lunes, noviembre 15, 2004

Mi manta mágica

Este fin de semana, Ace volvió a casa. Con ella traía una manta de regalo para mí. Es de un cuerpo, a rayas verticales de colores verdes, azules y lilas, suavizados con intervalos blancos. No sé cómo se llama exactamente el tejido que la compone, solo sé que es mágica.
Es sumamente calentita y muy ligera.
Ayer me dispuse a comprobar su poder. Eran las cinco de la tarde. Estaba viendo la tele, (mi serie favorita, que no les voy a contar cuál es para que no me tilden de inmadura como hizo mi hermano ayer mismo), estaba bastante concentrada en el desarrollo del capitulo, y como ya les digo cosiendo. Era el mejor momento para comprobar el poder de dicha manta. Bien, dejé los bloques de lado, y me acosté, me la puse por encima, y en menos de cinco minutos estaba dormida. Quedé inmersa en un dulce sopor, del que me era imposible salir. Intentaba abrir los ojos, y a penas lo lograba. Yo sabía que iban pasando los minutos y el tiempo avanzaba, tenía que despertar, pero el poder mágico de la manta es muy fuerte. Quería salir de aquel estado, y mi cuerpo se encontraba completamente inmóvil.
Entonces entró en escena Trufo. Me miró fijamente, y empezó a sentir celos de mi estado. Así que sin dudarlo cogió una puntita de la manta y tiró, despacio pero con decisión... Poco a poco me fui desprendiendo de la manta y de su encantamiento. Y pude despertar.
Anoche, y como resultado de la siesta tan profunda que hice, no podía dormir, sin dudarlo la busqué. En menos de diez minutos estaba dormida de nuevo.
Como les digo, tengo una manta mágica. Gracias Ace.

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