
Yo quiero que te besen otros labios
Para que me compares hoy como siempre
Si encuentras un amor que te comprenda

Y sientes que te quiere mas que nadie
Entonces yo dare la media vuelta
Y me ire con el sol cuando muera la tarde
Si encuentras un amor que te comprenda
Y sientes que te quiere mas que nadie
Entonces yo dare la media vuelta
Y me ire con el sol cuando muera la tarde

La media vuelta/José Alfredo Gimenez
Daré la media vuelta.....pero no te olvides, te vas porque yo quiero que te vayas, a la hora que yo quiero te detengo.... porque quieras o no.....

martes, enero 11, 2005

Tal día como hoy....

Hace exactamente 21 años, tal día como hoy, mi padre estaba en casa, cosa especial en aquella época, no piensen mal, trabajaba fuera de casa.
Nos levantó a mi y a mi hermano Luis y nos llevó al colegio, cuando nos dejó allí, nos dijo que seguramente hoy nacería nuestro nuevo hermanito.
A las doce y media del medio día, estaba lloviendo, cosa especial también aquí, que no llueve casi nunca. Mi padre tenía puesto un plumas de color marrón cuando nos recogió del colegio. Fuimos directamente al hospital. Mi padre se bajó del coche y nos dijo que esperáramos allí.
Cuando volvió al coche, tenía una sonrisa amplia, de satisfacción. Era una niña, y bastante gordita, mi mama estaba bien y la nena también.
Nos fuimos derechitos a casa de mi abuela, que estaba esperando noticias tranquilamente, cosa especial porque es la mujer más nerviosa que conozco. Le comunicamos las buenas nuevas y nos dio de comer unas papas con huevo porque con la emoción, mi papa se había olvidado de alimentarnos.
Pasaron algunos días hasta que la nena tuvo nombre: Aceysele. Nombre especial también.
Y tuvo que pasar más de una semana hasta que la pudimos ver Luis y yo, porque la chiquitina “ingirió líquido amniótico teñido de meconio”, nunca nunca, he sabido lo que es, pero no me he podido olvidar de eso.
Pues como ven, ese día se dieron varias “cosas especiales”, y así es ella. Muy muy especial, por su inteligencia, por su madurez, por su forma de pensar, pero sobre todo por su mala leche ;))
Guapa, Feliz Cumpleaños!!!!

martes, enero 04, 2005

¿Dónde está mi príncipe?

Tengo un amigo que siempre me dice princesa, princesita, para ser exactos. Tanto me lo ha dicho, que a estas alturas de mi cuento, yo me lo he creído. Y eso que hay infinidad de cosas que atestiguan lo contrario. Sin embargo es tal la fuerza de sus palabras y el empeño en las frases, que como les cuento me lo he creído.
Así que he asumido mi puesto, y aquí me hallo, embutida en unos vaqueros; porque las princesas del siglo XXI van en vaqueros y no con los incómodos trajes con cancán que se enredan en todos lados; delante de un ordenador trabajando, porque las princesas de este siglo han de ganarse el pan para vivir, en lugar de la vida contemplativa que llevaban antes. Conduzco un citroen saxo, porque aunque tengo corcel, se hace impracticable llevar un carro con caballos por las calles de este siglo. Mi castillo se ha convertido en un piso primero de 65 m2 que aún no me ha entregado la constructora, porque en este siglo el negocio es la especulación con el suelo, así que mi castillo se ha visto muy reducido por la imposibilidad de pagar la tremenda extensión de tierra que una princesa de mi categoría debería poseer.
Así que lo único que me falta es el príncipe!!! Dios-mío, ¿a ver si ahora no voy a poder ser princesa por no tener un príncipe de la época?. Porque las princesas de verdad tienen un príncipe con mallas, normalmente de color azul (por eso del príncipe azul), que ha de venir de lejos con un matrimonio pactado con los papis, dispuesto a desposarlas para que dedique su vida a cuidarle.
Casi que estoy pensando que como yo no soy la princesa tradicional, mi príncipe tampoco lo será. El príncipe que se adapta a esta princesa debería tener autonomía (tanta como la mía), y no debería esperar a que yo le haga las cosas, ni tendríamos que vernos a diario, ni tendríamos que compartir todo... Un momento!!! un príncipe de estos sí que tengo!!!.
Por Dios ¡qué susto! por un momento creí que perdía el título, ¡con lo bien que me queda!.